El Correo

Il dottore Chiellini

Reconozco que me llevé una gran sorpresa la semana pasada cuando vi la foto de Giorgio Chiellini recogiendo el título que le acreditaba como doctor en Gestión y Administración de Empresas por la Universidad de Turín. La verdad es que tuve que verla dos veces y leer luego la información con todo detalle para acabar de creérmelo. Detrás de mi extrañeza, por supuesto, estaban mis prejuicios, esas malas hierbas. Sencillamente, no me podía imaginar a Chiellini, 'King Kong' para la hinchada juventina, luciendo expediente académico, presumiendo de su tesis sobre 'El modelo de negocio de la Juventus en el benchmark internacional', felicitado por decanos y catedráticos. Pensándolo bien, sólo había algo que me podía sorprender más viniendo de un futbolista del Calcio: que ese nuevo 'dottore' cum laude -lo estoy viendo con toga y birrete para añadir un punto memorable a la escena- fuese Genaro Gattuso y su tesis versara sobre la influencia de la lectura compulsiva 'La Gazzetta dello Sport' en la Educación Primaria de la región de Calabria.

No hace falta decir que, una vez aceptada la realidad, mi admiración por Chiellini se multiplicó. Poco a poco, hasta me convencí de que, cuando cuelgue las botas y las espinilleras, el jugador de Pisa podría llegar a ser no sólo un buen gestor de empresas sino incluso un excelente profesor universitario. Estoy seguro de que sus alumnos le escucharían con devoción. En sus clases no se oiría ni el zumbido de una mosca y serían muy pocos -puede que algunos hinchas del Torino en misión de sabotaje- los que se atreverían a copiar en los exámenes.

A la espera de que llegue el momento de la retirada, sigamos disfrutando de Chiellini en el campo. El trabajo que él y su inseparable Bonucci han hecho contra el Barça ha sido extraordinario, un ejemplo de concentración, intensidad, intuición, despliegue físico, sincronización, saber estar, sentido de la anticipación y de la ocupación de los espacios, inteligencia táctica, fiereza... Ahí es nada anular a Messi, Neymar y Suárez, quizá el trío atacante más poderoso de la historia, y conseguir que el Barça no marcara un solo gol en dos partidos. Me pasé toda la segunda parte fijándome en ellos dos y les aseguró que fue un espectáculo.

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