El Correo
El espectáculo hizo un repaso de la música por multitud de países.
El espectáculo hizo un repaso de la música por multitud de países. / M. M. de Trespuentes / Sala BBK

Obra escolar

  • Predecible, pueril y por momentos chabacano el show del quinteto internacional Five Sax, que el domingo en el Musiketan voló desde Italia hasta Argentina, con escalas en España, Brasil, Hollywood…

Buena entrada para ver el domingo en el 24º Musiketan, en la Sala BBK, a Five Sax, el quinteto saxofonista internacional basado en la culta y melómana Viena que, con su mezcolanza cómico-teatral-instrumental, pretende alcanzar al gran mercado. Ardua tarea, digamos a todo pasado. Los cinco arribaron a Bilbao con su programa bautizado 'Sax Voyage' (viaje en saxo), sostenido sobre un sencillo guion explicado por una voz de fondo grabada en castellano que sirve de guía para viajar de país a país y mostrar melodías de cada lugar. Lástima que la simpática seriedad revisionista inicial se fuera difuminando entre tópicos y bromas más propias de estudiantes autoindulgentes que de músicos virtuosos.

Sí, Five Sax es un grupo formado en su germen por estudiantes internacionales en escuelas vienesas. Ahora lo forman un yanqui, un italiano, un polaco, un chileno y un hongkonés, igual que en un chiste. Siendo benévolos, escribamos que su show resultó irregular y, para más inri, sufrió un descanso inusual de 15 minutos para que se enfriaran los saxos. En total, la cosa duró 97 minutos, contando la inesperada interrupción, y lo mejor fueron los momentos más serios: las visitas a Inglaterra con su cámara barroca (cuartetos con los cuatro saxos: alto, soprano, tenor y barítono) y al París de Lully, aquí a pesar de las payasadas del director rematadas con llamadas al móvil.

A partir de entonces el periplo se tornó previsible: tópico en España (pasodoble, el concierto de Aranjuez y un respiro con el 'Spain' de Chick Corea), y comercial y populista en USA (los Oscar de Hollywood en un batiburrillo, un popurrí absurdamente prolongado con trazos de 'Star Wars', 'James Bond', 'Rocky' o el tontorrón duelo con música de Morricone).

El quintento Five Sax en medio del espectáculo.

El quintento Five Sax en medio del espectáculo. / M. M. de Trespuentes / Sala BBK

Los chicos estaban vestidos de negro, pero de sport, y a veces se adornaron con sombreros de cowboy y con guirnaldas. Sin embargo, la escenografía se limitó a las luces, como quien dice. Five Sax tocaron a pelo, sin micrófonos, y sentenció Topo en el intermedio: «Parece 'Got Talent' o 'Tú sí que vales', un programa de variedades de esos».

La segunda parte resultó menos estimulante, si cabe, empero los aplausos del educado respetable bilbaíno y con mayoría femenina. Un pase tuvo el paso por Argentina con la música de Piazzola, pero sorpresivamente se hundieron en Brasil (por Dios, vaya 'Garota de Ipamena' tan floja, desganada), aunque nos hicieron reír aquí cuando el rubio, que tiene más vocación de humorista que de saxofonista, apareció travestido de convincente rubia ubérrima. Pero a ese 'Sax Voyage' no había manera de levantarlo y su paso por el Amazonas fue inexcusable (uno disfrazado y dando miedo como en una obra escolar). Menos mal que llegaron a Italia y vimos la luz al final del túnel y algunos malabarismos propios de zíngaros callejeros. Saludaron, hicieron mutis, y la gente se levantaba para irse cuando hubo bis: la 'Lambada' tocada por los cinco en el patio de butacas.

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