El Correo

'La chica de ayer' era de Bilbao

El artista madrileño, a comienzos de los años 90.
El artista madrileño, a comienzos de los años 90. / M. A. González
  • La musa de la canción de Antonio Vega era una diseñadora de moda bilbaína que falleció este verano y con la que el artista tuvo un romance adolescente

Algunas canciones no tiene patria y ‘La chica de ayer’ es un poco de todos. Sigue sonando, puntual a las cuatro de la madrugada, en ‘El Penta’, en el número 4 de la calle de La Palma, una esquina del barrio de Malasaña como otra cualquiera cuando pasas de día. Fue uno de los locales de La Movida, elevado a icono gracias a la canción de Antonio Vega: ‘... Luego por la noche al Penta a escuchar / canciones que consigan que te pueda amar...’. A él, que tan bien le sentaba el traje de genio maldito, que cultivó esa timidez casi enfermiza, probablemente le horrorizarían esos homenajes que le rinde cada noche la clientela del bar, muchos de ellos veinteañeros que no han escuchado la canción más que allí y que conocen al artista madrileño solo por los pósters de la pared. También hay nostálgicos, otros que entran porque había poca gente haciendo cola (cada vez más con la absurda restricción del aforo que les pusieron hace un tiempo)... todos hermanados cantando ‘La chica de ayer’. Suena justo antes de que se enciendan las luces y rompan el clímax de ese ejercicio catártico de nostalgia que engancha.

La canción no es solo la banda sonora de una época, de una forma de vivir, del momento más inspirador que ha vivido este país. Es el segundo mejor tema del pop rock español según la revista ‘Rolling Stone’ (la primera es ‘Mediterráneo’, de Serrat). Pero también cuenta una historia, tiene una musa, una destinataria a la que Antonio Vega escribió aquellos versos cuando estaba haciendo la mili, en 1977. Existió ‘La chica de ayer’, aunque ni él ni ella puedan ya desvelarnos la lectura entre líneas. Ella es Maite Echanojauregui, una mujer de Bilbao con la que el artista tuvo una breve relación cuando él tenía 20 años y ella 17. Vivía en Madrid, era diseñadora de moda y falleció este verano de un infarto con 54 años.

Antonio nunca le quiso decir que le escribió una canción y ella lo sospechaba pero calló. Su identidad la señaló (más bien la insinuó) Jaime Conde, primer batería de Nacha Pop, a propósito de una foto en la que sale el artista con una chica rubia. La imagen, captada en uno de los ensayos del grupo a finales de los años 70, aparece en la película documental ‘Tu voz entre otras mil’, un retrato personal y profesional de Antonio Vega firmado por la periodista y directora del programa ‘Ochéntame otra vez’ de TVE, Paloma Concejero, que se emitió el año pasado. «Era una chica que apareció en una fiesta acompañada de un amigo común. Antonio seguramente se prendó de ella en ese momento porque acabó saliendo de esa fiesta con ella. La vimos mientras la llevó a los ensayos», cuenta el batería del grupo en el vídeo. Nadie se acordaba del nombre, solo de que era rubia y misteriosa.

«Un encuentro de confidencias»

Paloma la buscó sin éxito mucho tiempo y luego se resignó al misterio. «Yo siempre me imaginaba que ella acabaría viendo la película», contaba ayer a este periódico, aún con la resaca emocional del descubrimiento hecho público y del premio que recibió el jueves por ‘Ochéntame’ (Premio Iris al mejor documental). La película la vio una prima de Maite y la puso sobre aviso. La aludida también la vio y debió hacer una discreta mención en las redes sociales. A través de un amigo común, contactó con Paloma, que no ha contado 'motu proprio' la historia, sino a raíz de que la desvelara otra persona que también la conocía. «Este amigo mío es familiar de ella y cuando me dijo que Maite quería hablar conmigo me quedé pasmada. Quedamos en vernos más adelante, para hablar tranquilamente, pero ella falleció antes. Cuando me enteré, me quedé desolada, se me saltaron las lágrimas».

Por la conversación que tuvieron por teléfono a Paloma le da la sensación de que Maite no quería salir, solo ansiaba «un encuentro de confidencias», como han hecho con ella tantos amigos y artistas que han compartido el peculiar universo del compositor madrileño, que falleció en mayo de 2009 a los 51 años. «Era una mujer extremadamente discreta. Ver el documental y que allí se hablara de ella había reavivado una parte de su vida que tenía callada, sentía nostalgia. Maite podía tener la sensación de que la de la canción era ella, pero jamás tuvo la certeza». Cuenta Paloma que la relación de esta bilbaína con Antonio Vega fue un romance «de tinte adolescente e intenso, pero ella tenía pareja entonces y mantuvo en secreto la aventura».

Así va a seguir porque ni siquiera va a hacer pública esa fotografía. «Yo tengo la sensación de que Maite quería contarme su historia a mí, pero nada más». Y le parece un buen cierre: «Hay una frase en la canción que dice: ‘Demasiado tarde para comprender’. Me parece un final perfecto para esta historia. Solo ellos sabrán lo que pasó».

«Todas hemos sido alguna vez esa chica»

Un misterio más de los que Antonio Vega dejó sin resolver. Porque tenía muchos. «A él le gustaba jugar al equívoco en sus canciones, recurría a los dobles sentidos... ‘La chica de ayer’ no habla solo de una chica». Ahí se planta Concejero, cómplice en el misterio que siempre acompañó a un artista mayúsculo que fue también «un conquistador» con las mujeres. «Con ese aspecto desvalido y frágil gustaba mucho». Paloma confiesa que ella misma también se ha sentido a veces ‘La chica de ayer’. «Todas nos hemos creído esa chica alguna vez. Yo recuerdo incluso haber firmado alguna carta con ese remite».

La estrecha distancia que separa a esta periodista de la vida y obra de Antonio Vega no es solo profesional (le había entrevistado en varias ocasiones). También es personal. «He sido seguidora suya, con sus canciones he vivido momentos emocionales muy intensos. Siento admiración y adoración por él y su pérdida la sentí como si fuera de mi familia. En la capilla ardiente descubrí que teníamos amigos comunes y esa tarde nació la idea del documental».

La película la embarcó durante 5 años en un tour de alto voltaje emocional cuyo próximo destino iba a ser el encuentro con Maite. «Antes de saber de ella y después de tantos años buscándola me parecía hasta bonito que el misterio quedara en el aire». Sin descubrir, compartido en las madrugadas de 'El Penta'.