El Correo

«Escribir la novela me sirvió como terapia para evitar los bajones anímicos»

Ainara Hernando firmando ejemplares de 'El día de la luz'. M. G.
Ainara Hernando firmando ejemplares de 'El día de la luz'. M. G.
  • Ainara Hernando aspira a un premio con su primer libro, cuyos beneficios destinará a la lucha contra el cáncer

La zornotzarra a Ainara Hernando es un ejemplo de que la vida aprieta pero no ahoga. A los cuatro meses de ser madre de una niña, le diagnosticaron un cáncer de mamá que tiró por la borda todas sus expectativas. Corría el año 2012 y la enfermedad le obligó a esta directora general de una empresa farmacéutica en Derio a hacer un paréntesis de dos años en su trayectoria profesional para afrontar el duro tratamiento de quimioterapia y sus consecuencias. Sin embargo, el mismo día en que iban a operarla, vio, por casualidad, la luz al final del túnel. De camino al hospital, compró en un kiosko el primer fascículo de un método de escritura que acabó convirtiéndose en su gran aliado para combatir la enfermedad.

«Me lo leí en la habitación antes de bajar al quirófano y descubrí que se podía aprender a escribir, algo que siempre había querido. Volcarme en el aprendizaje y en el reto de dar forma a mi primera novela ‘El Día de la Luz’ me ayudó a superar el cáncer», reconoce la escritora, que acaba de ser nominada a la mejor novela del año por la editorial Círculo Rojo entre las 1.600 obras presentadas. El fallo se dará a conocer el 3 de febrero en Granada.

La zornotzarra quiso crear a través de la palabra un mundo paralelo en el que poder refugiarse durante los peores momentos de su enfermedad. Tras formarse con dos cursos online relacionados con la escritura creativa, se metió de lleno en una historia juvenil apasionante, llena de misterio e intriga que le sirvió de estímulo para continuar activa durante el periodo de baja.

Ayudar a otras personas

En 370 páginas narra las vivencias de Ruby Meyer, una joven que reside en un pueblo a las afueras de Londres y que, tras perder a su padre, tiene que hacer frente al secuestro de su hermana. La única pista que tiene para llegar hasta ella es un pesado escarabajo metálico con inscripciones jeroglíficas que su tío le entregó en su lecho de muerte y que desencadena una sucesión de descubrimientos que acaban revelando un secreto familiar de más de 3.000 años.

«Mi objetivo era terminar de escribirlo. Fue un reto que me sirvió como terapia para evitar los bajones anímicos de la enfermedad. El tratamiento físico es durísimo pero lo peor son las malas pasadas que te juega la mente, el pensar en qué va a ocurrir te consume», reconoce la escritora zornotzarra.

Recuperada finalmente del cáncer, Ainara ha vuelto afortunadamente a retomar su vida con la suerte de ver finalizada la primera novela de una trilogía en la que espera poder ir avanzando. «No quiero dejar de escribir, pero ahora con el trabajo y la familia es más complicado sacar el tiempo necesario. Es un plan a largo plazo», indica. Lo que sí ha decidido es donar los beneficios que obtenga con la novela, que cuesta 19,95 euros, a proyectos de apoyo e investigación para la lucha contra el cáncer. «A mí me ayudó y quiero que también siga sirviendo de ayuda para otras personas», desea Ainara Hernando.

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