Desaparece el 'aguilucho' franquista de la sede de la Hacienda estatal en Moyúa

El color azulado permite detectar los bloques sustituidos para eliminar el águila./JORDI ALEMANY
El color azulado permite detectar los bloques sustituidos para eliminar el águila. / JORDI ALEMANY

La obra de restauración del edificio de la Agencia Tributaria ha costado 136.500 euros

JOSÉ DOMÍNGUEZ

En 2002 su «alto valor escultórico» la salvó in extremis de una retirada anunciada, aunque ya para entonces había perdido uno de los lemas del franquismo: la leyenda ‘Una, Grande y Libre’, en referencia a la indivisibilidad de España frente a postulados republicanos o nacionalistas. Quince años después, ahora sí, los colectivos que denunciaban que su mantenimiento iba en contra de la Ley de Memoria Histórica celebran la desaparición definitiva del águila preconstitucional que coronaba la fachada principal del edificio de la Agencia Tributaria en la plaza Moyua. Más de cuatro meses de trabajo y 136.500 euros de inversión ha exigido acabar con este símbolo de la dictadura que seguía presente en el centro de Bilbao.

La restauración ha sido tediosa, aunque la mayor parte del ave -la cola, las alas imperiales y en especial su cabeza flanqueada por la cenefa de coronación- se ha podido eliminar sustituyendo los bloques de hormigón que la unían a la fachada. La complicación vino por la necesidad de respetar la corona y el escudo de España, así como las dos columnas de Hércules a las que se aferraban las garras del águila y que también se conservarán.

La escultura coronaba desde 1954 el edificio de la Delegación Especial de Economía y Hacienda en Bizkaia. Y el emblema llevaba años envuelto en la polémica, especialmente desde que en 2012 el catálogo de vestigios franquistas elaborado por el Gobierno vasco -encabezado entonces por el socialista Patxi López- diese vía libre a su retirada. Dos años después, sin que el Ejecutivo central hubiese dado paso alguno, el Parlamento vasco acordó por unanimidad pedir a la Administración autónoma y a los ayuntamientos que retirarán los símbolos franquistas que persisten en los edificios públicos y entre los que destacaba el águila imperial de la plaza Moyua. Finalmente y con dos años de retraso, el Ayuntamiento de Bilbao concedía la licencia de retirada al Ministerio de Economía a finales de 2016.

En los últimos meses también han desaparecido otros vestigios franquistas en Bizkaia como la Cruz de Larrabetzu, en cuya demolición dejó a cuatro vecinos heridos al caerles encima trozos del hormigón.

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