El Correo

Casi nadie la conoce, pero es la estrella de 2017

La artista Ray BLK.
La artista Ray BLK.
  • Ciento setenta expertos han votado y han elegido a Ray BLK como la cantante más prometedora de este año. Con Adele, desde luego, acertaron

A mediados de la década pasada, en el barrio londinense de Catford, dos adolescentes decidieron formar un grupo. Tenían 13 o 14 años, se habían hecho amigos en el colegio y compartían raíces: él, Uzoechi Emenike, era hijo de una pareja nigeriana, mientras que ella, Rita Ekwere, había nacido en Nigeria y había vivido en el país africano hasta los 4 años, cuando su familia emigró al Reino Unido. Aquel proyecto musical compartido, New Found Content, no llegó a ninguna parte, pero las carreras de los dos chavales sobrevivieron a la decepción y no han dejado de avanzar por el buen camino. Uzoechi es más conocido hoy por su nombre artístico, MNEK, y ha colaborado como compositor o productor con divas globales como Beyoncé, Madonna o Kylie Minogue. Por su parte, Rita, rebautizada como Ray BLK, acaba de imponerse en 'Sound Of 2017', la decimoquinta edición de la convocatoria anual de la BBC para elegir a las estrellas del futuro inmediato.

Lo de la BBC es de una audacia casi temeraria: mientras todo el mundo sigue rumiando el año que acaba de terminar y confeccionando listas para jerarquizar su cosecha musical, la cadena pública británica convoca a 170 especialistas para seleccionar artistas poco conocidos que estén a punto de dar el salto repentino a la fama. Entre esos expertos hay presentadores de la propia BBC, críticos, representantes de empresas como YouTube o Spotify y promotores de festivales, como el español Abel González, del Primavera. Y el caso es que, muy a menudo, estos futurólogos de la música van y aciertan: en el listado de ganadores del 'Sound Of...' aparecen artistas que cumplieron con creces la atrevida profecía de la BBC, como 50 Cent, Keane, Corinne Bailey Rae, Mika, Adele, Jessie J o Sam Smith.

A esa nómina repleta de ilustres se ha incorporado Ray BLK, que a sus 23 años ni siquiera tiene contrato discográfico, ya que hasta ahora ha optado por la autoedición. Ray (las siglas que completan su nombre significan 'Building, Living, Knowing', es decir, 'construir, vivir, saber') ha repasado para la BBC unas influencias musicales que arrancaron con el gospel que oía su madre, continuaron con el 'Don't Stop 'Til You Get Enough' de Michael Jackson (el primer vídeo que recuerda haber visto, presa de una fascinación que la llevó a intentar copiar la coreografía) y pronto se orientaron hacia el rap. En su vocación musical hay una persona decisiva, aunque no de la manera convencional: «Creo que continué cantando porque mi hermana me dijo que era muy mala. Seguí en ello para demostrarle que no. Escuchaba todos los días a Whitney Houston y Mariah Carey y copiaba lo que hacían», ha explicado.

La inspiración de Dickens

Fan de Kendrick Lamar y, más sorprendentemente, de Coldplay, Ray BLK se ha centrado en el R&B y ya no rapea, pero combina la actitud callejera del hip hop con una formación cultural adquirida en las aulas: la K de 'knowing' no es una floritura sin sentido. Nuestra protagonista lanzó su primer EP cuando estudiaba Literatura Inglesa en la Universidad, para distraerse de su tesis sobre escritores de la Nigeria poscolonial, y lo tituló 'The Havisham EP' en referencia a Miss Havisham, el inolvidable personaje de Dickens: abandonada la mañana que iba a casarse, Miss Havisham vive recluida en su mansión, vestida con su traje de novia, con la podrida tarta de boda como monumento a su desgracia.

«Miss Havisham me recordaba a muchas mujeres que hay a mi alrededor, que cuando les rompieron el corazón se volvieron frías y empezaron a odiar a los hombres», desarrolla la artista, que basó aquellas primeras composiciones en ritmos robados directamente de vídeos de YouTube. Su exigua discografía se completa con 'Durt', un minielepé lanzado hace tres meses en el que colabora el rapero Stormzy, al que conoció en un concurso de talentos. El próximo paso resultará crucial para comprobar si los augurios, tan positivos como abrumadores, se van haciendo realidad.

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