Critican que la basura seguirá presidiendo Kanpatorrosteta tras la mejora de la plaza

Plaza de Kanpatorrosteta, objeto de las cuestionadas mejoras.
Plaza de Kanpatorrosteta, objeto de las cuestionadas mejoras. / MAIKA SALGUERO

El Ayuntamiento de Durango proyecta suprimir las barreras arquitectónicas y darle un aire fresco con vegetación

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Situada en la trasera de la basílica de Santa María de Uribarri, la plaza de la calle Kanpatorrosteta es una de las fuentes de crispación de los vecinos del casco viejo de Durango. La asociación lleva varios años pidiendo una mejora en la que el Ayuntamiento ha invertido más de 50.000 euros. Se pretende darle un aire fresco con arbolado y flores, además de habilitar varios juegos sobre el pavimento para los más pequeños. Sin embargo, la fuente de las quejas vecinales, los contenedores, permanecerá tal cual. «Es un lavado de cara que mantiene los contenedores y no resuelve el problema de la basura», critican desde Durangoko Alde Zaharra (DAZ).

Los contenedores seguirán presidiendo la plaza. Una estética «insalubre y antiestética», a juicio de Agurtzane Irigoras, vicepresidenta de DAZ. «A pesar de lo bonita que vaya a quedar la plaza, el problema es el mismo», asegura. A la asociación han llegado, según explica, numerosas quejas por la suciedad y el estado de los depósitos «viejos, roñados y rotos». «Da asco agarrar el mango para levantar la tapa».

Desde DAZ aseguran que aunque se acumulen bolsas de basura fuera de los contenedores por incivismo, también es cierto que son muchas las veces que llegas con la bolsa y el contenedor está a rebosar por la saturación de desperdicios procedenla tes de los comercios y hostelería. «La limpieza y recogida de basura en la plaza es insuficiente, y el problema salta a la vista», asegura. Es por ello que la asociación pide que se incremente la frecuencia de recogida y limpieza en la zona, en uno de los puntos turísticos de Durango, ya que a esta plaza da la maquinaria del antiguo reloj de Santa María que descansa en la trasera de la basílica.

El proyecto elegido entre tres trabajos realizados por arquitectos del Duranguesado fue el de Miriam Zabala. Un diseño que pone el foco en la vegetación y abre el pasadizo con una rampa que se alarga por la pared izquierda para corregir que la plaza se convierta en un punto de paso. Del proyecto original se han eliminado un juego de escalada para los niños frente al garaje, pero se incluyen juegos pintados en el suelo. Las obras, que durarán tres meses, se harán en cuatro fases para no molestar a los residentes. El arbolado se plantará a finales de año.

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