El derribo del parque de atracciones se iniciará esta semana y durará cuatro meses

Un operario observa las pirámides, antaño principal reclamo del parque de Artxanda./ignacio pérez
Un operario observa las pirámides, antaño principal reclamo del parque de Artxanda. / ignacio pérez

Las excavadoras entrarán al recinto casi treinta años después de su cierre. La operación se llevará a cabo en tres fases y costará 852.000 euros

OLATZ HERNÁNDEZ

Después de casi treinta años sumida en el olvido, la silueta de las pirámides desaparecerá de las laderas del monte Ganguren. La Diputación ha puesto fecha al desmantelamiento del parque de atracciones de Artxanda y parece que esta vez es la definitiva. Las labores de derribo comenzarán esta misma semana y en cuatro meses no quedará ni rastro del que fuera uno de los complejos de ocio más modernos de Europa.

La retirada del esqueleto del parque de atracciones ha sido un proyecto anunciado hasta la saciedad. Ya en 2016, la Diputación dijo que destinaría una partida de 1,6 millones de euros para limpiar las diez hectáreas que ocupa el centro ferial. Finalmente serán cerca de 852.000 euros -796.323 de la adjudicataria y 55.902 de la dirección de obra- lo que costará el desmantelamiento. La encargada de las obras es la Unión Temporal de Empresas formada por Construcciones Intxausti y Demoliciones Lezama, estos últimos encargados de desmantelar el antiguo estadio de San Mamés.

Las labores se llevarán a cabo en tres fases. La primera comenzará esta semana, cuando los operarios empiecen a retirar neumáticos, bidones y demás mobiliario del recinto ferial. En la segunda, se derribarán tabiques, se quitarán los sanitarios, tuberías y conducciones eléctricas. En la tercera y última, las máquinas entrarán y demolerán las grandes estructuras.

«Serios riesgos»

De este modo, las arcas forales se librarán de un lastre de 200.000 euros anuales, destinados a garantizar la seguridad del recinto. El abandono de las instalaciones atrajo a multitud de curiosos a pesar de que «presenta serios riesgos para la seguridad de las personas». Hoy en día, el recinto ofrece un aspecto apocalíptico: la entrada principal está cubierta de vegetación y es infranqueable, en la avenida principal cristales rotos y maderos quemados entorpecen el paso; y las pirámides, antaño principal reclamo y emblema del parque, se caen a pedazos.

La Diputación destina 200.000 euros anuales a garantizar la seguridad de las instalaciones Gastos forales

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo, entre 1974 y 1990, en el que cientos de personas hacían cola para montar en la noria y en la montaña rusa. Años dorados en los que Mecano, Alaska y Miguel Ríos sacaron brillo a esta Disneylandia situada a escasos kilómetros de Bilbao. La construcción costó unos 450 millones de pesetas y la Diputación acabó siendo la propietaria única después de que el público le diera la espalda: principalmente por sus malas conexiones, las condiciones meteorológicas y el elevado precio de la entrada.

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