«Después de robarme, me rompieron la nariz de un puñetazo»

Ugaitz está pendiente de una cita médica para valorar si se opera o no de la fractura nasal./JORDI ALEMANY
Ugaitz está pendiente de una cita médica para valorar si se opera o no de la fractura nasal. / JORDI ALEMANY

El actor vizcaíno Ugaitz Alegría se repone de un violento asalto por parte de dos individuos que le golpearon tras sustraerle el dinero y el móvil cerca del puente de Cantalojas

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Ugaitz Alegría, popular actor local que ha trabajado en series televisivas tan conocidas como 'Goenkale' o 'Aitaren Etxea' de ETB-1, no volverá a recorrer andando los 400 metros que separan la zona de copas de «Bilbi», como él se refiere a Bilbao la Vieja, de su casa en el barrio de Miribilla. «Te queda el miedo dentro», confiesa. El joven sufrió el pasado fin de semana un asalto violento por parte de dos individuos, que le fracturaron el tabique nasal de un puñetazo. Lo peor es que le agredieron brutalmente cuando ya le habían robado todo lo de valor que llevaba encima. «Que te atraquen y, sin poner ninguna resistencia, te den una paliza... ¿Qué hubiera sido si voy de machito?», se pregunta.

Ocurrió en la madrugada del lunes pasado. Ugaitz llevaba más dinero en metálico de lo normal porque pensaba cenar fuera y tal vez comprarse algo en el mercadillo de la calle Dos de mayo, pero «no me gasté nada». Después de participar como jurado en la gala del concurso de jóvenes talentos Harrapazank organizado por el Ayuntamiento en la sala Bilborock, se fue a tomar unas cervezas con unos conocidos.

Sobre las seis de la mañana, «cuando habían cerrado los bares de Bilbi», decidió regresar a casa. «Había bebido, pero no estaba borracho», matiza. Se despidió de un amigo en la calle Bailén, y cuando caminaba por San Francisco, antes de llegar al puente Cantalojas -donde hay cámaras de vídeovigilancia cuyas imágenes están siendo analizadas por la Ertzaintza-, fue abordado por dos chicos de unos 20 años y origen magrebí. Uno de ellos se puso a su altura y el otro le siguió por detrás. «Barcelona-Madrid», le dijo uno en referencia a los equipos de fútbol. «No, de Bilbao», contestó Ugaitz.

De repente, no sabe muy bien cómo, entre los dos le tiraron al suelo. Cayó a plomo de espaldas. «Te quedas inmóvil, no opones ninguna resistencia, lo único que quieres es que pase cuanto antes». Algún amigo le ha preguntado por qué no gritó. «No te sale», admite.

Setenta euros

Los asaltantes le exigieron: «¡Dinero, dinero!». Y él les rogó: «El móvil no, que lo necesito para trabajar». Le registraron y se llevaron el Sony Ericsson que tenía desde hace año y medio y los 70 euros que aún llevaba en el billetero. Antes de huir en dirección hacia Bilbao la Vieja, uno de ellos le asestó un puñetazo en la nariz cuando estaba tirado en el suelo, boca arriba. El agresor debía de llevar un anillo metálico porque le dejó dos marcas. Tras darle muchas vueltas ha llegado a la conclusión de que le pegaron «para coger ventaja y que les diera tiempo a escapar. No quiero pensar que fuera por disfrute o por sentirse poderosos, por encima de ti», dice.

Un joven comenzó a gritar a los asaltantes que huían. «¡Chico, ambulancia!», le dijo a él. Un vehículo medicalizado que casualmente pasaba por allí se detuvo. Los sanitarios le frenaron la hemorragia nasal. «Creemos que tienes fracturado el tabique», le anunciaron a Ugaitz. «¡No, que soy actor!», pensó él. La radiografía de Urgencias del hospital de Basurto se lo confirmó. En la próxima consulta el cirujano plástico valorará si es necesario «operar o no».

Al día siguiente no pudo acudir a la gala junior de Bilborock. Eso sí, en cuanto disminuya la hinchazón, aunque aún le quede el hematoma, retomará las funciones que tiene en marcha, una de ellas la comedia 'Trece y martes' en Sestao. Sin embargo, no podrá dar besos -porque rozaría con la nariz y aún la tiene dolorida- ni beber de un vaso de tubo o ponerse una máscara como marca el guión.

Al principio no quiso decirle nada a su familia «para no preocuparles», pero luego decidió: «Esto hay que contarlo» y subió su caso a las redes sociales. «Bilbao está guay, pero todo no es tan bonito. Pasan estas cosas y cada vez más», advierte.

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