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«El folclore es lo más sexy que hay»

El artista.
El artista. / KIKE LLAMAS
  • Rodrigo Cuevas, el único cantante capaz de combinar con estilo madreñas asturianas y ligueros, trae a Euskadi su nuevo espectáculo, «un batiburrillo» de copla, cuplé, folk y sonidos modernos

Rodrigo Cuevas tiene una presencia difícil de olvidar. En realidad, olvidarla quizá sea sencillamente imposible: su combinación de madreñas y montera picona (es decir, los zuecos de madera y el gorro del atuendo tradicional asturiano) con estilosos ligueros de cabaretera supuso un cataclismo estético, que en esta gira se amplía con novedades de vestuario como el collar de castañuelas. El vídeo de 'Verdiciu', su gran 'hit', que hibrida una canción tradicional asturiana con aquel 'Ritmo de la noche' que triunfó a principios de los 90, es una fantasía colorista con trajes regionales customizados y coreografía 'kitsch', como si el Almodóvar más vistoso hubiese dirigido un anuncio para la sidra El Gaitero. Pero Cuevas, ese doble de Freddie Mercury que ha convertido la escarda de las berzas en resultón paso de baile, es mucho más que una imagen chocante y provocadora: pianista de conservatorio y estudioso de la música de tradición oral, canta las tonadas asturianas con una voz y un sentimiento capaces de convencer al más reacio. Ahora llega a Bilbao y San Sebastián con su espectáculo 'El mundo por montera', en el que vuelven a convivir lo rústico y lo rabiosamente moderno, lo hilarante y lo muy serio.

¿Cómo desemboca un músico con formación clásica en el cabaré y la tonada asturiana?

Yo siempre fui una persona muy conectada con lo popular. Creo que eso era lo que más echaba en falta en el mundo de la música clásica: una valoración del conocimiento al que no se llega desde la academia, sino a través de la tradición oral, el aprendizaje cultural... Lo popular supone una idea más colectiva: no es una persona la que evoluciona y muestra su lado artístico, sino que es un pueblo, o incluso la humanidad entera, quien se comporta como una colmena, como un ser vivo que expresa su arte.

El folclore puede parecer la antítesis de lo sexy. ¿Es que hasta ahora no hemos sabido apreciar su potencial?

¡El folclore es lo más sexy que hay! El mundo europeo latino tiene su cultura infravalorada con respecto al mundo anglosajón. Los anglosajones nos marcan el canon estético, lo que es sexy y lo que no, lo que es ñoño y lo que no. Si pensamos en un leñador de una peli yanqui posiblemente nos imaginemos un chico joven, rubio y, por supuesto, guapo. Pero al agricultor español nos lo imaginamos mayor, poco agraciado, sucio... La realidad es que ¡los leñadores yanquis no son todos guapos! Esa idealización estética yo también la tengo del campo ibérico.

Te describes como «sex symbol de la copla». ¿Quiénes son, para ti, los grandes 'sex symbols' de la historia de la música y por qué?

Mis 'sex symbols' son Sara Montiel, Lola Flores, El Presi, Freddie Mercury, Imperio Argentina, Beyoncé, Carlos Gardel y Miguel Bosé.

Rodrigo Cuevas: 'Verdiciu'

Uno de tus lemas es 'Difuminando el género'. ¿Cuáles son más difíciles de difuminar, los musicales o los otros?

Es difícil difuminar cualquier cosa, porque la gente necesita saber dónde están las líneas. Yo siempre intenté que las líneas no condicionaran mi existencia, hoy pueden estar aquí y mañana en otro sitio. Creo que hay que abrir mucho la mente colectiva para que ninguna línea pueda convertirse en una barrera: ni en cuanto al género, ni en cuanto a lo musical, ni en cuanto a lo político, ni en cuanto a lo territorial.

Al principio actuabas en ambientes cómplices. ¿Cuál fue la primera vez que te expusiste al público 'normal'?

Bueno, en ambientes cómplices y no tan cómplices, porque al principio actuaba mucho en la calle, y luego actué bastante donde podía y me dejaban, aunque es cierto que había lugares 'amigos' donde solía repetir con asiduidad. Pero siempre me gustó el reto de exponerme al público más heterogéneo posible. Ahí está lo verdaderamente interesante. Hablar de algo entre especialistas o aficionados a ese tema es interesante, pero estar en un entorno variado es lo realmente enriquecedor.

En directo.

En directo. / ALBERTO MORANTE

Cuando actúas por los pueblos, ¿te encuentras hostilidad? ¿Tienes algún truco maestro para vencer esa resistencia y meterte a la gente en el bolsillo?

La hostilidad no depende de estar en pueblo o ciudad, te la puedes encontrar en cualquier lado. Normalmente, si encuentro hostilidad por parte de de alguien, intento ir a por esa persona, hacerle más caso que a los demás: interactúo más con ella para que nos entendamos mejor. Y el resultado suele ser bueno. Uno de los retos que debemos ponernos en este siglo es el de la convivencia con el diferente, la convivencia estrecha. Solo así podremos entendernos y aceptarnos: si no, con tanto medio de transporte y vuelos baratos, acabaremos con un mundo gentrificado.

¿Qué estás cantando en los conciertos? ¿Hay temas tradicionales con tratamiento convencional o predomina lo contemporáneo?

Hay de todo. Hay puro cuplé, hay copla contemporánea, hay música tradicional, pero también hay música contemporánea con raíces tradicionales. Es un batiburrillo.

¿Qué público va a verte cuando sales de Asturias? ¿Conviven modernos con amantes de la tradición oral?

Uno de mis mayores logros, del que estoy muy orgulloso, es que en los espectáculos consigo juntar a gente de muy diversas índoles: hay grupos de señoras, parejas con niños, modernos, adolescentes, culturetas, frikis... ¡Es un circo precioso!

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