El Ararteko examina la estación de Durango

Una empinada escalera da acceso a la estación, inaugurada hace un lustro, que carece de baños y está dotada de una desangelada galería comercial./MAIKA SALGUERO
Una empinada escalera da acceso a la estación, inaugurada hace un lustro, que carece de baños y está dotada de una desangelada galería comercial. / MAIKA SALGUERO

La falta de baños y otros problemas en las instalaciones abiertas hace un lustro llevan al Defensor del Pueblo a prometer una inspección

MANUELA DÍAZ

El 17 de diciembre de 2012 la población de Durango aplaudía entusiasmada el soterramiento del trazado ferroviario tras un siglo escuchando el silbido del tren y conviviendo con cuatro pasos a nivel que ralentizaban la vida diaria. Cinco años después, en cambio, muchos usuarios del servicio lamentan las condiciones en las que se encuentra la estación diseñada por la arquitecta Zaha Hadid, ya fallecida, primera mujer en ganar el Pritzker, el Nobel de Arquitectura. La «peligrosidad» de sus escaleras con excesiva pendiente, el azote del agua al encontrarse su entrada al descubierto, la falta de baños, la suciedad, goteras y unas galerías comerciales desangeladas ensombrecen esta infraestructura de 24 millones de euros, aseguran.

Harto de la falta de respuesta a su solicitud para la habilitación de unos urinarios, el durangués José Luis Martínez de Antoñana decidió llevar esta carencia ante el Ararteko. En el encuentro que mantuvo hace unos días con Manuel Lezertua, éste se ha comprometido a realizar una inspección técnica en la estación. Martínez de Antoñana considera una «desfachatez» que no haya un baño en un espacio «en el que puedes estar esperando perfectamente veinte minutos si pierdes algún tren» o a «donde llegas tras cerca de dos horas de viaje, como es el caso de quienes proceden de Donosti».

También ha calificado de «despropósito» que en alguna ocasión le hayan remitido a hacer uso de los baños ubicados en la desangelada galería comercial, donde solo se ha implantado un supermercado. «Es una forma de escurrir el bulto porque tienen otra finalidad y, además, suelen estar cerrados», detalla.

Corrientes y humedades

Con los apelativos de estación «de la pulmonía», «húmeda» o «gélida», son muchos los usuarios que aseguran no sentirse cómodos en las instalaciones. «La corriente es tremenda en las escaleras e incluso llega hasta el andén», señalan.

Hace un año se colocaron tiras antideslizantes en las escaleras y alfombras drenantes en el rellano

Entre las voces críticas, el durangués Rafael Hidalgo considera un «desatino» la entrada -que es provisional y se convertirá en la de emergencia cuando se realicen unas obras futuras-. La «vertiginosa» pendiente de las escaleras se convierte en los días de lluvia en «toda una prueba para expertos equilibristas».

Las 60 reclamaciones recogidas en sus tres primeros años llevaron a Euskal Trenbide Sarea (ETS) a colocar hace un año unas tiras antideslizantes en las escaleras y alfombras drenantes, -como las utilizadas en el puente Zubi-Zuri de Bilbao diseñado por Calatrava- en el rellano al descubierto.

La peligrosidad ha disminuido, pero la pendiente sigue cortando el hipo. Algunos residentes insisten en que «el mal acabado y un interior muy poco acogedor, que se hace aún más incómodo por las goteras y las humedades residuales, completan un cuadro bastante poco apetecible».

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