El Correo

El derribo de las once casas afectadas por las termitas en Amorebieta se retrasa al verano

Las labores de demolición de las viviendas de Astepe se desarrollarán en verano.
Las labores de demolición de las viviendas de Astepe se desarrollarán en verano. / M. GOIKOETXEA
  • Los trámites administrativos y la necesaria autorización de la Diputación han demorado un año las labores de demolición

Las once viviendas de Astepe, que tuvieron que ser desalojadas en octubre de 2014 por una plaga de termitas, serán demolidas el próximo verano, un año después de lo previsto. Aunque se trataba de propiedades particulares, el Ayuntamiento con el fin de ayudar a las familias residentes, con un poder adquisitivo humilde, decidió asumir hace casi tres años la responsabilidad y el costo de su derribo ante el estado de ruina en el que se encontraban las casas ubicadas entre el número 18 y 25 del barrio zornotzarra. Para llevar cabo toda la operación, el Consistorio destinó 638.849 euros, de los que 103.841 euros servirán este año para costear las labores de derribo.

«Un expediente de expropiación conlleva multitud de trámites y muchos plazos que hay que cumplir. Por ello, a nuestro pesar, se ha alargado más de lo que pensamos en un principio. También ha sido indispensable lograr el permiso de la Diputacion porque las viviendas se alzan al límite de la BI-635 hacia Lemona. Sin embargo, esperamos que las excavadoras entren en el barrio en el próximo periodo estival», aseguró el concejal de Urbanismo, Anartz Gandiaga.

La historia se remonta al 31 de julio de 2014 cuando se produjo el desprendimiento del techo de una de las viviendas, debido a que, según explicaron en su momento fuentes municipales, «el propietario estaba haciendo una obra sin licencia». Tras el correspondiente aviso del derrumbe, los técnicos municipales se trasladaron al inmueble y, tras valorar lo ocurrido, determinaron que la vivienda estaba «muy deteriorada» y, a continuación, procedieron a examinar el resto del edificio y los aledaños. Después de realizar catas en las viviendas, se detectó la presencia de termitas. Posteriormente, una empresa especializada en plagas pudo comprobar que el grado de afección era «muy avanzado» y que las vigas «estaban vacías por dentro y que existía un serio riesgo de desprendimiento».

Proyecto de mejora

Entonces, el Consistorio se echó a las espalda el problema y decidió llevar a cabo un expediente de expropiación y acordar con más de una quincena de propietarios una cuantía económica a cambio de hacerse con sus viviendas. En el pago de indemnizaciones, ha gastado 541.000 euros. «Queríamos terminar cuanto antes con la incertidumbre de los vecinos. Ya hemos concluido el expediente de expropiación y ahora podemos decir que los propietarios están muy contentos. Valoran el esfuerzo que ha hecho el Ayuntamiento», reconoció Gandiaga.

La segunda fase sería el derribo de las viviendas, una fase supeditada a la autorización foral debido a su proximidad con la carretera. Según ha explicado Gandiaga, el entre foral ofreció al Ayuntamiento dos alternativas para acometer las obras. Podía hacerlas por la noche, sin cortar la carretera, o en verano. «La opción de llevar a cabo por la noche para nosotros no tenía lógica. Acarrearía unas molestias terribles al vecindario y tardaríamos mucho más. Por ello, vimos que hacerla en verano sería lo más factible, aprovechando el menor volumen de tráfico, pero al tener que responder a alegaciones y respetar el periodo de exposición pública, no llegamos a tiempo para acometer la operación el pasado verano. Pero lo haremos el siguiente, con tiempo para tener todo bien organizado», confesó.

Tras la demolición, se llevará a cabo la mejora del barrio. Aunque el proyecto aún está sin redactar, la intención del Consistorio pasa por la construcción de una acera amplia que contará con arbolado, un aparcamiento y la ampliación y renovación de la zona verde y de juegos.

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