Durangaldea, caladero de intérpretes

Eloi Ruiz de Erentxun, Haizea García Olaetxea, Uma Bracaglia Etxegibel y Naia García González, en Durango. / VIRGINIA ENEBRAL
Eloi Ruiz de Erentxun, Haizea García Olaetxea, Uma Bracaglia Etxegibel y Naia García González, en Durango. / VIRGINIA ENEBRAL

Cuatro menores de la comarca participan en 'Errementari', primer largometraje de Paul Urkijo, en euskera y basado en un cuento

VIRGINIA ENEBRAL DURANGO.

Hablan atropelladamente y se interrumpen los unos a los otros. Sus ojos brillan mientras rememoran anécdotas, curiosidades y experiencias vividas. Uma Bracaglia Etxegibel, Naia García González, Haizea García Olaetxea y Eloi Ruiz de Erentxun se hicieron amigos en el rodaje de 'Errementari', una película de Paul Urkijo que se estrenó en el Festival de Cine de Sitges con muy buenas críticas. El primer largometraje del gasteiztarra está basado en un cuento popular vasco, 'Patxi, el herrero', y se ha rodado en euskera, en un dialecto alavés. «Oso polita don», recuerda Naia riéndose. «Usue duka», le sigue Eloi.

Los cuatro tienen entre diez y doce años, viven en el Duranguesado y desde ahora comparten una afición: la interpretación. Ninguno tenía experiencia ante las cámaras, pero no dudaron en presentarse a un casting al que acudieron unos 300 menores. «A mí me hicieron gritar ¡mucho!», exclama Uma mientras el resto afirma al unísono: «Yo también». Aunque lo describen como un juego en el que apenas pasaron nervios, reconocen que recibir la noticia fue otra cosa. «Volví a casa convencida de que me iban a coger, pero mi ama me dijo que no me hiciera ilusiones. Al cabo de unos meses...», narra Haizea con una sonrisa de oreja a oreja. «A mí ya casi se me había olvidado porque desde que hicimos las pruebas hasta que nos avisaron pasó un montón de tiempo», asegura Naia.

El rodaje fue pura diversión. Y un festín gastronómico. «Había de todo para comer», evoca Uma relamiéndose. Eloi le da la réplica. «¡Hasta te ofrecían!». «Es que repetíamos cada escena 24 veces, ¡pero 24 con la cámara en cada sitio!», insiste Naia. Es hablar del largometraje y las historias se disparan en la memoria de los cuatro. «Me movían un milímetro un pelo que se soltab», se mofa Haizea, quien comparte muchas escenas con Naia.

Picante para sollozar

«Éramos las 'chulitas' y hay un escena en la que Uma nos moja y después de cada escena venían a secarnos todo el rato». Con tanta energía contagiosa es difícil que elijan una única anécdota. «¿Te acuerdas en la escena que había dos burros y de repente se pusieron a hacer ruido?», le lanza 'Claudia' a 'Cristina'. “¿Pero Claudia no era yo?”, pregunta con dudas Haizea.

Uma tiene uno de los papeles protagonistas, ya que interpreta a Usue, la niña huérfana que se cuela en la herrería. «Estaba grabando una escena en la que estoy llorando y pasó un perro que empezó a lamerme la cara», se carcajea al tiempo que reconoce que cuando le tocaba sollozar le daban algo picante para los ojos. «Recuerdo otra vez que tenía que bajar una cuesta corriendo y me caí. Acabé llena de barro, pero había como cinco vestidos iguales», continua hasta que le interrumpe Eloi. «Yo me clavaba todos los pinchos».

Es inevitable desternillarse con la inocencia de este cuarteto que no puede evitar desvelar algunos secretos del filme. «Es un herrero que vuelve después de la Guerra Carlista y la gente dice que come niños. Nadie se atreve a entrar en su casa, en medio del bosque...», relatan de forma alterna, «hasta que llega alguien del Gobierno que busca el oro...» «¡Eso no se puede contar!», se apresuran a cortar. Les ha gustado tanto la experiencia que no descartan dedicarse a ello en el futuro. «Yo quiero ser como Emma Watson», sueña Uma. «Yo como Angelina Jolie», se pide Naia. Haizea prefiere ser ella misma y Eloi fantasea con mil y un personajes: «Quiero hacer de viejo, y de 'pringao', y de...»

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