La alcaldesa de Durango tira de su voto de calidad para sacar adelante los presupuestos

Irigoras tuvo que recurrir a su voto de calidad para salvar los presupuestos en el pleno de ayer. / M. DÍAZ
Irigoras tuvo que recurrir a su voto de calidad para salvar los presupuestos en el pleno de ayer. / M. DÍAZ

PNV y PSE consiguen la abstención del PP tras la aprobación de una decena de enmiendas que fueron modificadas durante el pleno de ayer para poder incluirlas

MANUELA DÍAZ DURANGO.

El equipo de Gobierno en Durango, PNV y PSE, lograron ayer, por segunda vez en esta legislatura, el apoyo para sacar adelante os presupuestos municipales prorrogados desde 2016. Con la abstención del PP y valiéndose del voto de calidad de la alcaldesa, Aitziber Irigoras, se rompía el empate técnico entre el ejecutivo y el bloque opositor formado por EH Bildu y Herriaren Eskubidea. Las cuentas ascienden a 32,7 millones de euros, un 5,31% más que en 2016.

Unos presupuestos con los que, en palabras de la portavoz socialista, Pilar Ríos, no solo se logra una «estabilidad» en el gobierno municipal, sino que son una propuesta «realista, que trata de resolver las necesidades y atender a la población más desfavorecida». La jeltzale Goiztidi Díaz incidió en la «necesidad» de contar con unas cuentas generales, lo cual no impide que «se hagan cambios en el futuro».

El único concejal del PP, Fran Garate, fue claro. «Pretendo alcanzar acuerdos y les pido que voten a favor de unas enmiendas que son buena para Durango». Logró incluir in extremis las diez enmiendas presentadas gracias a los votos del ejecutivo local. Y fue in extremis porque ninguna de ellas incluía fuente de financiación. El error fue subsanado durante el pleno por el edil popular, quien destinó 1.000 euros a cada una de ellas, consiguiendo un compromiso político de que el dinero que falte para su ejecución se pondría del remanente. Desde Herriaren Eskubidea, Jorge Varela, criticó este movimiento de última hora. «No es correcto ni lógico cubrir 867.000 euros con 10.000», indicó.

Las diez enmiendas presentadas por el edil popular incluían la puesta a punto de las fuentes de Kurutziaga y Pinondo, mejoras en el pórtico de Santa María y las cárcavas del casco viejo, la construcción de parques infantiles, asfaltado de calles, revisión del alumbrado público o planes de empleo. Propuestas que para EH Bildu no dejaban de ser un «corta y pega» planteado por la Oficina Técnica y que escondían la necesidad de lograr un acuerdo fraguado en Vitoria o Madrid, algo que desmintió con dureza el PNV.

«Pelotazo urbanístico»

La coalición soberanista, que posibilitó hace dos años la aprobación de los presupuestos con su abstención, criticó que alguno de los compromisos todavía no se hayan cumplido. Su enmienda a la totalidad fue rechazada por PNV, PSE y PP. La portavoz del grupo, Eider Uribe, lamentó la falta de participación ciudadana y puso sobre la mesa su apuesta por la modificación del proyecto sobre los terrenos liberados por el tren que permitirán levantar cinco edificios de 17 plantas en lo que su compañero de equipo, Iker Urkiza, calificó de «pelotazo urbanístico».

Urkiza criticó que solo se destinaran 146.000 euros a inversiones y que la media de ejecución de los presupuestos fuera del 40%. Recordó que Urki-Hegoalde debería haber estado terminado hace cinco años, que LESA tendría que estar liquidada y que los 2,3 millones de remanente sean en realidad 1,2 millones.

La falta de participación y de herramientas para elaborar enmiendas fueron las principales críticas de Jorge Varela, de Herriaren Eskubidea. Desde el PNV, Goiztidi Díaz, aseguró que el Ayuntamiento ha puesto todos los medios técnicos y personales para asegurar la participación política. Varela consideró «preocupante» que sigan sin cumplirse proyectos clave como la creación de una casa de cultura.

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