El Correo

La guitarra que subió a los cielos

Dire Straits.
Dire Straits.
  • Se cumplen treinta años de la edición de 'Brothers In Arms', el álbum de Dire Straits que se convirtió en uno de los más vendidos de la historia

No hay muchos discos que tengan tanta capacidad para polarizar a los aficionados como 'Brothers In Arms', el álbum de Dire Straits que este miércoles cumple treinta años. Muy pocos son capaces de contemplarlo con neutralidad: seguramente, en esa parcialidad general ha influido su éxito masivo, que lo convirtió en referencia casi omnipresente y ha hecho muy difícil la indiferencia. Para muchos, 'Brothers In Arms' constituye una cumbre de la historia del rock y una de las manifestaciones más logradas de una manera de entender la música: es, por resumirlo en dos palabras, un clásico. Para otros, se trata de un producto que ya nació dinosáurico, sin la frescura que hace del rock algo estimulante: algunos críticos lo catalogan con condescendencia bajo la expresión 'dad rock', rock de padre, como subrayando lo raro que resulta reivindicarlo más allá de su público generacional. Y, antes o después de esa etiqueta, suele aparecer alguna mención jocosa a las cintas de pelo de Mark Knopfler.

Pero, más allá de opiniones contrapuestas y de batallas eternas entre tradición y modernidad, hay unas cifras que se bastan por sí solas para justificar el reconocimiento de 'Brothers In Arms' como un hito de los 80. El disco se plantó durante semanas en cabeza de las listas de un montón de países y se convirtió en uno de los álbumes más vendidos de la historia (se suele hablar de más de treinta millones de copias), con la consecuencia de que uno se lo sigue encontrando en los domicilios más inesperados: aunque haya poquísimos discos, ahí asoma 'Brothers In Arms', con su portada de la guitarra National y las nubes. Siete de sus nueve cortes fueron extraídos como sencillo en algún lugar del planeta: la andanada inicial del álbum ('So Far Away', 'Money For Nothing' –con la colaboración de Sting– y ese 'Walk Of Life' que Knopfler pretendía relegar a cara B de 'single') ha quedado como un comercial trío de ases que arrasó en todo el mundo, pero, por poner un ejemplo ilustrativo, la jazzística y melancólica 'Your Latest Trick' también fue número uno en Francia.

En algunos sentidos, 'Brothers In Arms' se planteó como un producto rompedor. Grabado en digital en la isla caribeña de Montserrat, fue uno de los primeros álbumes en los que se priorizó el cedé sobre el elepé de vinilo, y de hecho se convertiría en el primero que vendió más en disco compacto, y también en el pionero en superar el millón de copias en ese formato. Algunos de aquellos compradores de la época siguen ignorando hoy que la versión de vinilo está, de hecho, recortada: para ajustar las canciones a las limitaciones del soporte, se decidió podar fragmentos como la crepuscular introducción de trompeta de 'Your Latest Trick'. En la cara A, solo 'Walk Of Life' sobrevivió sin merma. El minutaje completo no estuvo disponible en vinilo hasta 2006, cuando se lanzó como doble elepé.

La grabación del quinto álbum de Dire Straits resultó accidentada, con contratiempos técnicos y humanos. "De un día a otro, el equipo digital decidió borrar algo así como el 70% de todo lo que habíamos registrado", ha resumido el bajista, John Illsley, en una entrevista con 'Classic Rock'. El productor Neil Dorfsman –que, después, se hartaría de que mil artistas le pidiesen sonar como Dire Straits– se muestra menos dramático a la hora de describir los caprichos de la maquinaria, pero ha relatado momentos de desesperación en los que se volatilizaba una pista completa: perdieron días enteros manipulando controles para recuperar algún sonido desaparecido en las tripas de sus artilugios.

Cambio de batería

Más delicados todavía fueron los problemas de 'mano de obra'. "De algún modo, lo hicimos hacia atrás. Al cabo de ocho semanas de grabación, decidimos cambiar de batería", ha explicado Dorfsman. Se consideró que la interpretación de Terry Williams no respondía a los estándares exigibles, así que hubo que recurrir a Omar Hakim, una de esas máquinas del ritmo que han tocado con todos los grandes, y que en aquella época formaba parte de los Blue Turtles de Sting. El sobrado Hakim grabó los ritmos del disco en un par de días, pero quedó un vestigio de la contribución de Williams, y curiosamente es el fragmento de batería más recordado de todo el álbum: el crescendo cataclísmico de la introducción de 'Money For Nothing'. Esta canción, por cierto, se benefició de un azar favorable: el sonido de la guitarra de Knopfler es el resultado de una inusual colocación de micrófonos, que provocó esa aspereza a lo ZZ Top.

Tras 'Brothers In Arms', Dire Straits solo grabarían otro disco de estudio. 'On Every Street, de 1991, se suele contemplar como un bajonazo comercial con respecto a su predecesor, pero ese matiz negativo es solo una cuestión de perspectiva, ya que vendió más de diez millones de copias. Desde entonces, pese a los rumores periódicos, Mark Knopfler se ha mostrado inflexible frente a las jugosas propuestas de reunión y parece satisfecho con sus discos en solitario, como el reciente 'Tracker'. De hecho, se muestra convencido de que sus canciones actuales serán "para la gente que tiene 16 o 17 años" lo mismo que los clásicos de Dire Straits para aquella otra generación.