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La delgada línea entre la genialidad y la soberbia

Leo Messi asiste a Luis Suárez en el penalti que ha dado la vuelta al mundo. A la derecha, Neymar hace una 'lambretta' en la final de Copa.
Leo Messi asiste a Luis Suárez en el penalti que ha dado la vuelta al mundo. A la derecha, Neymar hace una 'lambretta' en la final de Copa.
  • El penalti indirecto de Messi y Suárez encumbra de nuevo el arte del Barça, aunque muchos se preguntan si habrían firmado esa osadía con un marcador más ajustado

No hace mucho, el Barça estaba construido desde la base. Todo comenzaba en la portería con Víctor Valdés y concluía en Messi. Cada línea mostraba una superioridad insultante y se deshacía de sus rivales con una delicadeza aplastante. Aquel orden que desembocaba en un fútbol de salón es hoy inverso. El Barcelona tiene su cimiento más sólido en el indomable tridente que forman Messi, Neymar y Suárez, que protagonizan un bombardeo incesante y ocultan así las dudas que despierta la zaga del equipo catalán. La absoluta libertad que disfrutan los tres atacantes latinoamericanos se ha traducido en un ejercicio de arte cotidiano, que despierta admiración y acusaciones de soberbia en función de cada bando.

El penalti indirecto que ejecutaron Messi y Suárez ante el Celta dio la vuelta al mundo y fue una especie de homenaje al que firmaron Cruyff y Olsen con el Ajax en 1982. El argentino cedió la pelota a su derecha, en un principio a Neymar, pero el uruguayo apareció como una exhalación y rubricó el cuarto tanto del Barça. El Camp Nou se puso en pie ante esta insólita acción, que requiere de un gran entendimiento, precisión y cierta osadía. Los aficionados neutrales y los medios de comunicación enaltecieron como es lógico a Messi, que este año ha mostrado además una versión mucho más generosa que en años anteriores.

Los rivales del Barça, sin embargo, han elevado su tono crítico en numerosas ocasiones, ya que consideran una provocación algunas acciones que llevan a cabo las estrellas azulgrana. Muchos se preguntan, en este sentido, qué decisión habría tomado Messi si el marcador hubiera sido más ajustado que el 3-1 que reinaba en el estadio cuando faltaban menos de diez minutos para el final o si la distancia con sus perseguidores fuera inferior a la actual (el Barça aventajaría en seis puntos al Atlético si gana su encuentro atrasado con el Sporting).

Al margen de la última genialidad de Messi y Suárez, algunos aficionados han señalado la soberbia como uno de los pecados del Barcelona en los últimos tiempos. Las críticas, eso sí, se centran sobre todo en Neymar, cuyo estilo de juego resulta a veces tan brillante como desquiciante. El Athletic, de hecho, ya perdió los nervios durante la última final de Copa, disputado en el Camp Nou, con la famosa 'lambretta' del brasileño. Neymar, además, repitió esa maniobra ayer ante el Celta, que recibió un doloroso correctivo y pasará además a la historia como víctima de una nueva genialidad.