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/ Efe

FÚTBOL | PRIMERA DIVISIÓN

Al campeón se le atraganta el vecino más pobre

  • El Atlético pagó el esfuerzo realizado ante el Real Madrid en la Supercopa y apenas creó peligro al Rayo

  • Los rojiblancos se fueron apagando y acabaron sufriendo para sacar un punto en el estadio del equipo con menos presupuesto de Primera

El vigente campeón se ha reforzado con casi 100 millones de euros y seguramente su cambio de cromos, visto hombre por hombre, mantiene el nivel individual pero se nota que el equipo no se siente igual de compacto . Tras la montaña rusa de emociones ante el eterno rival, visitar al otro vecino fue una tarea menos motivadora pero igual de costosa que la completada ante los madridistas. Ahogado por la intensidad de la revancha de Lisboa, pareció agotado y sin capacidad para sacar adelante en la recta final un triunfo ante el madrileño más humilde. Tras meses hablando de presupuestos, es justo destacar que el Rayo compite en Primera con menos euros que nadie en el torneo. Ello no le impide tener un estilo con el que fue capaz de maniatar al campeón, que intuye que otro milagro en forma de título de Liga será muy complicado, aunque ello no le impedirá mantener su idea de pelear cada jornada como si fuese un reto nuevo, sabedor que ir paso a paso es su único modo de llegar con ilusión hasta el día final. El inicio fue también de un ritmo altísimo, tanto o más que el del doble duelo entre campeones. Bueno, sin querer, rozó un ojo al capitán Gabi al levantar la pierna en una bola dividida y le ‘regaló’ un vendaje rojo que parecía un gorro de piscina. El Atlético vestía una elástica de buen recuerdo, la misma con la que venció en Mestalla por última vez en Liga y con la que alcanzaron el empate que hizo posible la ‘décima’ en el Camp Nou.

Uno de los vallecanos más universales –Koke– pisó su barrio sin temor. Siempre atento, con detalles de veterano forjado en la calle. Y con clase para dejar sólo a un compañero, Griezmann, con un pase. Su importancia en el juego se fue diluyendo y con ello las opciones del Atlético. Ambos equipos intentaron emular a Roger, que un día logró ‘el gol de Pele’ en ese estadio, desde el círculo central. Vallecas es un campo pequeño, en el que desde cualquier parte se genera peligro y puso a dos ‘killers’ puros y Griezmann.

La sanción de Raúl García obligaba a cambiar el once triunfal del derbi pero hubo imprevistos, ya que Ansaldi entró por molestias de Siquieira. En una internada del argentino, que ocupó el puesto mostrando las mejores virtudes de Filipe, Mandzukic tuvo el 0-1. Disparó junto al poste en posición algo forzada en el segundo palo. Después remató desviado desde lejos y antes de la media hora, tras un error garrafal de Abdoulaye siguiendo la idea de Paco de que los defensas saquen el balón jugado, dispuso de la más clara en un mano a mano ante Cristian.

Ningún delantero brilló

Raúl Jiménez la robó, optó por esperar para ceder al ‘9’ croata que remató tras dos grandes zancadas al cuerpo del meta argentino del Rayo. El mexicano pareció no conocer los mecanismos de su nuevo equipo, estuvo algo impreciso y dejó dudas aunque demostró ganas y carácter. Lejos, eso sí, del otro Raúl (García) al que añoraron sus compañeros. Fue sustituido tras una hora de partido por Saúl, que la pasada campaña jugó como locales.

El equipo rayista quería buscar a Trashorras, el franjirrojo con más clase, pero estaba demasiado solo ante los tres correcaminos atléticos. El juego no tenía pausa y ello poco ayudaba al bloque de Paco. Sufría, pero fue capaz de llegar sano y salvo al descanso aunque apenas inquietó a un Moya que ocupó la meta tras sus solventes actuaciones en la Supercopa ante el Real Madrid.

Una única llegada local pero en defensa del cuadro vallecano toca recordar que tiene 15 nuevos y sigue pareciendo un equipo hecho, solidario, con un estilo marcado de juego basado en el balón y alejado de los pelotazos. Al regresar de la caseta, ya había en 30 segundos creado más peligro que en todo el periodo anterior. El Atlético se diluía cuando sentía la necesidad de conseguir el triunfo en esa recta final en la que ‘los guerreros del Cholo’ cimentaron el éxito para salir campeones, sacando victorias más por fe que fútbol, agarrados a su portero.

Moyá puso una mano al estilo Courtois en un cabezazo envenenado de Manucho. Antes de la prolongación tuvo un córner, todos miraron a Godín recordando esos cabezazos que tanto hicieron soñar a los aficionados atléticos. Esta vez no hubo acierto y el Atlético ya piensa en el Eibar, el equipo más ‘atlético’ de los 20 de la Liga. Quizá porque fue el club en el que empezó a jugar José Eulogio Gárate, el hombre que honró como nadie lucir una camiseta rojiblanca.