El Correo

Alemania

Kramer alucina con su otro yo

Kramer (c) se retira de la final del Mundial.
Kramer (c) se retira de la final del Mundial. / Reuters
  • El alemán, que sufrió una conmoción cerebral por un golpe con Garay, pidió a Neuer jugar de portero, quería ser capitán, creía que jugaba en su estadio o felicitaba a Muller por sus goles del Mundial 1974

«Los médicos están seguros de que los recuerdos de la final del Mundial no regresarán», se lamentaba hace unas semanas Christoph Kramer, que sufrió una conmoción cerebral durante el Alemania-Argentina en Maracaná que cerró la Copa del Mundo de Brasil 2014. Kramer, centrocampista del Borussia Mönchengladbach de 23 años, chocó violentamente contra el hombro de Ezequiel Garay peleando un balón con Marcos Rojo y el encontronazo le provocó una amnesia temporal. Los recuerdos de esos 30 minutos que disputó no volverán aunque ahora, gracias a la confesión de sus compañeros en un programa ZDF, se ha sabido que siguió diez minutos completamente desorientado y diciendo cosas extrañas sobre el césped. «En realidad todo empezó cuando, aunque estaba jugando perfecto, se me acercó y me dijo que quería quitarme el brazalete de capitán», recordó Philipp Lahm. Poco después caminó hacia el área de Manuel Neuer y le hizo una petición extraña. «Manu, déjame jugar como portero», le dijo al meta alemán, al que al menos Kramer sí reconoció algo que no le sucedía con Thomas Müller. El jugador del Bayern explicó que le llamó Gerd Múller y hasta llegó a felicitarle, en pleno partido, por la final de 1974 que Alemania ganó a Holanda. «Luego miró la grada de Maracaná y me dijo que el ambiente del Estadio Ruhr era impresionante».

Eso fue antes de que su comportamiento realmente extraño lo detectase el árbitro del encuentro, el italiano Nicola Rizzoli, que desveló que Kramer quiso confirmar con él si realmente se trataba de la final del Mundial. A esa charla llegó Lahm: «Cuando quería cambiarse la camiseta con el árbitro, pensé que ya era suficiente». El capitán, Neuer y el árbitro hablaron para que Joaquim Löw decidiese cambiarlo, entrando en el campo André Schürrle, que participó en tanto decisivo marcado en la prórroga por Mario Gotze. Muller terminó el vídeo recordatorio de lo sucedido, al que asistía en el plató de televisión un sonriente pero avergonzado Kramer, con una broma: «Fue importante que lo cambiaran, si no probablemente iba a terminar quitándole los pantalones al árbitro». Kramer «no tenía ni idea» de cómo llegó a los vestuarios o de que había sido sustituido nada más recibir el golpe. «En mi cabeza, el partido existe desde el segundo tiempo», señaló entonces Kramer. En la celebración del título, cuando ya era consciente de que estaba en Río de Janeiro y habían ganado el título, algunos de sus compañeros bromeaban con él: «¿Qué tal, te gusta Eslovenia?», le dijo Lukas Podolski mientras atendía a la televisión alemana.

Su caso ha servido para que la FIFA reaccione y existe una nueva medida desde este mes para evitar riesgos. Si durante un partido se produce un golpe en la cabeza, el árbitro podrá parar el encuentro durante tres minutos -norma existente en la Premier League- y tras consultarlo con los médicos tendrá la última palabra si debe ser sustituido o no. Su decisión no puede ser cuestionada por los entrenadores, aunque, para evitar presiones de su club, habrá un tercer médico en el túnel de vestuarios. Si hace falta más tiempo, se le pedirá al colegiado, que podrá a disposición de los médicos todo lo que necesiten. Los minutos que se pierdan se añadirán al final de los 45 reglamentarios. Kramer sonríe porque los médicos le han asegurado que no tendrá secuelas por el golpe.