Las bibliotecas del Duranguesado tienden la mano a usuarios con dificultades para leer

Personas mayores en un club de lectura fácil. /  D. U.
Personas mayores en un club de lectura fácil. / D. U.

Apuestan por los clubes de lectura fácil dirigidos a grupos de personas mayores y jóvenes con problemas de aprendizaje

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Que la lectura no sea una tortura. Bajo este lema, las bibliotecas del Duranguesado se suman a la red de lectura fácil. Su objetivo es lograr la integración a través de la lectura y que niños y mayores con necesidades especiales o dificultades para leer, disfruten abriendo un libro y ejerciten su capacidad de comprensión. Esta semana se acaban de abrir dos nuevos grupos en la biblioteca de Iurreta para niños y jóvenes con dislexia.

Según los últimos estudios, el 40% del abandono escolar está relacionado con dificultades del lenguaje y la dislexia es la más frecuente. En las sesiones, «el que quiere» lee en voz alta, se llevan a cabo explicaciones dinámicas y participativas y se apuesta por incluir más material audiovisual. «Lo más importante es que salgan motivados y vean que es posible amar la lectura utilizando otras técnicas y formas igualmente válidas», explican desde la biblioteca iurretarra.

Ambos grupos forman parte de una iniciativa surgida en colaboración con Dislebi, asociación de Dislexia de Euskadi y que a finales de enero desarrolló talleres para familiares y profesionales de la educación. El centro cultural de Iurreta cuenta a su vez con otros dos grupos de lectura fácil que se reúnen cada semana. Se trata del club XL, dirigido a mayores de 55 años, y el de pacientes de salud mental del Hospital de Día.

Ambos son en castellano. En función de cada grupo la dificultad aumenta, pero el texto se ha adaptado para que sea más accesible, con un lenguaje más directo y sencillo para evitar ambigüedades. Son libros con letras más grandes, interlineado más separado y frases sintácticamente más sencillas. «Normas que facilitan la lectura», apuntan.

Ampliar el círculo de acción

La biblioteca Bizenta Mogel, en colaboración con el departamento de acción social de Durango, fue el primer centro de la comarca en sumarse a este tipo de clubes. Hoy en día cuenta con cinco y una media de 14 personas en cada. A los grupos de Gorabide, Avifes, alumnos con dificultades cognitivas del Instituto Fray Juan de Zumarraga y el de personas mayores, creado hace cuatro años, se ha unido ahora la residencia de mayores Joxe Miel Barandiaran de la villa. El centro, además, está en conversaciones con Lantegi Batua para seguir ampliando sus redes en este sentido.

Según la responsable de la biblioteca durangarra, los usuarios están «encantados» y así lo reflejaron en una encuesta que se llevó a cabo a finales de 2017. Desde el centro aseguran que «es importante que mayores y personas con dificultades, que por lo general no se acercan a las bibliotecas, participen de estos espacios comunes, formen parte de este universo y descubran las numerosas actividades que se llevan a cabo». Y es que, «las bibliotecas han dejado hace mucho tiempo de ser un lugar de estudio. Se lee, se cuenta, se sueña», destacan.

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