Durango se planta a la construcción de nuevos centros religiosos

La basílica de Santa María es uno de los siete templos que cuenta la villa de Durango. / MAIKA SALGUERO
La basílica de Santa María es uno de los siete templos que cuenta la villa de Durango. / MAIKA SALGUERO

El Ayuntamiento deberá decidir el uso que dará a la parcela destinada a este fin dentro del plan de urbanización de los terrenos liberados tras el soterramiento del tren

MANUELA DÍAZ DURANGO.

La Corporación de Durango ha decidido volver a poner veto a la construcción de nuevos templos en la villa. El Ayuntamiento rechaza utilizar suelo público para el uso de alguna confesión religiosa. No se trata de una cruzada contra la fe, sino que quiere evitar que se ceda al Obispado una parcela de 1.138 metros cuadrados en pleno corazón del municipio y que hace dos décadas el propio Consistorio decidió que tuviera un uso religioso. La propuesta lanzada en esta ocasión por EH Bildu fue aprobada por el resto de formaciones que componen la Corporación, salvo el PP, al considerar que «no hay necesidad» de más equipamientos religiosos en una localidad que cuenta con una basílica, dos iglesias, dos ermitas y otros dos templos en centros educativos. El espacio público, ubicado dentro de los terrenos liberados por el trazado ferroviario. deberá ser destinarse a uso cultural, social, educativo, juvenil, deportivo o de ocio, en función de las «carencias existentes en el pueblo».

La teniente de alcalde y portavoz socialista, Pilar Ríos, admitió que muchos de los templos están «cerrados o infrautilizado», por lo que «no existe una necesidad». En este sentido, la Corporación se ha decantado al mismo tiempo a dar otros usos civiles a la ermita de Madalena. El concejal de EH Bildu, Aritz Bravo, instó a que se abra un debate sobre las carencias de equipamientos en el municipio, «con el fin de determinar el uso que se dará a la parcela».

Cinco torres de 18 pisos

Aunque en estos momentos el Obispado guarda silencio y asegura que se trata de un tema municipal, en 2004, el entonces gerente del máximo órgano eclesiástico de la provincia Josu Rekakoetxe aseguraba que Durango debería «hacer un esfuerzo para dar «cobertura parroquial» a una zona en la que se levantarían cinco torres con 554 viviendas tras el soterramiento del tren. Dos años después se modificó el proyecto de reparcelación para destinar parte de este terreno a uso religioso, tal y como había solicitado el Obispado.

Sin embargo, la crisis económica ha pasado factura y en Durango surgen voces críticas y modificaciones sobre el proyecto inicial en los 62.640 metros cuadrados que el tren ha dejado libre hace cinco años.

La petición de frenar un nuevo templo se solicitó por primera vez en 2013 de la mano de Bildu y Aralar y logró el respaldo del PSE. Aunque esta decisión se transfirió a Urbanismo, según EH Bildu, nunca se realizó la memoria necesaria para que el pleno pueda cambiar definitivamente este uso.

El proyecto presentado entonces incluye la edificación de cinco 'rascacielos' de hasta 18 plantas. Sin embargo, sobre el documento inicial ya se han incluido aglunas modificaciones como la eliminación de la sede de Euskotren que diseñó en su día la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, ganadora de un Premio Pritzker.

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