«La discoteca Moma pudo ser un infierno, pero solo dos meses»

Rodríguez volverá a abrir Moma el día 7 tras cumplir una sanción de cuatro semanas.
Rodríguez volverá a abrir Moma el día 7 tras cumplir una sanción de cuatro semanas. / Ignacio Pérez

Luis Ángel Rodríguez, dueño de la sala de Rodríguez Arias, contratará seguridad privada para evitar que sus clientes orinen y vomiten en la calle, e impedirá la entrada a alborotadores.

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Moma ha conseguido en un tiempo récord convertirse en la discoteca de moda de Bilbao, irritar a cientos de vecinos y acumular nueve expedientes por exceso de ruidos. La sala, que reabrirá sus puertas el próximo 7 de septiembre tras cumplir una sanción de 4 semanas, contratará seguridad privada para evitar tumultos en Rodríguez Arias, explica su propietario, Luis Ángel Rodríguez.

– Decisión insólita.

– Sí. Propusimos esta alternativa al Ayuntamiento. Se trata de poner una persona en la calle toda la noche para vigilar y evitar que la gente vomite y orine en portales y junto a los contenedores, que es lo que más les preocupaba a los vecinos.

– ¿No es como meter al zorro en el gallinero?

– No. Es también por nuestro bien. Queremos acabar con los ruidos y que no nos lleguen otros seis meses como los que hemos tenido de expedientes, sanciones, problemas...

– ¿Cuánta gente van a contratar?

– Un vigilante de seguridad controlará, desde las 12.30 hasta las 6.30 horas, los cuatro portales que hay del 62 al 68 de Rodríguez Arias. Luego tendremos otras dos personas fijas controlando el acceso a la sala.

– ¿Lo hacen otras discotecas?

– No sé lo que harán las demás, sé lo que podemos hacer nosotros para intentar convivir con los vecinos de la mejor manera posible.

– ¿Ve compatible la convivencia vecinal y el ocio nocturno?

– ¡Totalmente! Queremos que ellos estén más tranquilos y que a nosotros nos dejen trabajar a gusto. Los vecinos sólo han ido al Ayuntamiento a denunciarnos.

– A nadie le gusta que le hagan botellón debajo de casa, y menos a las a cinco de la mañana.

– Botellón a las cinco de la mañana no hay. Existía a primera hora de la noche y ahora está la Policía Municipal muy encima de ello. En Rodríguez Arias ya no hay botellón. ¡Cero botellón!

– También van a implantar el «sello de acceso denegado» para prohibir la entrada a alborotadores.

– Eso es. El personal de seguridad decidirá quién entra y quién no. Si a un tío le pillan montando bronca o meando en un garaje se le dirá ‘no entra’. Se trata de educar a la gente.

– ¿Por qué no lo han hecho antes?

– Porque los vecinos no nos han dejado pensar, maniobrar y actuar.

– Los residentes aseguran vivir un infierno desde enero.

– Bueno, pudo ser un infierno las primeras semanas que abrimos, pero sólo duró dos meses. La apertura de Moma nos atropelló a todos. A nosotros los primeros. Nadie imaginó que íbamos a tener tanto éxito desde el principio, aunque desde marzo esto ha cambiado radicalmente.

«Les molesta todo»

– Lamentan que no pueden dormir de jueves a domingo.

– Discrepo. No estoy dentro de sus pisos, pero veo lo que hay en la calle. No me parece que haya tanto ruido como para ser un infierno.

– Denuncian que los altercados siguen sucediéndose.

– Constantes fueron los dos primeros meses. La Policía Municipal está aquí todos los días y no hay altercados. Puede haber alguien chillando o un chico borracho, como en todos los sitios.

– Por no hablar de vómitos, orines...

– Eso no se lo voy a negar. Haberlos haylos, pero, claro, ¿cómo evitamos que una persona salga y de repente vomite? Para eso pondremos a este personal de seguridad.

– La zona deja mucho que desear. Amanece bastante sucia.

– Al revés, es la calle que más limpia despierta, pero aquí queremos todo. Los vecinos no quieren que el camión de la basura pase a las seis de la mañana. Les molesta todo, hasta el carrito de la limpieza.

– También tienen contento al Ilunion, el hotel pegado a la sala.

– Todo esto se hubiese solucionado si cuando hicimos la obra nos hubiesen dejado realizar mediciones en las habitaciones.

– Que los clientes abandonan en algunos casos por los ruidos.

– Cuando tienes un local de hostelería y uno comercial abajo como el nuestro, hay unos límites de decibelios que permiten que lleguen a las habitaciones.

– El director del hotel dice que sobrepasan los niveles máximos.

– Eso dice él, no la ley. Hemos recurrido todos los expedientes.

– Ilunion sostienen que pierde clientes por culpa de Moma.

– Hace poco hubo un congreso de cirujanos plásticos y todos los que se alojaban en el Ilunion vinieron a la discoteca.

– El Ayuntamiento de Bilbao les ha expedientado en nueve ocasiones.

– Sólo por ruidos que afectan al hotel.

– Luego, les cierran cuatro semanas y cumplen la sanción en agosto, cuando no hay nadie en Bilbao.

– Bueno, gente íbamos a tener sí o sí. Recibimos muchos correos electrónicos interesándose sobre por qué no abríamos en la Aste Nagusia.

– Los vecinos no tienen ninguna esperanza en las medidas impulsadas por el Ayuntamiento.

– Hasta yo soy partidario de que si pongo medios es porque confío en que se resuelvan los problemas.

– ¿Qué han hecho para convertir Moma en la discoteca de moda?

– Escuchar a la gente qué es lo que quiere.

– ¿Y qué quiere?

– Pues un sitio amplio donde esté a gusto y donde la música se oiga bien, que no tengan que estar apretados y que se les trate bien. Estamos céntricos, al lado de una boca del metro y de una parada de taxis. La gente no quiere coger el coche de noche.

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