Los pensionistas convierten su marcha en un clamor contra el Gobierno de Rajoy

La manifestación de Bilbao, que recorrió la Gran Vía en un ambiente reivindicativo, concluyó en el Ayuntamiento, donde se dio lectura a los discursos./Ignacio Pérez
La manifestación de Bilbao, que recorrió la Gran Vía en un ambiente reivindicativo, concluyó en el Ayuntamiento, donde se dio lectura a los discursos. / Ignacio Pérez

Miles de personas se volvieron a movilizar en las calles de Bilbao para exigir unas prestaciones 'dignas'

ERLANTZ GUDE

La plataforma vizcaína de pensionistas volvió a movilizar ayer a miles de personas en el centro de Bilbao. Los organizadores se mostraron muy satisfechos con el número de gente reunida, aunque se produjo un singular baile de cifras entre los 14.000 asistentes que proporcionó la Policía Municipal y los 75.000 estimados por el movimiento de mayores. En las dos anteriores marchas, también celebradas en sábado, habían logrado reunir a 115.0000 personas -17 de marzo- y 33.000 -5 de mayo-, según cálculos del Consistorio.

La manifestación de ayer acaeció tras la reciente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. De hecho, se planificó con el objetivo de que coincidiera con el debate de las Cuentas. El hecho de que éstas incluyan las mejoras pactadas entre el PP y el PNV -subida conforme al IPC para este y el próximo año, retraso en la aplicación del factor de sostenibilidad hasta 2023 e incremento de las pensiones de viudedad- no ha dejado satisfechos a los pensionistas, que exigen un blindaje a largo plazo, de forma que las prestaciones no dependan de vaivenes políticos. De ahí que sigan manteniendo el pulso en la calle. Su lucha no va a terminar, advierten, hasta que se garanticen unas pensiones 'dignas'.

El PNV trató de apaciguar las protestas citando a afiliados y miembros de asociaciones de mayores a un acto en Sabin Etxea el pasado día 14, que cosechó un gran éxito de público. Los responsables de pensiones en el Congreso y el Pacto de Toledo, Iñigo Barandiaran, y el Parlamento vasco, Jon Aiartza, detallaron los esfuerzos jeltzales para apuntalar las prestaciones. Incluso el lehendakari Iñigo Urkullu recalcó en el pleno parlamentario del viernes el dinero que Lakua destina a complementar las pensiones más bajas pese a no ser un asunto de su competencia. Con todo, el movimiento territorial sigue exhibiendo una fuerza importante, que se extiende a Álava y Gipuzkoa, con cuyas plataformas colabora.

En cuanto a la diana de sus consignas, los jubilados se centraron ayer en el PP, salvo algunos dardos contra aquellos que pactan con la formación popular. Bastaba recorrer la marcha de arriba abajo antes del arranque en Gran Vía, a la altura de Doctor Areilza, para escuchar distintos cánticos que afloraban de manera simultánea contra el Gobierno de Mariano Rajoy, aprovechando la cercanía de la sede del PP en el número 89 de la principal arteria bilbaína.

Tal y como lo habían anunciado, varios líderes políticos y sindicales se solidarizaron con los mayores. Marcharon con ellos la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, la portavoz parlamentaria de EH Bildu, Maddalen Iriarte, o los secretarios generales de Comisiones Obreras y UGT, Loli García y Raúl Arza. Asimismo, en San Sebastián estuvo la dirigente de LAB, Garbiñe Aranburu. Todos permanecieron en un segundo plano, respetando la petición de los jubilados de que no se desvirtúe el carácter popular del movimiento.

El movimiento vizcaíno se mostró satisfecho con la afluencia tras el bajón de asistentes el día 5

En la cabeza de la marcha, un grupo de mujeres, todas luciendo alguna prenda morada, sostenía la pancarta. Esta sigue exhibiendo el mismo mensaje: 'Pensiones públicas dignas'. Y 'no' al 0,25% fijado en los últimos años en concepto del Índice de Revalorización anual, que impedía una subida mayor mientras las arcas de la Seguridad Social se mantuvieran en su actual estado deficitario. Los pensionistas insisten en que el incremento conforme al IPC aprobado en los Presupuestos solo se contempla hasta 2019. De hecho, el secretario de Estado de Seguridad Social, Tomás Burgos, esgrimió hace unas semanas que se trata de una medida de carácter excepcional.

La manifestación arrancó puntual a las 18.00 horas, con los hombres sujetando nuevamente las cuerdas dispuestas a ambos extremos de la pancarta, a fin de que la marcha avanzara entre las miles de personas agolpadas en las aceras de la Gran Vía. Se colocó unos metros por delante un nutrido grupo de txistularis que amenizó toda la manifestación, y junto a los que, como anécdota, marchó el histórico político abertzale Tasio Erkizia, portando un cartel en el que reclamaba un sistema social propio para el País Vasco.

Plataformas de Sevilla y Madrid acuden a la villa

El propio movimiento local de mayores se muestra sorprendido con su capacidad de convocatoria. Ni acaban de entender por qué Bilbao se ha erigido en la gran referencia nacional ni se atreven a anticipar el rumbo que las protestas adoptarán con el tiempo, aunque toman medidas como la planificación de los próximos meses ante el previsible descenso de asistentes que deparará el verano.

Así, uno de los principales portavoces de la plataforma territorial, Víctor Etayo, no oculta su sorpresa con el anuncio de un grupo de pensionistas de San Sebastián de los Reyes que se trasladarán mañana desde Madrid a Bilbao. Solo una semana después, el lunes día 4, la concentración semanal frente al Ayuntamiento de la capital vizcaína contará con un grupo de mayores que acudirá desde Sevilla.

En ambos casos se trata de plataformas integradas en la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, de la que forma parte Personas Jubiladas de Bizkaia, el que hasta la fecha se ha erigido en colectivo referente de las protestas en el territorio.

Parada en la Subdelegación

Uno de los momentos más singulares se produjo cuando la manifestación arribó a la plaza Moyua y la comitiva se detuvo varios minutos frente a la Subdelegación del Gobierno para escenificar su rechazo al Ejecutivo de Mariano Rajoy al grito de «esta es la cueva de Alí Babá».

La marcha tardó algo más de hora y media en llegar a los aledaños del Ayuntamiento, y lo hizo arremetiendo contra el presidente del Gobierno, a quien instaban a dimitir. La elección de este lugar se hizo de manera concienzuda, aparte de por el simbolismo del inmueble en el que cada lunes se concentran los jubilados, por la mayor vistosidad que otorgaba la clausura de la protesta. Allí se juntaron los txistularis, dos bertsolaris y los responsables de la lectura del manifiesto. Alguno de los colectivos integrados en el movimiento recibió una emotiva ovación. Tal fue el caso de la plataforma de Talavera, que desfiló con su propia pancarta.

Garantizan una subida de las pensiones conforme al IPC en 2018 y 2019 que no convence a la platafoma

La lectura del comunicado corrió a cargo de una de las portavoces de Personas Jubiladas de Bizkaia, Andrea Uña, y del representante de la plataforma de Durango, vinculado al colectivo abertzale Pentsionistak Martxan, Matías Oregi. Calificaron de «hito» el movimiento que encabezan, atribuyeron a su presión el acuerdo sobre pensiones de PP y PNV y advirtieron de que no mejora la situación, principalmente de las viudas, con pensiones en muchos casos precarias. También subrayaron que no les vale el argumento institucional de que no hay fondos para elevar sus rentas -exigieron la prestación mínima de 1.080 euros-. Y avisaron de que «no han conseguido desactivar el movimiento» y que seguirán movilizándose. Mañana no faltarán a su cita habitual a las 12.00 horas en el Ayuntamiento.

San Sebastián ve crecer la marea y Vitoria resiste

Bilbao sigue siendo el principal bastión de los pensionistas, pero en el resto de las capitales vascas, así como en Navarra, el movimiento por unas prestaciones públicas 'dignas' y blindadas también mantiene el pulso. En el caso de San Sebastián la marea está incluso creciendo. Así, en la jornada de ayer participaron en la manifestación cerca de 30.000 personas, según la Policía Municipal, lo que supone un significativo incremento respecto a los 15.000-20.000 del pasado 5 de mayo, que ya fue calificado de histórico. En Vitoria se movilizaron unas 4.000-5.000 personas, algo más que en la pasada edición, mientras que en Pamplona se juntaron un millar. En el resto de España, sin embargo, la respuesta fue más bien escasa.

La marcha en San Sebastián fue, como en Bilbao, por la tarde. En las pancartas se podían leer las reivindicaciones que mantienen a los pensionistas en la calle, como una prestación mínima de 1.080 euros. Pero sobre todo insistieron en que el acuerdo alcanzado por el PP y el PNV -revalorización conforme al IPC este año y el siguiente, retraso del factor de sostenibilidad y subida de las pensiones de viudedad- no supone una solución definitiva, que es lo que exigen. «No queremos que las pensiones estén al albur de coyunturas políticas», señalaron los portavoces de la Plataforma de Asociaciones de Mayores de Gipuzkoa.

Ese fue también el mensaje que predominó en Vitoria. «Una vez pasen los dos años cubiertos por el pacto de PP y PNV, nos vuelven a dejar a los pies de los caballos. ¿Y qué, otra vez el incremento será del 0,25%? », planteó el portavoz de Pentsionistak Araba.

Ayer había convocadas manifestaciones en 200 ciudades españolas, aunque en general tuvieron poco seguimiento. La coordinadora estatal ha organizado una marcha para hoy en Madrid junto con otros colectivos como 'No+Precariedad', las 'kellys' o los empleados de Amazon.

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