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Piqué acalla los pitos

Gerard Piqué, junto a su hijo tras el encuentro.
Gerard Piqué, junto a su hijo tras el encuentro.
  • «Se lo dedico a mi hijo, que está en la grada con la camiseta de España», dice el central, tan incendiario en las redes como implicado con 'La Roja'

Junto con sus conocidas virtudes como futbolista, Gerard Piqué tiene el don de desquiciar a los hinchas de sus equipos rivales, sobre todo del Real Madrid. El central del Barça es inflamable en sus cuentas en las redes sociales, hasta el punto de que roza lo 'canchero' en sus disputas infantiles con Álvaro Arbeloa. Sin embargo, el autor del único tanto que marcó España en su estreno en la Eurocopa cambia su registro de forma drástica cuando juega con 'La Roja'. Asegura que es un «orgullo» formar parte de la selección y dedica los goles a su hijo, que ayer «estaba en la grada con la camiseta de España». Piqué, tantas veces incendiario e irritante para millones de personas, rescató al equipo de Del Bosque en su estreno y zanjó el debate en torno a su figura. El recelo y los pitos se tornaron de pronto en euforia y éxtasis.

Ese juego tan particular y nocivo que Piqué practica en Internet alcanzó su punto álgido cuando aseguró que Arbeloa no era su amigo, sino un «cono...cido». Sergio Ramos dio entonces un paso al frente y respondió al central azulgrana: «Le pediría el máximo respeto por sus compañeros de profesión y de selección. Que tome ejemplo de Puyol, Xavi, Raúl o Iker (Casillas)». El defensa del Madrid y el del Barça conforman una pareja envidiable, una de las más sólidas y completas del planeta. Ramos se peleó y anticipó casi en cada balón dividido a los checos, algunos mucho más corpulentos que él. El sevillano es todo corazón y temperamento. Un toro. El catalán es elegante con la pelota y le sobra descaro. Ese binomio, que vertebra la retaguardia de la selección, no podía romperse por una simple niñería. Y ambos lo sabían.

Piqué, que acude con asiduidad a manifestaciones por el derecho a decidir de Cataluña, modera su discurso en las concentraciones de España, donde su implicación no deja lugar a dudas. Ese cambio de registro lo agradecen sus compañeros de vestuario. «Si buscamos connotaciones externas sí me gusta que Gerard haya marcado», subrayó Iniesta tras su brillante encuentro ante la República Checa. Fue la forma más cándida que encontró el genio de Fuentealbilla para pedir que las heridas abiertas cicatricen este verano, al menos hasta que finalice el máximo torneo continental. Iker Casillas, por su lado, felicitó a Piqué con un abrazo y una pequeña colleja. Así rindieron tributo al inesperado goleador el hombre que ejerce de líder con la pelota (Iniesta) y el mito de la selección (Casillas).

De los pitos a la euforia

El central blaugrana, que recibió pitos en algunos encuentros de la selección en los últimos meses (ante Luxemburgo y Costa Rica, por ejemplo), ha encontrado la forma perfecta de que los aficionados que le dieron la espalda le ofrezcan una tregua. Sólo él fue capaz de derribar la muralla checa en un partido que parecía abocado al empate y que obligaría a ‘La Roja’ a remontar ante Croacia y Turquía, sus dos rivales más fuertes del grupo. El cabezazo de Piqué, que transformó los silbidos de los últimos choques en un estallido de euforia, permite al equipo de Del Bosque afrontar con más calma el resto de la primera fase y despejar las dudas de su traspié ante Georgia en el último ensayo general.

En cuanto marcó el decisivo tanto, el defensor del Barça miró a la grada para dedicárselo a su hijo, tal y como desveló tras finalizar el encuentro. Ramos, su irreconciliable rival en la Liga y quien le reprochó actitud en Twitter, montó sobre los hombros del catalán y lanzó un grito de rabia al cielo. Tras el partido, Piqué se quedó jugando con su hijo durante unos minutos en una portería del Stade de Toulouse. El pequeño Milan, en efecto, llevaba una camiseta de 'La Roja'. Portaba el número 3 en la pechera, el mismo que luce su padre, el héroe que acabó con la polémica y allanó el camino de España hacia los octavos de final de la Eurocopa.