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Dos de los sherpas equipan un tramo de grietas en la Cascada de Hielo. / Fotos: Expedición Everest'17

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El precio del sufrimiento

  • La expedición al Everest para intentar su primera cima en invierno y sin oxígeno ha costado a Alex Txikon cerca de 200.000 euros

La expedición de Alex Txikon al Everest ha sido todo menos unas vacaciones. Temperaturas bajo cero extremas, avalanchas, vientos huracanados... Antes esas situaciones límite que le ha tocado vivir, es difícil de explicar que el alpinista de Lemoa no sólo pone en riesgo su vida para afrontar retos como el de escalar en invierno y sin oxígeno el Everest. También arriesga su economía personal, que cruje como un barco de madera en mitad del temporal cada vez que el alpinista decide desafiar a una de las montañas más altas de la tierra. Más aún ante el Everest. Es el precio del Techo del Mundo, el precio del sufrimiento. Al cambio, cerca de 200.000 euros.

El Sagarmatha, nombre local del Everest, es un imán para el planeta alpino. Y las autoridades nepalíes lo saben muy bien. El precio del permiso para escalar cualquiera de los ocho ochomiles que hay en Nepal es de 1.700 euros por persona. Con una excepción. Cómo no: el Everest. En este caso, la cantidad se dispara hasta los 10.300 euros.

«El negocio es redondo para el Gobierno nepalí», explica Alex, que en su semana de 'vacaciones' a finales de febrero estuvo en la sede del Ministerio de Turismo nepalí –el encargado de gestionar y rentabilizar las montañas del país– realizando algunos trámites y vio de primera mano los preparativos de la temporada 'alta' del Everest: la primavera. «Los funcionarios del Ministerio me comentaron que este año han tramitado permisos para 850 escaladores que van a intentar el Everest». Las cuentas son sencillas. Solo por el permiso para hollar la cima más alta del planeta –conseguirlo es otro cantar– el Gobierno nepalí va a ingresar 8,7 millones largos de euros.

Pero volvamos a Alex Txikon. La suma ha empezado ya. Antes siquiera de cruzar la puerta de su casa de Lemoa: 20.600 euros es el precio por que él y su compañero Carlos Rubio pudieran soñar, allá por diciembre, con la cima del Everest en invierno y sin oxígeno. En realidad, 24.300, porque hay que sumar los 3.750 del oficial de enlace.

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La figura del oficial de enlace en las expediciones al Everest es la más anacrónica que se pueda imaginar. Su origen se remonta a las primigenias expediciones a los ochomiles, cuando solo se otorgaba un permiso por ochomil cada temporada y las comunicaciones eran muy precarias. Entonces, el oficial de enlace era el encargado de vigilar que la expedición cumplía con las condiciones acordadas y era el vehículo de conexión entre las autoridades locales y los grupos de alpinistas si había algún problema.

Hoy en día, cada expedición sigue teniendo su oficial de enlace, aunque la mayoría de ellos ni tan siquiera pisan el campo base. Poco le importa al Gobierno nepalí, que recauda religiosamente 4.000 dólares por ese concepto a cada expedición. Esta primavera serán en torno a 50 solo en el Everest. Hagan ustedes mismos la cuenta.

La 'caja' del Gobierno se completa con un sinfín de permisos y tasas por casi todo lo que lleva un expedición: cartuchos de gas, walkies, material de grabación, dron... y una fianza de casi 6.000 euros para asegurarse que la expedición recoge y baja la basura generada.

Sherpas y material

Una vez cumplidos con los trámites legales para intentar hacer realidad su sueño, a Alex le llega el turno de la negociación con la agencia que te proporciona toda la logística necesaria para pasar casi dos meses a los pies del Sagarmatha. Aquí las cosas han llegado tambien a la pura comercialización. Estas empresas ofrecen hasta media docena de paquetes a gusto del consumidor, de acuerdo a sus exigencias y, sobre todo, su bolsillo.

Alex Txikon en el campamento base.

Alex Txikon en el campamento base.

El más económico es de 12.200 euros e incluye la manutención en tienda de campaña durante 70 días en el campo base y el viaje Katmandú-Campamento Base (CB)-Katmandú, que desde Lhukla es a pie (una semana de trekking). A partir de ahí todo cabe. El paquete estándar más caro incluye 4 botellas de oxígeno puestas en el campo 4, la equipación de los campos de altura, 2 sherpas y un guía occidental a tu disposición, viaje en helicóptero al CB, médico personal y acceso a Internet. Todo por 52.000 euros. Pero el récord lo tiene un 'alpinista' ruso que en 2012 pagó 120.000 euros (permiso incluido) por una expedición para él solo. ¡Ah!, y si la expedición es fuera de temporada, como en el caso de Txikon, los costes se incrementan cerca del 50%. En total, Alex ha pagado por este concepto cerca de 60.000 euros por los dos alpinistas y los dos miembros del equipo de filmación.

Otro capítulo importante es el de los sherpas. Por 'convenio' cobran un fijo de 1.400 euros más 1.000 rupias al día (unos 10 euros al cambio). Y todo tipo de 'bonus'. El más jugoso es el de cima (entre 1.000 y 2.000 euros, según la agencia y la generosidad del cliente, que a veces se entrega también aunque no haya habido cumbre si el trabajo ha sido bueno), pero también los hay por las cargas que suben a los campos de altura (por ejemplo, 400 euros por una carga de 25 kilos puesta en el campo 4).

Aquí hay que incluir a los 'Ice Doctors', los sherpas encargados de abrir, equipar y y mantener operativa la ruta de la Cascada de Hielo. En temporada son una veintena que pagan a escote todas las expediciones. Pero Alex estaba solo en el CB... Conceptos todos ellos, cómo no, incrementados por ser invierno.

La suma se aproxima ya a los 150.000 euros y empieza a marear. Acabamos ya. El último capítulo por contabilizar es el del material, que no es precisamente menor. Algunos ejemplos: por los noventa tornillos de hielo que ha llevado ha pagado 3.000 euros, los mismos que por los 6.500 metros de cuerda. Las cuatro tiendas de altura cuestan casi mil euros cada una. Que por cierto han quedado todas destrozadas por el viento. Y su material personal (botas, ropa, buzo...) otros 2.000.

Y así, suma a suma, se llega a un presupuesto de casi 200.000 euros. «Y sin hacer alardes» apunta Alex Txikon, que pese los patrocinadores que le apoyan, «sin los que esto sería imposible y a los que solo puedo estar agradecido», cada año se ve obligado a hacer encaje de bolillos para realizar una expedición cuyo presupuesto logra cerrar gracias a los ingresos por las conferencias y proyecciones que da allí donde le llaman.

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