El Correo
GP de Azerbaiyán

Hamilton afila los dientes

Lewis Hamilton.

Lewis Hamilton. / Andrej Isakovic (Afp)

  • La 66ª 'pole' del británico le coloca como el gran favorito a la victoria el domingo y, con ello, el asalto al liderato del mundial

Pocas veces estuvo Lewis Hamilton tan sobrado como este sábado en la clasificación del GP de Azerbaiyán. Aunque el viernes no había mostrado ni un ápice de lo que era capaz de hacer al volante del W08, en la primera jornada seria de trabajo en las calles de Bakú se convirtió en el rey del castillo. Hizo una clasificación prácticamente perfecta, y sólo Bottas, a distancia, pudo acercarse ligeramente a su ritmo.

Hamilton logró la 66ª pole de su carrera deportiva, una más que Ayrton Senna y dos menos que las que se le computan a Michael Schumacher, en una vuelta de 'todo o nada'. Y eso que no fue perfecta: de los tres sectores del circuito, el primero lo hizo peor que Bottas (su único rival por el primer puesto): fue en los otros dos en los que sacó todo el potencial de un monoplaza que, además de ser potente por la unidad de potencial, es fiable en las zonas lentas, como es el caso del segundo sector de Bakú.

El tricampeón está a dos del récord absoluto de los más de 50 años de historia de la competición por antonomasia del automovilismo, y mucho tendrán que cambiar las cosas para que no lo logre antes de irse de vacaciones. La vuelta que logró para sumar su quinta primera posición de parrilla de este año hizo que el propio Hamilton se mostrara absolutamente encantado, no sólo con su propia actuación, sino con cómo se comporta este Mercedes. Si es la quinta del equipo esta temporada, es la séptima en las últimas diez carreras. La superioridad de las flechas plateadas, además, se vio en una Q3 en la que todos los pilotos motorizados por ellos lograron pasar el corte, junto a los Red Bull y los Ferrari.

Hamilton padeció en sus carnes una de las grandes dificultades de esta carrera: conseguir buen rendimiento de los neumáticos. En un exceso de optimismo por parte de Pirelli, el suministrador italiano llevó a Azerbaiyán los compuestos superblandos, blandos y medios. El problema es que, como son tan duros, cuesta mucho conseguir una temperatura óptima de rendimiento. Todos los pilotos probaron con más o menos fuerza los muros. Hamilton no se escapó, ni Bottas, que lamió la temida salida de la variante entre las curvas 8 y 9. Con la visión del castillo del siglo XII que corona la veterana Bakú, muchos pilotos sintieron el vértigo de no saber muy bien cómo trazar una curva que ya ha sufrido una modificación antes de la carrera y que no se descarta que vuelva a tener otra de cara a la próxima temporada.

No fue la única zona peliaguda. Varios pilotos pusieron a prueba la resistencia de las llantas de sus monoplazas al dejar marcados los neumáticos en los muros de las salidas de las curvas. Uno de ellos fue Daniel Ricciardo, que se vio forzado a dejar su coche aparcado al lado de boxes tras darse un toque lateral que forzó a sus ingenieros a pedirle que parara, aunque eso obligase a una bandera roja a poco más de cinco minutos para el final del día. Fue uno de tantos incidentes que se produjeron este sábado, como preludio a lo que previsiblemente ocurrirá el domingo.

Quien se quedó con las ganas de llegar a la Q3, aunque tuvo opciones, fue Carlos Sainz. El madrileño, como tantos otros, sufrió serios problemas para conseguir rendimiento de sus neumáticos, pero su Toro Rosso tampoco dio muestras de estar en condiciones de pelear por el 'top 10' como en otras citas. Él mismo lo decía tras bajarse del monoplaza, con el 12º tiempo: «hemos tenido más problemas de lo esperado para coger confianza con el coche». Saldrá 15º por la penalización que arrastra desde Canadá.

Alonso, fuera de Q2 por primera vez

Fernando Alonso tiró de ironía de nuevo para explicar una de las imágenes de la jornada. El asturiano estorbó, sin querer, a Daniel Ricciardo, cuando el australiano pensó que el McLaren iba a meterse en boxes y en realidad siguió. «No estaba yendo lento, es que esa es nuestra velocidad en recta», se lamentaba. Alonso, por primera vez en este 2017, no pasó a la Q2. Para tener un coche como el que tiene, lograr pasar en todas las carreras que ha disputado dos de las tres tandas de clasificación es todo un logro, pero en un trazado como el azerí, era prácticamente un milagro.

Alonso, de todas formas, no aspiraba a mucho. Las 40 posiciones de penalización que le impusieron por sustituir varias piezas de su unidad de potencia Honda ya le habían mandado de manera irreversible al fondo de la parrilla.

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