El Correo
Javier Gurruchaga ataviado de Donald Trump.
Javier Gurruchaga ataviado de Donald Trump. / E.C.

«Trump no para de hacerme publicidad»

  • El cantante Javier Gurruchaga confiesa que el anuncio del desarme de ETA le ha «dado una alegría». «Las únicas armas que deberían sonar son los instrumentos»

Junto al brazo incorrupto de Santa Teresa cabría mencionar la voz incorrupta de Javier Gurruchaga. Cuarenta años de escenario y carretera no han hecho mella en ese timbre de terciopelo que hoy sigue tan impecable como un traje de Balenciaga, su primo. «Será porque no fumo y nunca he bebido alcohol».

A sus 59, el donostiarra se apunta a la parodia con causa, a la imitación protesta. Con peluca rubia y rostro naranja se trasmuta en Donald Trump para alertar al mundo de los terribles peligros que entrañan ciertos horteras. Hasta planea perpetrar una 'versión económica' del presidente norteamericano interpretada por Popotxo...

¿El anuncio del desarme de ETA cómo le ha dejado?

Me ha dado una alegría. Yo siempre he cantado a John Lennon y estoy por la paz. Las únicas armas que deberían sonar ahora y siempre son los instrumentos.

La Orquesta Mondragón tiene la edad de la Constitución, ¿cuál de las dos se conserva mejor?

Empezamos en el 76 pero justo en el 78, el año de la Constitución, estrenamos en Madrid. La Constitución es mejorable, pero ahí no me meto, eso es cosa del Parlamento. En todo caso, creo que las canciones aguantan mejor el paso del tiempo que algunos artículos y algunas leyes.

Dicen que con los años nos reímos menos. ¿Lo nota?

Noto que soy más exigente con la risa. Pero cuando me río lo hago con todas mis fuerzas. A cierta edad les vemos otras aristas a las cosas y hay un humor que no nos tira tanto... Sin embargo, a mí me siguen divirtiendo mucho los Hermanos Marx. Consiguen que me ría como un niño. No todo el mundo tiene sentido del humor. Hay gente que encaja muy mal cualquier chiste o parodia. Pero ahí seguimos, dándoles un buen calmante para los tiempos que corren, tan enervantes y reaccionarios. Ahora iremos a México, a presentar 'Anda suelto Satanás', el disco que conmemora nuestros 40 años.

¿Anda Satanás más suelto que nunca con Trump?

Este Satanás ha sido elegido democráticamente, igual que otros diablos de otros tiempos como Hitler, por ejemplo. Y también Hitler era caricaturesco. Trump es un disparate, una horterada. Pero una horterada peligrosa. Tiene ese comportamiento infantil, de niño diabólico. Eso sí, todos los días es noticia. No para de hacerme publicidad.

Incluso ha conseguido que se pase a la canción protesta...

Bueno, es que es xenófobo, homófobo... Todos los fobos del mundo. Es un dictador y no podemos quedarnos mirando para otro lado. Hace unos días se nos quitó el susto de Holanda al no ganar Wilders, que es otro neonazi de peinado horroroso. Pero quedan Francia, Alemania...

¿Cuando se pone esa peluca rubia nota que piensa menos?

Sobre todo porque me queda un poco pequeña, me oprime, ja, ja, ja... Me divierte mucho meterme con este Elvis rubio de tinte. 'Qué viene Trump' tiene caña, coña y es la canción del verano.

¿Ve algún político español con tanta vis cómica?

En general tienen una tonalidad muy gris. No hay nadie con carisma. Desde que Felipe González y Guerra abandonaron la escena política no ha vuelto a haber otra pareja de entretenedores como ellos. Ahora todos parece que trabajan en una caja de ahorros.

¿Cantaría 'Ponte la peluca Mas'?

No me interesa. Se nota que no tiene nada de sentido del humor. Se le ve en la cara. Cuando hice la parodia de Victoria Prego con el enano que hacía de Felipe González, Felipe me mandó una carta y me felicitó. También tengo un recuerdo imborrable del gran Juan Mari Bandrés. O de Enrique Tierno Galván... Carmena no ha estado bien asesorada, pero es una mujer que cae bien, le pone coraje. Ha humanizado la alcaldía de Madrid, que es donde más tiempo paso viviendo.

¿Un donostiarra en Madrid? ¿Entre fachas y catetos?

Ah, ya, je, je... Esa es una lectura muy fácil, tontorrona y primaria, una tremenda estupidez. Hay gente buena, demócrata y tolerante en España y en todos los sitios. Y gente bruta, fascista y hooligan, también. Lo hemos visto en la historia de nuestro propio pueblo, cómo ha habido comportamientos muy fascistas en un lado y en otro. ¿Cómo voy a estar de acuerdo con eso? En la televisión pública hay que dar cosas de interés público y eso no lo tiene. Es un grave error.

¿Ha leído 'Patria', de Aramburu?

No, pero probablemente le hinque el diente porque toda esa psicología, esa manera de ser, y lo que nos ha acontecido en los últimos 30 ó 40 años lo he vivido yo también. En mi familia, menos franquistas, ha habido de todo.

¿Y nadie le ha sugerido escribir Gurruchaga con 'tx'?

Sí, claro, y ya de paso si quieren me hago una cirugía para cambiar de sexo... Gurruchaga, como yo lo he aprendido de niño, es con 'ch'. Y no lo voy a cambiar por que alguien me lo ordene. Las órdenes son para los cuarteles.

Lo dice uno con ocho apellidos vascos.

Sí, sí. Los tengo. Pero me lo tomo con humor, como la película, que me gustó. Es que tomarse esto demasiado en serio es un disparate. El euskera hace muchos años era considerado de aldeanos, de atrasados, en la ciudad nadie lo hablaba... Luego ha habido un impulso para aprenderlo y yo me alegro. Pero ha pasado de ser una lengua proscrita por los propios vascos a que ahora si no lo hablas no tienes trabajo. Vamos a poner las cosas en su sitio. Yo adoro el euskera, y el inglés y el francés y los Beatles y a los Rolling... Y me alegra que los chavales tengan medios para aprenderlo porque en mis tiempos no los había, a las ikastolas iban los ricos. Soy partidario de que seamos bilingües, tolerantes y abiertos a todo. En mi familia han hablado euskera antes que castellano y las dos lenguas pueden convivir muy bien. La democracia es respeto, lo otro es fascismo.

¿Cómo ha conseguido llevar su vida privada de una forma tan discreta?

A mí me pagan por salir a actuar, y mi vida privada tampoco tiene mucho misterio: suelo ir al cine, pasear, leer, viajar... Estoy soltero, vivo solo, tengo amigos. Y un recuerdo permanente de los 'aitás'. La 'amá', cocinera, de familia de txistularis y sastres, de Oñate. Y el padre, de ferroviarios emparentados con Cristóbal Balenciaga. Éramos primos.

¿Cómo cuida esa voz para mantenerla intacta?

Tengo bien aprendido desde chaval que cuando alguien grita en una discoteca yo hablo a mi volumen y al día siguiente él está mudo y yo conservo la voz. Hay que cuidársela. No fumo, no bebo... No he bebido nunca. Mi 'aitá' tomaba chiquitos y mi madre, como buena cocinera, para animar la comida, siempre un vinito y tal... Yo he brindado con sidra y en algún cumpleaños, con vino. Pero no me gusta. Con el alcohol no disfruto.

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