El Correo

copa de la reina

Despertarse de sobresalto

/ Fotos: Baloncesto FEB
  • El Gernika se queda sin final al claudicar ante la presión brutal de un Perfumerías Avenida de otra galaxia

Fue como despertarse en mitad de la noche sudoroso, angustiado, sin entender lo que ocurre, perdida la noción tiempo-espacio. El último recuerdo conduce a un sueño placentero, sin pliegues en el horizonte. Y de repente, ¡zas! una pesadilla, un vuelco al corazón que convierte en lejana la aún reciente sensación agradable. Los torneos del k.o., como la Copa de la Reina, tienen mucho de eso. De abruptos. Son extremos. Batallas en las que no se conceden prisioneros ni zonas neutrales. Todo a cara de perro. Ni que decir tiene que las sorpresas son eso, situaciones anormales que suceden de ciento en viento. El cupo, en lo que va de siglo, lo gastó el pasado curso el Conquero en la edición disputada en San Sebastián. Ningún campeón ajeno a la terna Perfumerías Avenida, Rivas Ecópolis, Ros Casares, la santísima trinidad del basket femenino español. Esta vez, tampoco.

El Gernika cumplió con lo exigible, acceder a una semifinal de suerte echada. Sabía lo que iba a hacer el Perfumerías Avenida, pero cuando el desequilibrio es tan brutal, conocer los secretos del prójimo no implica ampliar el margen de maniobra. Con una plantilla bestial en lo físico y bien pagada en relación a su talento, la presión que ejercen las salmantinas es demoledora. Lo peor que les podía pasar, además, a las de Mario López era no comenzar atentas, enchufadas, conectadas al partido. Debe ser muy difícil hacerlo cuando se siente en el cogote el aliento de una o dos rivales. Los nervios condujeron a las pérdidas y las subcampeonas en título se marcharon 2-19 en siete minutos aplicando el tercer grado en la marca. Presión en toda cancha que dejaba vendidas a las vizcaínas incluso para alcanzar la divisoria.

Como sucedió la víspera, Sandric seguía sin ofrecer el juego, defensa y puntos, que atesora, pero esta vez el recurso de colocar a la vez a Izaskun y Asurmendi no cambió nada. Un parcial de 7-2 condujo a un atisbo de esperanza. Las pérdidas, quince al descanso, destrozaban la iniciativa que quería imponer el Lointek, pero los ajustes en la marca llegaron a apaciguar el ímpetu de Givens y De Souza, auténticas ametralladoras para el Perfumerías. Así, el marcador llegó a ofertar un, a la postre ilusorio, 14-23. Espejismo de manual. Entre que los tiros libres no pasaban por el aro, los balones extraviados, canastas sencillas que refutaban tal condición y el acoso que nunca dejó de ser la orden número uno impuesta por Miguel Ángel Ortega en la defensa salmantina, la semifinal dejó de incluir interrogante alguna. Antes del descanso, el Perfumerías Avenida se sabía con un puesto en la final de hoy.

En pie con una dignidad

Tras el descanso, el Gernika actuó con mucho más que decoro. Pese a haberse instalado por encima de la veintena de demora en el marcador y de que Mario López tampoco quiso reventar a las que más kilometraje incluyen en su libro de mantenimiento, las vizcaínas aumentaron su intensidad, trataron de hacerle sentir a las rivales parte del escarnio sufrido con la presión asfixiante y lo penalizaron en ataque, con la mente claramente ligera de oxígeno por el desgaste acumulado. Dos tiros libres en los primeros cinco minutos de la reanudación lo demostraban.

Ya no quedaba partido y por ello sobraron quizá algunos episodios en el apartado salmantino. Desde un mosqueo enorme con gesto de desprecio incluido de De Souza a su entrenador por sustituirla cuando el Perfumerías ganaba por 21 puntos a una falta de Salvadores sobre Asurmendi, desproporcionada a todas luces por ser más cercana a un crochet que a un empujón, y que encima la leonesa agravó yendo a provocar a la base navarra cuando estaba en el suelo. Un feo, pero aislado, apunte, que incluyó un abucheo final cuando la gran creadora de juego de las salmantinas cruzó la cancha con el partido ya concluido

Sirvió el cuarto final para que la marea granate disfrutara, mantuviera en pie con una dignidad que nunca le faltó al equipo con sus vítores desde una grada en la que se mantuvo hasta veinte minutos después del final del encuentro,mientras el equipo estiraba sobre la tarima. Todos se dejaron todo y cuando eso ocurre la satisfacción debe ser la consecuencia, la puntuación final. Porque queda un mundo de temporada y el tercer puesto de las de la villa foral anima a pensar que habrá segundo episodio en el extra liguero de los play-off.

Faltó magia, que fue esta vez la petición de Mario López en el final de la charla previa al partido. Por motivación tampoco quedó. Pero es tan difícil cruzar guantes contra un Goliath... No habrá final vasca en la Copa de la Reina. Encajaba con la lógica. El Araski estuvo muy cerca. El Gernika, no. Si llega a suceder, visto lo visto entre bambalinas, a más de uno le hubiera dado un mal. Todo se andará, aunque las dieferencias que impone el dinero casi nunca las contesta toda la raza imaginable.

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