El Correo

La cruz de Aduriz

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Aritz Aduriz es atendido de un golpe en la nariz. / AFP

  • El delantero del Athletic, elegido como revulsivo por Del Bosque ante la inoperancia ofensiva de España, abandona el césped con una preocupante lesión tras fajarse con la dura defensa de Italia

Tan solo unos minutos después de ingresar en el terreno de juego, Aritz Aduriz sufrió en sus huesos la dureza de la defensa italiana. Cuando el delantero del Athletic trataba de rematar de cabeza, Parolo le atropelló en el área de Buffon de manera flagrante. El donostiarra cayó de forma espectacular, con un fuerte golpe en la cadera y en el hombro y una pequeña hemorragia nasal. Era el inicio del calvario del rojiblanco, empleado como revulsivo ante la inoperancia ofensiva de España frente a la muralla de Conte. La cruz, sin embargo, sería mayor, hasta que tuvo que abandonar el césped lesionado.

Los aficionados de 'La Roja' pedían a gritos la entrada en el campo de Aduriz, el único capaz de ganar algún balón aéreo frente a los centrales italianos, una auténtica garantía por alto y en los envíos frontales. Durante la primera mitad, Morata parecía más obsesionado por demostrar que no se arrugaría frente a sus excompañeros y padrinos en la Juventus, tal y como se había hablado en los últimos días, que por generar ocasiones de peligro, mientras Nolito y Silva tropezaban con la pelota ante un entramado táctico casi perfecto.

Solo Italia puede tener su particular BBC en la defensa. Barzagli, Bonucci y Chiellini se fajaron con dureza con Morata y, sobre todo, con el delantero del Athletic, que se dio de frente con la defensa de la Juventus y un imperial Buffon. El veterano portero, de hecho, también le dejó un recado en un balón aéreo, con un visible codazo tras despejar el balón con los puños. Pero el delantero rojiblanco, pichichi nacional esta temporada, tuvo la ocasión de brillar ante la 'Azzurra', con un disparo con la zurda que se fue por poco y un pase genial para Lucas Vázquez, aunque el madridista se encontraba en fuera de juego en una pelota que envió al palo.

La tarjeta de visita para el guipuzcoano fue evidente desde que ingresó en el terreno de juego en sustitución de Nolito al descanso. El goleador del Athletic no se amedrentó ante los rocosos centrales transalpinos, consciente de que la mayor virtud del equipo de Conte reside sin duda en su granítica retaguardia. Pero el gesto de Aduriz, que ni siquiera podía caminar con comodidad cuando cedió su puesto a Pedro Rodríguez, generó una gran preocupación. Mientras esperaba a que se produjera la sustitución, el donostiarra dio síntomas evidentes de que sufría una lesión importante, incapaz de correr tras la pelota o saltar en busca de un remate.

España deberá superarse ahora de este enorme varapalo, que supone el fin de una generación irrepetible. Aduriz, además, deberá sobreponerse a su lesión, que a primera vista no parecía un simple tirón. El Athletic vuelve al trabajo en apenas dos semanas -el donostiarra se incorporará más tarde por haber disputado la Eurocopa-, aunque es cierto que la pretemporada de los rojiblancos será más ligera que la del pasado curso, ya que no deberá disputar encuentros oficiales durante el verano.