El acusado de asesinar a su pareja en San Adrián «la controlaba y presionaba»

El acusado de asesinar a su pareja en San Adrián «la controlaba y presionaba»
Luis Ángel Gómez

La hija de la víctima ha declarado en la segunda sesión del juicio celebrada hoy

EFE

El acusado de asesinar a su pareja el 23 de julio de 2016 en su domicilio del barrio de San Adrián, «la controlaba y presionaba», según declaró este lunes la hija de la víctima, quien ha mantenido que, sin embargo, también «atendía y cuidaba» de su madre y de su abuela.

En la segunda sesión de este juicio, que se celebró en la Audiencia de Bizkaia, han declarado doce testigos, algunos de los cuales han corroborado la condición de toxicómanos -y la relación sentimental- de la fallecida y acusado durante cerca de tres décadas, a lo que se sumaban problemas físicos y de salud mental.

La Fiscalía, la acusación particular en nombre de la hija de la mujer -de 25 años y fruto de una relación distinta- , la acción popular en representación del Ayuntamiento de Bilbao, y la Abogacía del Estado consideran que el acusado asfixió a su compañera sentimental por lo que le consideran autor de un delito de asesinato con agravante de parentesco y especial vulnerabilidad de la víctima. Piden para él una condena de entre 20 y 25 años de cárcel. La defensa, en cambio, alega que se trata de una muerte natural y pide la absolución.

«Enfrentamientos violentos y muy agresivos»

Según ha relatado la hija de la víctima, tanto su madre como el acusado mantuvieron hace años una relación «con muchas discusiones, altibajos y enfrentamientos violentos y muy agresivos», que causaron que ella decidiera vivir con una tía abuela desde los 9 años.

Ha reconocido que en los últimos años se les veía «en general, bien», y que el acusado «ayudaba y atendía» tanto a su madre como a su abuela, pero que «sentía» a su madre «presionada y controlada» por su pareja, y que este tomaba decisiones que «no le correspondían».

«Mi madre era toxicómana y tomaba muchas pastillas por problemas psiquiátricos, y él también tomaba medicaciones muy fuertes por sus adicciones. Él quería controlar todo y le amenazaba a mi madre con dejar de ayudarle y atenderle si no le dejaba hacerlo», ha relatado.

También ha dicho que «a veces» veía que su madre tenía moratones, pero que siempre le decía que eran por caídas. «Yo le preguntaba si se habían peleado, pero ella me decía que no», ha explicado.

También han declarado hoy médicos psiquiatras y expertos en toxicomanías que habían tenido a la víctima como paciente. Según han relatado, tomaba medicación antidepresiva y antipsicótica, y también para la hepatitis C que padecía. La administraban asimismo fármacos contra un Parkinson «muy severo» ocasionado como efecto secundario de una de las medicaciones.

Una de las psiquiatras ha testificado que todos esas sustancias podrían «interactuar» entre ellas y ocasionarle algún daño, aunque ha asegurado que «mejoró» en los meses anteriores a su muerte y que «entendía» que la hija controlaba su administración.

Este martes continuará el juicio con la práctica de las pruebas periciales y policiales.

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