Desmantelan de forma definitiva la terraza de los bajos del Mercado de La Ribera

Las tareas de demontaje arrancaron ayer y continuarán en los próximos días./jordi alemany
Las tareas de demontaje arrancaron ayer y continuarán en los próximos días. / jordi alemany

El Ayuntamiento de Bilbao asegura que las obras de desmontaje del velador derivan de una «orden» de Demarcación de Costas

LUIS GÓMEZ

Ha permanecido funcionando con elementos anclados menos de año y medio. Pese a convertirse en uno de los locales de hostelería preferidos por muchos de los turistas extranjeros que recalaban en el Casco Viejo, la terraza emplazada en los bajos del Mercado de La Ribera suspenderá la actividad definitivamente. La sorprendente decisión pone punto y final de forma prematura a un singular velador cuyo desmantelamiento definitivo arrancó a primera hora de la mañana del martes. Los trabajos continuarán en los próximos días.

El negocio acumulaba tres expedientes abiertos y el Ayuntamiento de Bilbao había multado a su titular con 1.500 euros por incumplimiento de tres normativas. A petición de EH Bildu, Ricardo Barkala, concejal de Obras, Servicios y Rehabilitación Urbana, compareció la víspera de Santo Tomás para anunciar que la terraza tendría que «desaparecer o hacer unas adaptaciones». Justificó esta decisión después de que su propietario, «sin pedir permisos formales», la cambiara y montara de nuevo con estructuras fijas y ancladas para acabar, a su juicio, con los problemas que se encontraba cada vez que arreciaban fuertes rachas de viento. Sin embargo, la nueva infraestructura contravenía las exigencias de Demarcación de Costas y de la propia Agencia Vasca del Agua (URA).

«Al incorporar elementos anclados podría provocar el 'efecto tapón' en caso de inundaciones» Riesgos

Ambos organismos alertaron de los «riesgos» que este local acarrearía en caso de una posible crecida y advirtieron del «efecto tapón» que provocaría en una de las zonas «más inundables de Bilbao, como son las Siete Calles».

En declaraciones a este periódico, Ernesto Martínez de Cabredo, director URA, informó a finales del año pasado de la ilegalidad de los cambios efectuados por el dueño. «Al principio, sólo eran unas mesas, unas sillas y una sombrilla y no había más problemas, pero ahora se ha puesto una instalación fija y cerrada y, evidentemente, eso no puede ser», zanjó.

El dato

1.500
euros impuso de sanción el Ayuntamiento de Bilbao a los titulares del negocio por incumplir varias normativas.

Barkala reconoció que entre la terraza y la ribera de la ría debía haber como mínimo seis metros, distancia que no se respetaba, y recordó que en caso de crecida está establecido que este tipo de instalaciones deben disponer únicamente de elementos abatibles o retirables, pero nunca fijos. Para sorpresa de muchos ciudadanos, los hosteleros optaron por arrancar ayer las obras de desmontaje, pero para no volver a servir más en esta polémica terraza.

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