El Correo

operativo de búsqueda

Con la mirada en el cielo

Alberto Zerain.
Alberto Zerain.
  • El mal tiempo impidió ayer, por segundo día consecutivo, volar al helicóptero para localizar a Alberto Zerain y todos se aferran a la mejoría anunciada a partir de hoy

La meteorología no está siendo un aliado precisamente en la operación de búsqueda de Alberto Zerain y Mariano Galván. Nunca lo suele ser en el Karakórum, donde la inestabilidad del tiempo es una característica de la cordillera que conocen de sobra los alpinistas que la frecuentan.

Ayer, por segundo día consecutivo, el helicóptero preparado en Skardu por el Ejército pakistaní se tuvo que quedar en tierra. Las nubes volvieron a impedir la más mínima visibilidad en la arista Mazeno.

Sin embargo, todo apunta a que las cosas cambiarán a partir de hoy. «Los partes meteorológicos muestran una clara mejoría para los próximos días, lo que hace pensar que la búsqueda pueda reanudarse este fin de semana», explicaba ayer en su comunicado diario el equipo de apoyo del alpinista vitoriano, que aprovechaba también para agradecer a las instituciones vascas «su disposición y colaboración en estos momentos tan difíciles, momentos de los que nos ayudan a sobreponernos».

Mientras aumenta la preocupación después de casi una semana sin noticias de la cordada vasco argentina, un portavoz de la Aviación Militar paquistaní, Muhammed Ifran, confirmó ayer que por parte del Ejército continuarán con sus esfuerzos hasta que logren llevar a cabo una «búsqueda exhaustiva» de los dos alpinistas.

Muhammed Iqbal, propietario de la compañía encargada de la logística de la expedición Summit Karakoram, se ha reconocido pesimista al recordar que Zerain y Galván solo portaban provisiones para entre siete y ocho días y ya «ha pasado más de una semana» desde que salieron del campo base, el pasado día 19 de junio.

«Es muy difícil sobrevivir a 6.400 metros de altitud sin comida cuando estos días las temperaturas caen a diez grados bajo cero a esa altitud. La última vez que se estableció contacto con ellos estaban a 6.400 metros», recordaba. Fue el pasado día 24 de junio, durante una llamada «rutinaria» en la que no indicaron ningún problema. Desde entonces, su teléfono satélite está apagado y su localizador gps no emite señal alguna.

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