Destrozos en Zorrozaurre tras la reapertura de la discoteca Mao Mao Beach

Así ha quedado el portal, después de que vándalos reventaran el cristal y desencajaran la puerta.
Así ha quedado el portal, después de que vándalos reventaran el cristal y desencajaran la puerta. / E.C.

Este fin de semana los vecinos se han encontrado con un portal reventado, un rocódromo destrozado, un contenedor en la Ría...

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Se acabó la tregua veraniega. La cuesta de septiembre se empina para los vecinos de La Ribera de Deusto y Zorrozaurre que tras dos meses «de tranquilidad» han regresado «a la rutina de fines de semana de destrozos». Señalan a los jóvenes que acuden las noches de los viernes y los sábados a la discoteca Mao Mao Beach, fuente de conflictos con el vecindario desde hace más de veinte años (el local ha cambiado varias veces de dueño y de nombre). «En julio y agosto ha estado cerrada pero han abierto hace dos semanas y ya han vuelto los problemas».

El relato esta vez lo hace Vega, vecina afectada por los últimos destrozos. «Nos han reventado el portal, hace cuatro años acabamos las obras de rehabilitación y pusimos un cristal grueso a prueba de golpes y patadas. Pues aún así lo han roto, y la puerta está desencajada, el arreglo va a salir más de mil euros», calcula esta vecina de las últimas casas de Zorrozaurre, que recuerda que hace unos meses también les detrozaron los porteros automáticos de un puñetazo. No ha sido lo único que ha sucedido la madrugada del domingo: «En el barrio hay un rocódromo y lo han destrozado, también han roto piezas de una marmolería y han tirado un contenedor a la ría», enumera Anabel Toyos, portavoz de la asociación de vecinos Euskaldunako Zubia.

Se declara hastiada de un problema que llevan soportando «más de dos décadas» y vuelven a poner el acento en la vigilancia policial. «Hay una patrulla toda la noche a las puertas de la discoteca pero solo para vigilar que no se tapone el callejón de entrada. Para garantizar que no haya destrozos harían falta al menos dos coches circulando toda la noche por la recta del barrio para disuadir a los vándalos. Por no hablar del ruido que hacen los chavales con el botellón... ».

«Para garantizar que no haya destrozos harían falta al menos dos coches circulando toda la noche por la recta del barrio para disuadir a los vándalos» portavoz de la asociación vecinal

El portal reventado este pasado fin de semana es el del número 6 de Ribera de Zorrozaurre, a apenas cien metros de la entrada a la discoteca donde se coloca cada fin de semana una patrulla de la Policía Municipal para controlar que no se formen aglomeraciones. «Sobre las cinco y media de la madrugada me despertaron voces y golpes. Me asomé a la ventana y vi a algunos chavales golpeando las persianas de las lonjas de abajo, así que llamé a la Policía. Me dijeron que mandarían alguien y les dije que allí mismo, a unos metros, había una patrulla de compañeros suyos vigilando la entrada a la discoteca pero me dijeron que ellos no se podían mover. Me quedé una hora esperando en la ventana a ver si venían más patrullas pero por allí no apareció nadie, así que volví a la cama».

El cristal roto, en el interior del portal.

Se despertó poco después. «Oí un golpe fortísimo, y también lo oyeron otros vecinos del bloque. Uno de ellos bajó corriendo al portal y se encontró el panorama. Un cristal reventado y hecho añicos, otro descolocado y la puerta totalmente desencajada, que no la podemos ni cerrar. En el portal de al lado también estuvieron dando patadas pero se ve que no pudieron romper el cristal». Al día siguiente la comunidad acudió a poner la denuncia a la Ertzaintza. «Pegaron golpes a conciencia porque para romper esa puerta...».

Y Anabel se teme que cualquier día les pase lo mismo a ellos en su edificio, recién rehabilitado y ubicado en una placita donde paran decenas de adolescentes para beber antes de entrar a la discoteca. «Acaban de arreglar las casas ¿y ya estamos con esas? Llevamos tantos años con la misma historia que estamos quemados». Y eso que son precavidos. «En cuanto reabrió la discoteca el primer fin de semana de septiembre empezó a circular un WhatsApp entre los vecinos alertando para que guardáramos los coches porque dejarlos aparcados en la calle por la noche es una temeridad. Han roto retrovisores, lunas, se han subido al techo... Pero un coche no es algo que puedas meter en casa, claro».

«Estaba en la cama y oí un golpe fortísimo, un vecino bajó corriendo al portal y se encontró el panorama: un cristal reventado y hecho añicos, otro descolocado y la puerta totalmente desencajada. No la podemos ni cerrar» vecina

Como solución a este problema de dónde guardar los vehículos las noches de viernes y sábado la asociación vecinal ha pedido que se habilite en un terreno anexo a la fábrica de Artiach una suerte de aparcamiento para que los coches 'duerman' con ciertas garantías. «Pero de momento no hay respuesta, dicen que en el recinto se forma un charco muy grande... Preferimos ir a sacar el coche con botas de goma a que nos lo destrocen».

Precisamente hace un año, también coincidiendo con la reapertura de la discoteca tras el parón veraniego, se produjo una oleada de destrozos en el barrio. En esa ocasión los vecinos denunciaron «carreras de coches por la única carretera del barrio, orines en los portales, contenedores cruzados, retrovisores arrancados...». «He llegado a ver siete chavales saltando encima de un coche hasta reventar los cristales», relataba en aquella ocasión una vecina.

El local fue clausurado seis meses en 2012 por orden municipal por superar el aforo y había sido sancionado también en 2008 con un cierre puntual por la misma causa.

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