Un debate confuso

Un debate confuso

El debate sobre seguridad se vuelve confuso

Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Hace unos meses, una proposición del PP para que se cuente con los sindicatos de la Policía Municipal en la revisión de las políticas de seguridad no habría llamado la atención en el orden de un pleno municipal. Ayer, en el primer pleno tras los sucesos de las últimas semanas, el punto amenazaba con adquirir el peso de un debate sobre el estado de la villa.

Sin embargo, el debate tuvo un desarrollo sorprendente. No fue demasiado sanguíneo, lo que es de agradecer, y al mismo tiempo dio la sensación de estar constantemente desenfocado. Como si no fuese posible centrar la atención en alguna parte suficientemente principal del problema, los grupos iban de un asunto a otro, mezclando los datos y las ideas con los eslóganes, demostrando que los apriorismos resisten intactos aun cuando la realidad se complica en serio. Eso da un poco de miedo. Comprobar cómo en el debate parecían aplicarse grandes esfuerzos a rebatir argumentos que en realidad nadie había defendido producía en cambio una cierta melancolía.

La desigualdad como fuente de inseguridad, el abandono de los barrios, la falta de equidad en el desarrollo social... Todos estos asuntos surgieron con su parte de verdad y su parte de automatismo. ¿Qué habría pasado con ellos si los menores homicidas hubiesen entrado a robar en un piso de Begoña en lugar de en uno de Otxarkoaga? Nadie habló del Bilbao de dos velocidades cuando a finales de diciembre nos llevábamos las manos a la cabeza por la agresión del metro de Abando y el asalto que terminó con la vida de Ibon Urrengoetxea en el puente del Arenal.

El debate de ayer en el pleno trasladó la sensación de que, ante una situación extraordinaria, la política municipal solo consigue reaccionar del modo habitual. También la de que entre tantas voces hay silencios, como el de la Diputación, que comienzan a ser clamorosos.

Quizá el Pacto por la Seguridad propuesto por el equipo de Gobierno sea el ámbito donde con mayor calma puedan adoptarse medidas realmente ambiciosas, imaginativas y transversales. Mientras tanto, en el pleno, los grupos se enredaron incluso por aquello que dijo el alcalde de que «quien la hace la paga». Es una frase que en su llaneza puede sonar mejor o peor, pero que en realidad tampoco tiene mucha alternativa.

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