Doce años de cárcel para el hombre que asesinó a un policía retirado en Amorebieta en 2015

El acusado del asesinato, durante el juicio. / FERNANDO GÓMEZ

La víctima, de 61 años, recibió múltiples puñetazos y patadas en la cara y la cabeza, y fue golpeado constantemente incluso cuando ya estaba en el suelo

EL CORREO

12 años y 6 meses deberá estar en la cárcel Alberto Jiménez, el hombre que asesinó a golpes a un polícia retirado en Amorebieta en 2015. Así lo estableció la sección segunda de la Audiencia de Bizkaia, que condenó al hombre por el delito de homicidio con agravante de abuso de superioridad.

El crimen, ocurrido el 17 de septiembre de 2015, fue cometido contra un policía nacional retirado de 61 años de edad en el barrio Zubizabala de Amorebieta. El hombre recibió múltiples puñetazos y patadas en la cara y la cabeza, y fue golpeado constantemente incluso cuando ya estaba en el suelo.

Además, le ha quedado prohibido vivir en ese mismo municipio o acercase a la familia del policía asesinado durante los próximos 22 años. El homicida solo podrá obtener el beneficio del tercer grado penitenciario tras haber cumplido la mitad de la pena impuesta. Asimismo se ha fijado una indemnización de 330.000 euros para la viuda, hijos y hermanos de la víctima.

Los hechos

El acusado aceptó haber golpeado al expolicía, pero justificó los golpes asegurando que lo hizo para defenderse. Según su versión de los hechos, ambos habían iniciado una pelea, y Jiménez temía que el agente le dispara con su arma.

Por su parte, el jurado ha señalado que la víctima pudo ver al acusado llegar a la huerta, pero «no tuvo tiempo suficiente para tratar de defenderse», ni pudo acercarse a coger el arma que a veces llevaba. También se tuvo en cuenta que lo sorpresivo del ataque, la corpulencia del acusado y la diferencia de edad con el fallecido, lo que habría anulado las posibilidades de defensa del policía.

La condena concluye que Alberto Jiménez iba a la huerta del expolicía con la intensión de asesinarlo, en «represalia por diversos episodios» violentos, debido a las «las malas relaciones con la familia de la víctima».

De hecho, el día anterior al asesinato, el acusado resultó herido en una discusión con familiares del fallecido. Algunos testigos manifestaron que en la ambulancia Jiménez amenazó al expolicía y a su familia.

En ese contexto, el acusado acudió a donde sabía que iba a encontrar con su adversario y le propinó numerosos puñetazos y patadas de «gran violencia», lo que evidencia su intención de querer asesinarlo. El tribunal ha descartado que el acusado tuviera sus facultades mentales alteradas.

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