Detienen, tras recibir el alta, al conductor que causó la muerte de un ertzaina

Álvaro García, a la derecha. A la izquierda, imagen del accidente que le costó la vida./E. C.
Álvaro García, a la derecha. A la izquierda, imagen del accidente que le costó la vida. / E. C.

El joven, imputado por homicidio imprudente, abandonó el hospital tras recuperarse de las heridas y posteriormente un juez ordenó su arresto

AINHOA DE LAS HERAS

I. G. C., de 35 años, el conductor imputado por el homicidio imprudente del ertzaina Álvaro García en la madrugada del pasado martes en la rotonda de Artaza, se presentó anoche en una comisaría de Bilbao y fue detenido por orden judicial, según confirmó a este periódico el Departamento de Seguridad.

El joven había sido trasladado el mismo martes al hospital de Cruces para ser atendido de las heridas sufridas cuando aparentemente embistió con su coche al vehículo del ertzaina. Este se encontraba parado en el arcén de la rotonda por orden de una patrulla de la Guardia Urbana, que le había advertido de que circulaba con las luces apagadas. En ese momento, el otro automóvil llegó a gran velocidad y, tras perder el control, se estrelló contra el turismo del policía vasco, que falleció en el acto. I. G. C., según informó la Ertzaintza, dio positivo en los test de alcohol y drogas.

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I. G. C. pasó la noche en Urgencias, pero sólo en calidad de imputado y no detenido por los delitos de homicidio imprudente y contra la seguridad del tráfico. Por eso no tenía custodia policial y, al ser dado de alta sobre las 11.30 horas del miércoles, se marchó sin más problemas. Posteriormente, el juez de Getxo encargado del caso, tras estudiar las diligencias preliminares, dictó una orden de detención. Cuando los ertzainas acudieron a su domicilio, no estaba. A última hora, I. G. C., que sabía que la Policía autonómica le estaba buscando, se personó en la subcomisaría de Txurdinaga con una abogada.

Cámaras de tráfico

El siniestro mortal ocurrió en la rotonda de Artaza cuando el ertzaina se dirigía a su trabajo en la comisaría de Hernani. De 29 años, vivía en Getxo. No era su ruta habitual, pero la fatalidad quiso que la madrugada del martes fuera a echar gasolina a Artea, en lugar de tomar dirección hacia Bilbao. Cuando los patrulleros municipales hablaban con él a través de la ventanilla, apareció «como un misil», según los testigos, el Citroën C5 del imputado, que empotró el turismo de Álvaro García contra un muro.

El conductor arrojó una tasa de alcohol de 0,93 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, casi cuatro veces lo permitido (0,25). Además, también dio positivo a dos sustancias en el test de drogas. Según se ha podido comprobar en las cámaras de tráfico, el C5 circulaba a gran velocidad ya desde los túneles de La Avanzada. Al entrar en la rotonda golpeó contra un bordillo y salió despedido con tan mala suerte que alcanzó al coche del ertzaina en su parte más débil, la puerta del conductor.

Ahora, I. G. C. se puede enfrentar a una petición de pena que no superaría los cinco años de prisión ya que el delito de homicidio imprudente del que se le acusa no fue doloso, es decir con intención, según las fuentes jurídicas consultadas por este periódico.

Los compañeros de Álvaro García, miembro de la 24 promoción de la Ertzaintza, le rindieron el pasado miércoles un homenaje en la comisaría de Hernani en la que estaba destinado y donde deja un gran vacío. «¡Es tan barato matar en la carretera! Cuando a uno le toca cerca es cuando se da cuenta de lo mal que funciona la Justicia», opinaba Rosa Trinidad, portavoz de Stop Accidentes, una asociación que ofrece ayuda a víctimas de la violencia vial. «Lo de ayer (por el martes) no ha sido un accidente. Cuando ingieres alcohol y drogas y vas como un loco, es una barbarie -advertía-. La sociedad se tiene que concienciar de que alcohol y volante son incompatibles».

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