El arco de Santa Ana se protege de graffitis

El arco de Santa Ana se somete a un tratamiento de limpieza durante tres meses. / MAIKA SALGUERO
El arco de Santa Ana se somete a un tratamiento de limpieza durante tres meses. / MAIKA SALGUERO

El Ayuntamiento destina 50.000 euros a los trabajos de limpieza y renovación, que se prolongarán tres meses

MANUELA DÍAZ DURANGO.

Los graffitis del Arco de Santa Ana tienen los días contados. El Ayuntamiento de Durango ha iniciado un proceso de limpieza y renovación del monumento barroco que consiste en el que eliminará los restos de pinturas y elementos ajenos y la aplicación de productos antigraffiti. La iniciativa forma parte de los trabajos de renovación de la puerta construida en 1566 y a la que se han destinado 50.000 euros. Las obras han arrancado apenas unas semanas después de que concluyeran los trabajos de restauración de la fuente, la estatua de Pinondo y su entorno.

Durante los tres próximos meses los trabajos se centrarán en la puerta y el escudo imperial renacentista y consistirán en la aplicación de un gel a base de disolventes de baja toxicidad y limpieza mediante agua a presión. A continuación, se aplicará un producto que impida que la pintura se adhiera a las superficies, facilitando de esta forma su posterior limpieza. También se tratarán las juntas, los agujeros de las piedras y se aprovechará para renovar los seis puntos de luz que pasan de las tradicionales bombillas a otras de tecnología led que posibilitará un ahorro en el consumo energético.

Seña de identidad

Las obras, que se incorporaron en los presupuestos de 2016 a través de una enmienda del Partido Popular, reflejan la prioridad por parte del Ayuntamiento de conservar los monumentos . En este sentido, la alcaldesa de Durango, Aitziber Irigoras, aseguró que se están desarrollado «diversas intervenciones de puesta en valor de los elementos dañados o deteriorados, con el propósito de adaptarlos a las nuevas demandas culturales y sociales». A su juicio, el patrimonio no es sino una forma de profundizar en las raíces y una fuente de riqueza.

El arco, restaurado en 1744, es la única de las seis puertas que queda en pie de la antigua muralla que rodeaba la villa y es una de las señas de identidad de Durango. Se diseñó en clave de lujo con un gran arco del triunfo de dos pisos y un paso en arco de medio punto. Construida en sillería, en el segundo piso se ubica una pequeña terraza.

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