La demanda de vivienda entre los jóvenes reactiva el sector inmobiliario en Durango

Promoción de viviendas en el barrio San Roke de Durango. /  MAIKA SALGUERO
Promoción de viviendas en el barrio San Roke de Durango. / MAIKA SALGUERO

La mayoría se decanta por la compra de pisos de segunda mano, aunque el alquiler también mantiene un fuerte tirón

NAHIKARI CAYADO DURANGO.

La construcción y la venta de viviendas comienza a repuntar en el Duranguesado. Tras años de paralización del sector debido al estallido de la crisis y la burbuja inmobiliaria, la construcción mantiene un suave ritmo de recuperación que empezó a vislumbrar en 2016 y que el pasado año vio definitivamente la luz.

«2017 ha sido un año con mucha fuerza donde hemos tenido bastante movimiento y más ventas que en el ejercicios anteriores», aseguran desde dos inmobiliarias de calado en la comarca. El demandante tipo de vivienda presenta dos perfiles. «Por una parte están las personas que tienen dinero y compran una casa con la intención de invertir alquilándolas, y por otra, están los jóvenes que buscan una primera vivienda», apuntan. Las inmobiliarias también coinciden en que «la mayoría de interesados son jóvenes entre 25 y 35 años que compran pisos de segunda mano, aunque también hay familias con hijos que buscan un hogar más grande, ya que el suyo se les ha quedado pequeño».

El miedo a una subida de rentas o de hipotecas hace que la gente se debata entre la compra de vivienda o el alquiler de la misma. Y es que para muchos, la bajada de precios del mercado inmobiliario no es suficiente todavía. «Nosotros siempre nos paramos a ver el escaparate, pero nos parecen precios muy altos para comprarlos con los sueldos que tenemos», lamenta una pareja de jóvenes frente a una de las inmobiliarias de Durango.

Por ello, «nos planteamos vivir de alquiler por lo menos durante unos años más», añaden. De hecho, según apuntan desde uno de estos establecimientos «en nuestro caso, vemos que lo que más se mueve entre los durangueses es el alquiler». Aun así, aseguran que en general la bajada de precios ha sido algo que ha beneficiado al negocio. «Antes la gente no entraba a preguntar, ahora ya no hay tanto miedo», señalan satisfechos.

A pesar de que el sector «está creciendo poco a poco», el desempleo, la precariedad laboral y el endurecimiento de las condiciones de acceso a la financiación imposibilitan la compra para muchas personas. Sin embargo, las inmobiliarias se muestras optimistas de cara a este año. «Esperemos que, como mínimo, sea igual que el anterior», sentencian.

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