«El drama de los polizones nos ha superado», confiesa el alcalde de Zierbena

Los polizones duermen en tiendas de campaña que instalan a lo largo del paseo que separa Santurtzi del puerto./Fernando Gómez
Los polizones duermen en tiendas de campaña que instalan a lo largo del paseo que separa Santurtzi del puerto. / Fernando Gómez

Los vecinos aseguran que la convivencia con las decenas de inmigrantes que tratan de colarse en el Ferry a Inglaterra es «muy buena»

MARTÍN IBARROLA

«Hay que hacer algo para ayudarles, aunque sea dejarles las llaves del pórtico de la iglesia», imploraba ayer una vecina de Zierbena a su alcalde, Iñigo Ortuzar. Se refería a las decenas de inmigrantes que acampan cerca del puerto y tratan todos los días de colarse en el ferry que conecta Bilbao con Inglaterra. Ortuzar lleva ya muchos años dirigiendo los destinos de este municipio y ayer se sinceraba. «Somos 1.500 habitantes. Yo trabajo en otro empleo y no estoy liberado para este puesto, igual que el resto de los concejales. El drama de los polizones nos ha superado, no sabemos qué hacer». El alcalde confiesa haber contactado con la Diputación y otras instituciones para aliviar una situación que «de momento no ha provocado ningún incidente comunitario». «Queremos ayudarles, pero no tenemos locales municipales ni recursos para darles cobijo».

José Ignacio Elosegi, un vecino de 53 años que trabaja en la construcción y al que todos conocen como ‘Txapela’ insiste en que la convivencia es «muy buena». «Son limpios, no se meten con nadie y no quieren problemas ni líos». Los residentes organizaron recientemente un marmitako gratuito en el club de remo de Zierbena en el que invitaron a todos los polizones, una convocatoria que se ha extendido a las comidas tradicionales de las fiestas de estos días. Alguno de ellos incluso se han animado a intentar agarrar la ikurriña de la cucaña. «Los vecinos no tenemos ninguna queja».

«Solo busco un empleo»

Hay un gran flujo de inmigrantes procedentes de Albania, aunque también llegan desde Marruecos, Argelia, Irán o Irak. Pernoctan en tiendas de campaña que instalan a lo largo del paseo que separa Santurtzi del puerto, desde donde parten cuatro o cinco buques todas las semanas. Sorprende la juventud de muchos de ellos. Emir tiene 19 años y recarga su móvil en un bar de la zona. «No hemos venido a divertirnos, para eso nos habríamos quedado en nuestro país», insiste en perfecto inglés. «Solo quiero un trabajo y ganar el dinero suficiente para seguir estudiando. Cinco años trabajando en Londres dan para una vida entera en Albania», explica con los ojos enrojecidos a causa de las últimas noches, que «he pasado en vela». Emir solo tiene palabras amables para los vecinos de Zierbena, con los que se «siente como en casa».

«Queremos ayudar, pero no tenemos locales municipales ni recursos para darles cobijo» Iñigo Ortuzar / Alcalde de Zierbena

En los últimos meses el Puerto de Bilbao se ha visto forzado a mejorar los servicios de vigilancia para frenar a los inmigrantes que intentan colarse en el ferry y cuyo número se ha multiplicado por seis en la primera mitad del año, superando ya las 500 personas. Cerca del muelle desde el que zarpan los buques, Francis acomoda la tienda donde ha dormido las últimas semanas. Está decidido a invertir los próximos dos meses en intentar cruzar el Golfo de Vizcaya.

«No hemos venido a divertirnos. Solo quiero trabajar y ganar dinero para seguir estudiando» EmirAlbanés / 19 años

«En Reino Unido tenemos una comunidad que nos ofrecerá trabajo en la construcción o como limpiacoches», relata. Su hermano y sus amigos consiguieron llegar a suelo inglés desde Francia y él se ha quedado a medio camino en este municipio costero. «Antes era mucho más fácil pasar. Solo busco un empleo, cualquiera me serviría. En Albania me pagaban 100 euros al mes cuando trabajaba como camarero. Hay mucha corrupción, pobreza y una mafia muy fuerte. Allí no existe futuro para un chico como yo». Francis acaba de cumplir 21 años.

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