El Correo

Valentín Lasarguren: «El Ayuntamiento debería comprar el edificio donde vivió el santo»

Valentín Lasarguren preside la cofradía de Berrio-Otxoa desde hace cuatro años.
Valentín Lasarguren preside la cofradía de Berrio-Otxoa desde hace cuatro años. / MAIKA SALGUERO

    La cofradía de Berrio-Otxoa celebró ayer sus veinte años de historia en su labor de dar a conocer la labor del santo elorriarra en Bizkaia. Su presidente, Valentín Lasarguren, que tomó hace cuatro años el bastón de mando de la mano del difunto Jesús Mari Aguirre, no desfallece en el intento de otorgar al mártir dominico el mérito que merece. Admite estar «apenado» con las Juntas Generales, ya que aún no ha recibido respuesta a su petición formulada el año pasado para fijar festivo en la provincia el 4 de julio y relevar del patronazgo de Bizkaia a San Ignacio. «En el medallón ubicado junto a la basílica, pone bien claro: aquí vive el patrón de Bizkaia y eso es lo que deseamos hacer extensivo a toda la provincia», insiste.

    Veinte años de la cofradía. ¿Cómo recuerda los inicios?

    Hay que destacar que antes de su fundación ya trabajábamos por dar a conocer la labor de Berrio-Otxoa, pero al poco vimos la necesidad de organizarnos y de dar un impulso de manera conjunta. De ahí surgió al cofradía que hoy integran unos 260 socios.

    Uno de sus objetivos al tomar el bastón de mando fue rejuvenecerla. ¿Lo ha conseguido?

    La verdad es que no. Cuesta mucho enganchar a los jóvenes. Afortunadamente, nos hemos dado cuenta de que el santo cuenta con devotos más allá de nuestra fronteras, en otras provincia. Hay seguidores en Sevilla y en Galicia, por ejemplo. A Berrio-Otxoa le pasa como a Jesucristo que no es profeta en su tierra.

    En Bizkaia, de hecho, es un gran desconocido. ¿Qué se puede hacer?

    Nosotros pedimos a las instituciones que se tomen en serio este asunto, pero les cuesta arrancar. De hecho, estamos apenados porque el año pasado enviamos un escrito a las Juntas Generales para que se otorgara a Berrio-Otxoa el reconocimiento que merece como patrón de Bizkaia y aún estamos a la espera.

    Pero al menos le habrán notificado que se ha abordado sin éxito en la institución vizcaína.

    No, es la primera noticia que tengo. Tendré a Ana Otadui a mi derecha en la mesa en la que hoy (por ayer) comeremos y a la izquierda al obispo, Mario Iceta. No voy a desperdiciar la ocasión de volver a plantear el asunto y de pedirle a la presidenta las explicaciones pertinentes. Si no se puede hacer patrón de Bizkaia, que se nombre patrón de los txistularis, de los pelotaris o incluso del euskera. Él era un euskaldun, que tocaba el txistu, jugaba a pelota y creo que es el único santo que escribía a su familia en euskera. Hay motivos suficientes para que se le tenga en cuenta.

    ¿Se plantean alguna acción más para que cobre protagonismo?

    La casa en la que vivió, el número 21 de la calle Berrio-Otxoa, está en venta. Nos encantaría que el Ayuntamiento la adquiriera para trasformarla en un museo o un centro de interpretación que cuidara la gente del pueblo y al mismo tiempo le sacará provecho utilizando sus diferentes estancias para la actividad cultural del municipio.

    Pero el santo ya tiene su museo en el convento de Santa Ana.

    Sí, pero cada vez hay menos monjas, y la idea que defendemos es que el pueblo también se involucre en un proyecto semejante, y que además esté ubicado en el corazón del caso urbano, más concretamente, en su propio hogar.

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