«No es un donjuán, es un psicópata»

Rodrigo Nogueira se hace pasar por músico, chef o empresario / E. C.

La vizcaína que ha logrado la primera condena contra el estafador de mujeres de Marín relata cómo consiguió fascinarla

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Gloria Marzo tiene una agencia de marketing on line. En 2015 estaba realizando unos vídeos para el Ayuntamiento de Getxo cuando recibió un mensaje privado a través de un página de contactos profesionales de Roy. Resultó ser Rodrigo Nogueira, conocido como el ‘donjuán de Marín’ por haber presuntamente estafado a más de 60 mujeres, de las que una veintena le han denunciado. Gloria ha conseguido la primera condena en firme contra este individuo, sobre el que pesa ya otra pena de año y tres meses de prisión por dejar sin pagar una cuenta en un hotel de Pontevedra, pero que ha sido recurrida. En el juicio celebrado el pasado miércoles en la Audiencia de Bizkaia, reconoció los hechos y fue condenado a dos años de cárcel y a asumir una responsabilidad civil de 3.000 euros, ya que se demostró que no era insolvente, explican desde el despacho Arau, que ha llevado la acusación particular.

Se presentó a Gloria como creador de músicas para videojuegos y le envió un pendrive con piezas audiovisuales, «muy buenas, aunque no eran suyas». Quedaron en que le presentaría «música propia» para el consistorio getxotarra, con el que Gloria estaba trabajando. «Entonces, empezó a hablarme sobre un filósofo, y yo soy una friki del pensamiento político. Estoy convencida de que me había estudiado». Se ha llegado a hacer pasar por chef de primer nivel o empresario de éxito. A Gloria le dijo que aunque sus padres eran gallegos, él vivía en Malmö (Suecia), pero que iba a viajar en breve a Madrid «a presentar unas épicas en la macroindustria del videojuego». «Me fascinó, me sentía atraída por él, no lo voy a negar», confiesa esta vizcaína, que no llegó a mantener una relación sentimental con él, a diferencia de otras víctimas.

«Un día me llamó desguazado porque su socio había cerrado la cuenta que compartían en un banco sueco, que no tenía sucursal en Madrid». Gloria llegó a «googlear» para comprobar por internet que existía esa entidad. «Todo cuadraba». «Ponte en mis zapatos, ¿qué haces? Le dije tranquilo tío, lo más importante es hacer las piezas y así conseguirás algo de dinero. Te mando un equipo Mac. Ahí empezó la cadena de catastróficas desdichas», recuerda. Rodrigo Nogueira, de 40 años, estaba durmiendo supuestamente en una casa heredada por sus padres en la capital española, «que se inundó». Falso. Gloria está convencida de que nunca ha estado en Malmö, aunque se comunicaba con él por Skype y «me hacía creer que hablaba con amigos en sueco». «Creó una relación de apoyo en mí que me tragué totalmente». La visitó en Bilbao y también se vieron en Burgos.

«‘Te crees más lista que yo’»

Al de dos meses, Gloria empezó a sospechar. «No terminaba de devolverme la pasta que le había ido dejando, ni el Mac ni el Ipad que se había llevado». Finalmente, a través de amigas de Facebook, averiguó que su ‘Roy’ era el mismo hombre que estaba viviendo en Aranda de Duero con otra mujer, a la que también tenía engañada. Gloria sospecha que compatilizaba hasta cuatro y cinco relaciones con distintas mujeres al mismo tiempo. «No tiene casa», así que termina enamorándolas para poder vivir a su costa. «Le escribí un mail y me contestó: ‘Tú te crees más lista que yo’ y después dio de baja todo».

Cuando acudió a la comisaría de la Ertzaintza en Getxo a denunciarle, le dijeron que «Roy Pérez Alonso no existía». Emprendió entonces una auténtica investigación que le ha permitido acumular pruebas en su contra, que en otros casos ha sido imposible, hasta poder condenarle. «Es inteligente, hace un trabajo fino, no deja rastro, la mayoría de los casos se archivan». Contactó con más de 50 supuestas víctimas a través de un blog. Ahora está feliz. «Es tan maravilloso haber conseguido la primera sentencia condenatoria. Estoy orgullosa, necesitaba hacerlo por mí y por ellas. A algunas las ha destruido emocional y económicamente, las ha dejado un montón de deudas». Ahora, admite cierto temor. «Le he ganado porque soy peleona, pero me odia, va a venir a por mí». «No es un donjuán, es un psicópata, un depredador emocional, está todo el tiempo cazando», sentencia.

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