Alarma en Durango por el uso de trampas para atrapar animales dentro del casco urbano

Gato que resultó atrapado en el barrio de San Fausto. / ASPROVA

«Imagínate que es un niño quien la pisa, ¿qué hubiera pasado», advierte Aprova, que ha denunciado ante la Ertzaintza las heridas causadas a un gato

MANUELA DÍAZ DURANGO.

La imagen está dando la vuelta a las redes sociales. Un siamés con una brutal herida en el abdomen provocada por una trampa ilegal para atrapar animales. La agresión bien pudo costarle la vida de no ser por la intervención de Yolanda Sologaistua, vecina del barrio San Fausto en Durango que advirtió su presencia. Aprova, Asociación Provida Animal, ha ha denunciado el uso de esta práctica prohibida por la Ley de Caza no solo por el daño que ocasiona a los animales, provocando una agónica y lenta muerte, sino por el peligro que supone para las personas. «No podemos dejar esto así. Se trata de un lugar público en pleno barrio de San Fausto, muchos vecinos pasan por ahí e imagínate si en vez de un gato es un niño quien lo pisa. ¿Qué hubiera pasado?», sepregunta Toñy Esteban, presidenta de Aprova.

Según responsable de la ONG, se trata de una práctica «bastante habitual» en Bizkaia, aunque aseguran que los datos que llegan hasta Aprova son solo los menos. Hace dos años en el casco urbano de Forua, un perro quedó atrapado en uno de estos lazos metálicos, pero pudo ser liberado por su amo. «Los que cometen estos delitos tienen que saber que se enfrentan a un año de cárcel por maltrato y graves lesiones a un animal, que en el caso de que muera aumenta a dos años y a una multa de hasta 15.000 euros». Una sanción que para la vecina de San Fausto que encontró al gato maltratado es poca.

Sologaistua no se quita de la cabeza la imagen del gato arrastrándose y con el cuerpo como partido en dos. Era uno de los animales que transitan por el patio trasero de Unda Torre. «Me sentía impotente porque trataba de cogerle y se escondía con miedo, no podía atraparle”. Tampoco pudo la policía municipal a quién dio conocimiento de los hechos. Y tuvieron que ser dos vecinas de Kurutziaga que , alertadas por los carteles que la propia Sologaistua colocó por San Fausto acudieron en su ayuda.

Esterilización y control

El gato llevaba una semana con el lazo apretándole el abdomen y fue trasladado de urgencias a una clínica veterinaria donde procedieron a retirarle el lazo metálico y le realizaron una cirugía reconstructiva, además de tratarle una grave infección. Tras su intervención fue acogido por Sologaistua que cuidó de su recuperación. «Es una vergüenza permitir que los animales estén en estas condiciones, enfermos y malnutridos. En Bilbao se les controla y la gente puede darles de comer y en Canarias el Ayuntamiento es quién les alimenta, aquí tenemos que darles a escondidas como si fuéramos delincuentes», se queja esta vecina.

De momento, la asociación ha presentado una denuncia ante la Ertzaintza y ha pedido la colaboración de la población de San Fausto para que ponga en conocimiento de las autoridades cualquier pista sobre sus autores. Aunque se trata del primer caso de estas características en una zona castigada por las colonias de gatos, des Aprova señalan que el Ayuntamiento debe reconocer que en determinadas zonas como la de San Fausto»existen colonias y sobre ellas debe aplicar una estrategia de esterilización y control».

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