Desplegados 26 quitanieves y más de 100 operarios forales contra la ola de frío

Los quitanieves de Basalan se preparan para lo peor. En la noche de ayer se incorporaron otras dos máquinas al servicio./MAIKA SALGUERO
Los quitanieves de Basalan se preparan para lo peor. En la noche de ayer se incorporaron otras dos máquinas al servicio. / MAIKA SALGUERO

El Correo comprueba in situ los trabajos de limpieza en el puerto de Barazar

EVA MOLANO

Joserra Leizea, de Zalla, lleva 15 años haciendo frente a los temporales como empleado de Basalan, la empresa foral en la que trabaja desde hace casi tres décadas. Ayer, vigilaba el crudo invierno desde el alto de Urkiola. A más de 700 metros, el santuario amanece cubierto por un manto blanco que lo viste con una belleza pálida. Leizea forma parte del retén de 108 personas que, desde el jueves, vigilan las carreteras del territorio las 24 horas. El dispositivo se ha reforzado con unos 25 operarios más. Son los responsables de que miles de vecinos puedan plantarle al mal tiempo buena cara y seguir yendo al trabajo. De que Bizkaia no se pare por los caprichos del tiempo.

Los quitanieves son expertos en varios menesteres. En verano acaban con los nidos de avispa asiática de las alturas, extinguen incendios o combaten inundaciones. En invierno, «lo peor son los turnos de noche y trabajar bajo temperaturas extremas. Lo más gratificante es permitir que la vida en Bizkaia siga su curso, que no se paralice por la nieve o el hielo», asegura el conductor, que realiza el recorrido entre el alto de Urkiola y Mañaria, el santuario y Basaguren.

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Basalan se encarga de que la N-240 y la zona comprendida entre Barazar (600 metros) y Urkiola, un paraje natural que se convierte en una montaña blanca, estén limpios. Orduña, el alto de Dima o Durango también forman parte de sus dominios. El dispositivo invernal foral se desarrolla entre el 1 de noviembre y el 31 de abril, pero cuando se producen alertas, como la de estos días, los recursos se desplazan de la base de Lezama hasta los puntos críticos para evitar que las carreteras se conviertan en pistas impracticables.

Los operarios- con carné de camión y formación especializada- pasan a trabajar por parejas y en turnos de 8 horas. Las máquinas no se detienen ni de día ni de noche. Basalan habilita 12 camiones entre Urkiola y Barazar -la noche de ayer se incrementaron en dos y hay otros tres en reserva- para garantizar la circulación en esta complicada zona. Y tal día como ayer o como hoy, las unidades se reparten perfectamente cual piezas de ajedrez en un tablero. Tres en Barazar, otros dos en Urkiola y el resto en Zeanuri, Dima, Otxandio, el barrio de Basaguren, Ollerías y en el puerto de Aldoia, además de en Ubide, en la frontera con Álava. Se trata de «reducir los tiempos de respuesta», explica el encargado del operativo, Aitor Elortegi. En total, la Diputación dispone de 26 camiones de este tipo.

La sujeción del talud junto al túnel de Renfe durará hasta el día 13

Los trabajos para sujetar el talud donde el sábado se registró un desprendimiento de tierra sobre una de las dos vías de tren en Urbinaga, en la línea de cercanías de la Margen Izquierda, se prolongarán hasta el día 13. Esta previsión, advierte Adif, podría adelantarse si cesaran las lluvias, ya que favorecería el asentamiento del terreno y el hormigonado de la ladera. El derrumbe causado por la lluvia provocó el descarrilamiento de un tren de Renfe, sin que ninguno de sus treinta pasajeros resultaran heridos. El servicio sufre ligeros retrasos por la necesidad de alternar el tráfico en ambas direcciones.

Ahora, todos se preparan para lo peor. Las máquinas quitanieves de Basalan, con capacidad para entre siete y nueve toneladas de sal, de fabricación española, realizan en el 90% de los casos un trabajo preventivo. Equipadas con un sensor que les permite disponer al momento de la temperatura ambiente, la del asfalto e incluso el espesor de nieve, lanzan a la carretera de forma automática la proporción necesaria de sal y recorren el tramo correspondiente una y otra vez, impidiendo que el hielo se forme, sobre todo en las zonas sombrías. Durante las grandes nevadas, pueden esparcir hasta 30 toneladas por turno y por camión.

Evitar disgustos

Las intensas lluvias del lunes dieron algo de respiro a los quitanieves, momentos que aprovecharon para la limpieza de arcenes o rotondas. Hoy o mañana se espera que la pala «sea crucial», asegura Elortegi, que conoce como la palma de su mano todo el territorio de cuya seguridad se encarga. Este vecino de Mungia de 52 años ya ha superado cinco neumonías hasta que fue operado hace dos años. «Gracias a Dios, no me ha vuelto a pasar nada grave», explicaba, tras rememorar su peor temporal, hace tres o cuatro años, cuando incluso Barazar tuvo que cerrarse.

En realidad, estos centinelas del invierno evitan muchos disgustos a los conductores. «Sobre las tres de la mañana del sábado, seis camiones se quedaron atascados en la subida. Cuando el primero se para, el resto también. Al final, les sacamos en 15 minutos». Por Barazar pasan casi 6.000 vehículos al día, un 40% pesados. «Hay que ir despacio. Lo importante es llegar», dicen los empleados.

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