La Diputación gasta casi 6 millones en una finca-palacio a la que no sabe qué uso dar

El palacio Munibe fue rehabilitado tras sufrir un incendio en 1992. /Maika Salguero
El palacio Munibe fue rehabilitado tras sufrir un incendio en 1992. / Maika Salguero

La institución foral adquirió en el año 2000 el palacio Munibe y su terreno colindante, en Etxebarria, para poner en marcha un parador turístico. A día de hoy, no tiene ningún uso

IZASKUN ERRAZTI

Mantener el patrimonio puede salir muy caro. Bien lo sabe la Diputación, que ya lleva invertidos cerca de 6 millones de euros en una finca que adquirió en el año 2000 para la que, a día de hoy, no ha encontrado ningún uso. La ‘joya’ de esta propiedad, ubicada en Etxebarria, municipio colindante con Markina, es el palacio Munibe, un edificio campestre de estilo ecléctico y dos alturas reconstruido a principios del siglo XX por el arquitecto J. M. Basterra que albergó la biblioteca vasca más importante del siglo XVIII.

La relación de la institución foral con Munibe se remonta al 19 de agosto de 1999, cuando su propietario, Ignacio de Urquijo y Olano, y el entonces diputado general, Josu Bergara, suscribieron ante notario la donación de la finca. Aquel mismo año, el responsable foral de Empleo y Formación, Sabin Arana, daba a conocer un proyecto impulsado por la Administración para reformar edificios históricos repartidos estratégicamente por el territorio y crear una red de paradores turísticos, ‘Palacios de Vizcaya-Bizkaiko Jauregiak’. La idea era reunir bajo una misma marca una decena de inmuebles con encanto, y el de Etxebarria tenía encaje en ella.

Un año después, la Diputación se hacía con la propiedad al completo, que ocupa 65 hectáreas de terreno, por 550 millones de pesetas, 3,31 millones de euros que pagó con cargo a los presupuestos de 2000 y 2001. Y la operación para hacer de la antigua propiedad del conde de Urquijo y de Ospín de Urquijo un hotel con encanto se puso en marcha.

Los responsables forales encargaron a una consultoría un estudio económico sobre las alternativas de explotación de la finca y, tras un análisis inicial, los expertos se decantaron por el negocio hotelero. El proyecto, que defínía la construcción de un hotel en el palacio, un restaurante en la antigua torre y un spa, fue valorado en 5,5 millones de euros. Pero de aquello nunca más se supo.

Los actuales responsables forales admiten que, en la actualidad, «no se contempla ningún uso» para una propiedad que, no obstante, consideran «un tesoro» patrimonial que «hay que conservar». La Diputación consigna desde 2015 64.000 euros al año para garantizar el mantenimiento y la seguridad en las instalaciones de Etxebarria. Pero una década atrás los gastos superaban con creces dicha cifra. La conservación de zonas verdes y arbolado que corre a cargo de la sociedad foral Basalan sumó casi 680.000 euros de 2005 a 2014, y en las labores de vigilancia el desembolso ascendió hasta cerca de 1,2 millones entre 2002 y 2009.

EN SU CONTEXTO

550
millones de pesetas, 3,31 millones de euros, pagó la Diputación por la compra en el 2000 de la finca-palacio Munibe. La institución foral pagó en dos años.
La propiedad
Consta de una casa-palacio de 1.200 metros cuadrados útiles, una cuadra de caballos, el pabellón d e las antiguas cocheras, un caserío junto a la entrada principal, la antigua torre Munibe, el edificio Munibe Txiki y el caserío Belarroa. La superficie total alcanza las 65 hectáreas.
5,5
millones de euros. Es la inversión que, según el estudio realizado en 2001 por una firma especializada, hubiera costado la recuperación de la propiedad para habilitar un hotel, spa y restaurante. Hoy no se prevé ningún uso.

«Es un sumidero»

El palacio Munibe fue objeto de debate en las Juntas en mayo. El portavoz del Grupo Mixto, Arturo Aldecoa, planteó a la Cámara una iniciativa, aprobada por unanimidad, para instar a la Diputación a preparar un estudio sobre «la posible rehabilitación de las edificaciones y pertenecidos» de la finca como paso previo a plantear futuros usos de «este valioso» conjunto patrimonial.

El apoderado defiende que la institución se debe replantear con urgencia «un uso que genere riqueza, porque el dinero público no se puede tirar en sumideros». Y advierte «que no sería un problema darle más protección para sacarlo a la venta». «Lo importante es cortar el nundo gordiano».

La biblioteca vasca más importante del siglo XVIII

El 12 de noviembre de 1992, el Palacio Munibe de Etxebarria vivía su peor momento. Una chispa procedente de la chimenea de la segunda planta desató un pavoroso incendio que costó sofocar por el fuerte viento y la escasez de agua. Arrasó el histórico edificio, y lo que es peor, su biblioteca, de un valor incalculable.

Expertos calificaron de «irreparables» las perdidas registradas en la que estaba considerada la biblioteca vasca más importante del siglo XVIII. Reunía, entre otros legajos, el manuscrito de Iturrizar de la Historia de Vizcaya, numerosa correspondencia entre ilustrados vascos del momento, la Enciclopedia Diderot y varias primeras ediciones de obras de la misma época. Además, la colección era excepcional en libros raros y curiosos, de temas como brujería, masonería, carlismo, movimientos ácratas, inquisición...

«Es algo simbólico»

Por suerte, los fondos bibliográficos que no fueron pasto de las llamas permanecen en manos de la Diputación. Y para Arturo Aldecoa, ese es el verdadero valor de Munibe, su biblioteca. El resto de la propiedad, que incluye el palacio, la torre de Munibe, las caballerizas, las antiguas cocheras y dos caseríos ruinosos, no tienen, a su juicio, mayor mérito. «Es algo simbólico que, no obstante, goza de cierta protección que se podría ampliar en caso de que fuera necesario», afirmó. Las numerosas casas de indianos que pueblan la comarca de Las Encartaciones tienen, en su opinión, «un interés mucho mayor».

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