Diez errores muy comunes que desencadenan incendios en casa. ¿Cuántos cometes?

Bomberos se disponen a apagar un incendio en las Torres Isozaki./Luis Calabor
Bomberos se disponen a apagar un incendio en las Torres Isozaki. / Luis Calabor

Por costumbre, por desconocimiento, por exceso de confianza... lo cierto es que a diario se comenten en el hogar negligencias que pueden desatar un fuego. El Ayuntamiento de Bilbao ha emprendido una campaña para prevenir estos incidentes

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

A veces, para los profesionales de emergencias es más difícil luchar contra las cabezonerías, temeridades y negligencias de los ciudadanos que contra el fuego. Según explican, mucha gente echa a diario muchos boletos para sufrir un incendio en su vivienda «sin ser consciente de ello». «Todo el mundo piensa que son cosas extraordinarias, que sólo les pasan a los demás», apunta Andoni Oleagordia, director de Protección Civil y Emergencias del Ayuntamiento de Bilbao, que ha emprendido una campaña para prevenir los fuegos en los hogares de la villa. Según indica, el año pasado se registraron 163 avisos por incendios en viviendas -158- y en edificios residenciales públicos -cinco-, la mayor parte de ellos originados en la cocina «por descuidos, por tener sucia la campana extractora o por una conjunción de ambas cosas». El mal uso o manteniemiento defectuoso de la red eléctrica fueron otras de las causas principales de los incidentes. La inmensa mayoría de los incendios que se han producido en Bilbao quedaron en simples «sustos», salvo el registrado en mayo una casa de Zorroza que se saldó con cinco fallecidos y que se originó en el hueco de la escalera. Sin embargo, para evitar disgustos y, en el peor de los casos, tragedias, es conveniente revisar algunas prácticas muy comunes que pueden comprometer nuestra seguridad. Estas son las más frecuentes:

1
Una 'herencia' del pasado

Usar velas cuando hay un apagón

¿Eres de los que tienen unas velas en algún cajón por si un día hay un apagón? Esta es una costumbre muy arraigada... y muy ilógica. Seguramente, tenemos velas porque las hemos visto desde pequeños en casa de nuestros padres. Y esa no es una razón de mucho peso: si se produce un apagón, es muchísimo más seguro y más fácil recurrir a una linterna. «En la oscuridad, tienes que buscar la vela, un mechero o cerillas... todo se complica. Y, luego, si logras encenderla, puedes tropezar, que es lo normal cuando te mueves a oscuras, y desatar un incendio», indica Oleagordia, quien aconseja «tener una linterna en un lugar de fácil acceso para usarla cuando sea necesario». «Es más segura y ofrece iluminación de mucha mejor calidad», asevera.

2
El tabaco mata

Echar la colilla al cenicero y olvidarse del asunto

Echamos los restos del cigarro en un cenciero... ¿y ya? Error. Hay que asegurarse primero de que la colilla está bien apagada y dejarla en un cenicero adecuado, que sea muy profundo y, a poder ser, que contenga agua. «Y cuidado con que no esté lleno. Si está repleto de colillas, puede ser una fuente de combustible para un incendio. Vamos, que puedes crear un foco», apunta Oleagordia.

3
Algunos 'manitas'... mejor quietos

Hacer 'arreglillos' eléctricos sin tener conocimientos

Muchas veces, los profesionales que investigan el origen de los incendios se encuentran con auténticas chapuzas eléctricas... «Se ven muchos desastres, reparaciones hechas con esparadrapo y unos empalmes... a veces la gente se cree manitas y está creando un problema de seguridad en su hogar con sus manipulaciones», afirma el director de Protección Civil y Emergencias del Ayuntamiento de Bilbao. Por ello, aconseja recurrir a profesionales.

4
No tienen capacidad infinita

Poner más de un electrodoméstico en cada enchufe

A veces, pensamos que los enchufes tienen una capacidad infinita para dar servicio a un montón de electrodomésticos. Y no. Si hay una sobrecarga, puede producirse un fuego. El Consistorio bilbaíno recuerda en su campaña que hay que usar regletas autorizadas en los enchufes cuya resistencia de la instalación lo permita. «El mal mantenimiento o mal uso de la red eléctrica es una de las principales causas de incendios», subraya Oleagordia, quien añade que, «al más mínimo chisporroteo que se perciba en un enchufe, hay que cambiarlo».

5
Ojo, mejor separados

Colocar materiales o sustancias inflamables o corrosivas cerca de la caldera

A todos nos parece que ese hueco que queda junto a la caldera de gas o el calentador eléctrico -sobre todos los que están camuflados con armarios- es útil para meter, entre otras cosas, todo el arsenal de productos de limpieza que suele haber en las casas y que, en su mayoría, si nos fijamos bien en la letra pequeña, son inflamables. Si hay un calentamiento excesivo o un chispazo... los productos pueden hacer de aceleradores de un fuego.

6
Muchos tejidos arden con facilidad

Secar la ropa cerca de estufas o calentadores

¿Quién no lo ha hecho? Llega el invierno, la colada no se seca y... hala, para dentro, a aprovechar el calorcito de estufas y calentadores. Ponemos la ropa bien cerquita y... estamos cometiendo un tremendo error. Esta costumbre tan arraigada es peligrosa porque, según explica el director de Protección Civil y Emergencias, «muchos tejidos dan problemas al exponerse a altas temperaturas». Si nos fijamos en las etiquetas de la ropa, descubriremos que muchas incluyen en letras grandes una frase: 'Mantener lejos del fuego'. Es decir, que arden con facilidad. «Las cortinas también pueden dar problemas, ya que suelen estar pegadas a las estufas, que, por regla general se colocan bajo las ventanas para compensar la pérdida de calor», explica Oleagordia. Por eso, es conveniente dejar un metro de distancia entre estas fuentes de calor y los muebles, los tejidos... y las personas. «Los radiadores no suelen dar estos problemas», tranquiliza.

7
Ropa inflamable lejos de la cocina

Cocinar con ropa de mangas anchas

La facilidad con la que algunos tejidos empiezan arder hace que cocinar con ropa que tenga las mangas anchas sea todo un riesgo. «Hay telas acrílicas muy inflamables», advierte Oleagordia. Es decir, que no es buena idea freír filetes con ese kimono tan cómodo que nos ponemos para estar en casa.

8
Mejor coger una tapadera... o huir

Mover la sartén precipitadamente si coge fuego

Estamos cocinando, nos despistamos un poco, el aceite se ha calentado demasiado y empieza a arder la sartén... ay, ay, ¿qué hacemos? La reacción mecánica es mover rápidamente la sartén para apartarla... «No se debe hacer», aclara el responsable de Protección Civil y Emergencias. Con esta maniobra precipitada tenemos todas las papeletas para acabar derramando el aceite ardiendo por todos lados y extendiendo el desastre. Entonces, ¿cómo debemos actuar? Lo primero, para que no ocurra deberíamos haber enfriado el aceite agregando más aceite frío -¡no agua, por Dios!- y, por supuesto, no llenar la sartén más de la tercera parte. Pero si el problema ya ha surgido, lo mejor es apagar el fuego y tapar la sartén... ¿Y cómo se tapa una sartén ardiendo sin jugarse el tipo? «Se coge una tapadera grande y se desliza desde un lateral, siempre usándola como escudo», alecciona. De todos modos, si la maniobra fracasa o no se ve capaz de realizarla... «Hay que salir de la cocina cerrando la puerta, abandonar la casa, cerrando también la puerta y llamar al 112, que es lo que aconsejamos sobre todo a la gente mayor. Jugársela, nunca -señala-. Llegamos pronto, el tiempo de llegada de los Bomberos es de unos nueve minutos». No te olvides las llaves dentro, que así los efectivos de emergencia entran rápido y ganan tiempo.

9
No dejar los gases dentro

Tapar las rejillas de ventilación en habitaciones con aparatos de gas

Las habitaciones con aparatos de gas deben estar equipadas con rejillas de ventilación y, por supuesto, las calderas precisan de un conducto (chimenea) para evacuar al exterior los gases de combustión. Algo lógico que la gente suele cumplir. Aunque, en ocasiones, disponer de rejillas no quiere decir que cumplan su función. «A veces la gente las tapa porque les entra frío y otras, las casas cuentan con una salida de gases a la terraza, correcto... ¡pero luego cierran la terraza con algún acristalamiento y se queda todo dentro! Todavía vemos cosas así», lamenta Oleagordia.

10
Siempre de buena calidad

Dejar las mantas eléctricas enchufadas durante horas si no se usan

Hay gente que es muy fan de las mantas eléctricas. Pues bien, hay que gestionarlas con precaución. Y no dejarlas cuando no se usen para que calienten bien la camita durante horas y horas. Cuando no se utilicen, hay que desenchufarlas. Y lo más importante: «Comprar una con todos sus certificados de calidad y desecharla al más mínimo indicio de marcas de quemaduras, ya que eso indica que se están produciendo cortocircuitos dentro -alerta Oleagordia-. Bastantes incendios se originan por el mal uso de estas mantas».

La importancia de los detectores

Desde el Ayuntamiento de Bilbao se incide en la importancia de que en las viviendas haya, «al menos, un detector de humos», porque estos aparatos avisan rápidamente de la existencia de fuego y ofrecen unos minutos valiosísimos que pueden salvar vidas. Por ello, el año pasado Protección Civil y Emergencias del Ayuntamiento de Bilbao junto a la Fundación MAPFRE pusieron en marcha una campaña de colocación de detectores en hogares donde viven personas mayores. Se estima que cuando termine este año se habrán colocado alrededor de 500 aparatos. Son los propios bomberos y personal municipal los que acuden a las viviendas a instalarlos y a explicar a estas personas, mayores de 80 años y que viven solas, cómo actuar en caso de que suenen. Actualmente en Bilbao hay 30.286 vecinos con más de 80 años. Muchos de ellos viven solos o acompañados por otras personas de avanzada edad. Esta campaña se extenderá en el futuro a las personas con diversidad funcional.

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