Tres personas salen ilesas de un coche engullido por el derrumbe de una ladera entre Larrabetzu y Morga

La BI-3102 permanece cortada al tráfico./Luis Calabor
La BI-3102 permanece cortada al tráfico. / Luis Calabor

La carretera BI-3102 estará cerrada entre tres y cuatro meses por los graves daños. A falta de una evaluación más detallada, el desprendimiento ha alcanzado a 300 metros de longitud de vía y 100 metros de ancho

ALBERTO CASTILLA

Los tres ocupantes del vehículo que circulaba sobre las tres de la madrugada del martes por la carretera BI-3102, que une los municipios de Larrabetzu y Morga, se llevaron un susto de muerte. Cuando transitaban por el tramo de acceso a Gamiz-Fika, en las cercanías del alto de Astoreka, parte de la ladera se derrumbó delante de sus narices. Una marea de árboles, lodo y tierra engulliendo todo a su paso y destrozando la calzada. Los afectados, estupefactos, abandonaron el turismo con celeridad y se alejaron a pie. Sin coche, pero ilesos. Transcurridas varias horas desde el suceso, el agua sigue bajando con fuerza.

«Volvían a casa. Al tomar la curva, observaron que el monte se derrumbaba y los árboles caían sobre la carretera. Ante la gravedad de la situación, decidieron abandonar el vehículo rápidamente», detalla el alcalde de Gamiz-Fika, Asier Larrabe. «Mucha gente de nuestro pueblo y de Mungia utiliza este tramo como atajo, no solo coches, también camiones». Larrabe conoce bien la zona. «El corrimiento de tierra va a continuar, y el vehículo se desplazará hacia abajo. Calculo que ha habido unos 500 metros de desprendimiento en línea recta. Y todavía se oyen crujir los árboles», sentencia.

«Los terrenos afectados son de propiedad privada, y estamos buscando a los dueños para avisarles», explica Iñigo Gaztelu, regidor de Larrabetzu. Técnicos forales se desplazaron a la zona para evaluar la situación y actuar en consecuencia. Es pronto para hablar de plazos, «el desplome aún está activo y habrá que esperar para saber hasta dónde llega. El agua continúa expandiéndose, con tanta lluvia acumulada, la tierra ya no drena».

Desde la Diputación, aconsejan no acercarse al lugar por el riesgo que entraña. La carretera permanecerá cortada durante «tres o cuatro meses» por la magnitud de los daños. Las primeras estimaciones hablan del movimiento de una superficie cercana a los 25.000 metros cuadrados, que en la calzada ha causado el levantamiento de unos 300 metros de longitud de vía y 100 de ancho.

El tráfico en Bizkaia

La meteorología sigue haciendo estragos este invierno. Recientemente, un tren de cercanías de Renfe, con treinta pasajeros a bordo, descarriló en Sestao por el desplome de una ladera. El paseo de Itsaslur en Muskiz lleva días cerrado y el entorno de la playa de Arrigunaga ha sufrido varios movimientos de tierra. Y este martes, a lo ocurrido en Larrabetzu, hay que sumar otros cortes de circulación por desprendimientos en las carreteras BI-3152, entre Arminza y Bakio, la BI-3438, entre Lekeitio y Ondarroa, la BI-3950, en Etxebarria dirección San Sebatián, y la BI-2101, entre Meñaka y Bakio.

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