El Correo

"Mi abuelo me designó su sucesor"

Matías Prats.
Matías Prats.
  • Matías Prats debuta como presentador del informativo de Telecinco, siguiendo la estela familiar. "Mi abuelo era el número uno y mi padre, el dos"

Matías Prats (Madrid, 1984) se crió entre micrófonos de radio y televisión. Y con unos maestros de excepción, su padre y su abuelo, con los que comparte nombre, apellido y oficio. Ellos ya han puesto su rúbrica en las páginas del periodismo deportivo. Y él va encaminado. Ayer debutó como presentador de los deportes en el informativo matinal de Telecinco -hasta ahora era redactor-.

- ¿Qué tal el debut?

- Sin problema, necesito un poco más de práctica para tener la naturalidad que se exige en deportes. Lo bueno es que no me pongo nervioso, como mi padre. Es genético.

- ¿Es crítico consigo mismo?

- Mucho, más que con los demás.

- Su padre pide «poco maquillaje». ¿Usted también?

- He cogido las mismas manías que él. De pequeñito me llevaba a la tele y siempre decía: ‘Maquilladme lo justito’. Y con el pelo igual, poca laca. Se lo moldeaba con las manos.

- Así que usted también ha dicho a las maquilladoras que ‘justito’.

- Como era el primer día aún estaba un poco tímido...

- Su padre empezó leyendo la quiniela y olvidó dos resultados. ¿Usted ha metido la pata?

- Fue la primera gran bronca que se llevó del jefe, mi abuelo. Yo cometí la temeridad de dar por fallecido a Ramallets, un portero del Barça. La gente empezó a llamar preguntando: ‘¿Pero cuando ha muerto este hombre?’ y mi padre me riñó. Me dijo: ‘¡Pero si era amigo de tu abuelo, le has matado en directo!’. Ahora tengo mucho cuidado, de los errores se aprende.

- Al recoger el último premio su padre dijo: «Me jode por Piqueras». ¿Son rivales y amigos?

- Me fascina el buen rollo que tienen, durante muchos años han tenido una batalla por la audiencia pero, después del informativo cogían el teléfono y estaban diez minutos vacilándose. A mí Pedro me trata como al resto, es un tipo cercano, que exige mucho. Me he llevado varios ‘consejos’ fuertes de él que no han derivado en bronca de milagro, pero se preocupa por mí. No tiene despacho, es uno más, sin privilegios. Como mi padre.

- ¿Siempre tuvo claro que sería periodista?

- Es muy vocacional. Me salté esa etapa de niño de querer ser futbolista. Mis primeros recuerdos son con una grabadora, narrando los partidos del cole o en la tele con un micrófono. O imitando a papá y al abuelo.

- ¿Su abuelo conocía sus intenciones?

- Sí, murió cuando yo tenía 18. Pronto detectó que me fijaba mucho en él, que le pedía consejo y que era curioso. Para darme alas me designó su sucesor, todavía tengo grabadas esas palabras. Teníamos características parecidas, salvando las distancias, porque es irrepetible. Pero sí tengo buena memoria, como él, y un tono parecido.

- ¿Ha echado de menos que él vea sus primeros pasos en la profesión?

- Sí, sobre todo en la radio. Murió poco antes de que yo debutara. Estaba enamorado del medio y me dio mucha lástima que no me pudiera escuchar. Nos une la misma pasión.

- ¿Si un día le dan un premio por su oficio... se lo dedicará?

- Seguro, ha sido muy influyente en mí. Mi padre y yo le tenemos presente siempre. En el coche nos ponemos un CD con sus grabaciones. Era tan culto, con esa sabiduría y sentido del humor... Nos ha dejado tantas anécdotas que en cualquier reunión familiar sale alguna a colación.

'Matius' o 'Mati'

- ¿Qué papel ejerció en usted?

- Teníamos muchísima relación. Se sentía un poco frustrado porque a sus hijos no los pudo ver tanto como le hubiera gustado y volcó todo su tiempo en enseñarme. Recuerdo horas y horas de conversación, sentado en su regazo. No paraba de hablar, decía cosas tan interesantes que me quedaba embobado.

- Con tres generaciones de Matías Prats, ¿cómo les distinguían en casa?

- Cuando llamaban al teléfono y preguntaban por ‘Matías’, se giraban los dos. A mi me pusieron ‘Matius’ o ‘Mati’.

- ¿Cuándo le fichó Telecinco tuvo pique con su padre?

- Teníamos claro que no podíamos coincidir, no quedaba bien. Es mejor que cada uno haga su camino, aunque él está en la recta final de su prolífica carrera.

- ¿Ya quiere jubilarle?

- No, pero es cuestión de edad. ¡Ojalá siguiera mucho tiempo! Además, va a trabajar con la misma ilusión que hace quince o veinte años. Aunque no tenga el papel principal de otras épocas es el número uno, indiscutible.

- ¿Más que su abuelo?

- No, el abuelo es irrepetible. Es un maestro, una referencia. Yo he llegado a estudiar cosas sobre su figura en la Universidad, algo que me llamaba mucho la atención. Mipadre es el número dos, aunque él sabe que está a años luz del abuelo. Como es tan humilde, ni se pondría en el podio.

- A su padre no le hizo mucha ilusión que fuese periodista. ¿Por qué?

- Eso dice, pero yo creo que sí le hizo ilusión. Al que no le hizo gracia fue a mi abuelo que mi padre fuese periodista, porque el talento lo explotó más tarde y no tenía mucha confianza en él. Aunque luego se rindió a sus dotes.