El Correo

'La chica del tren', de Paula Hawkins

Portada de 'La chica del tren'.
Portada de 'La chica del tren'. / Planeta
  • Una joven ve cada mañana, desde la ventanilla del convoy, a una pareja feliz en su casa, hasta que un día observa cambios muy importantes

Paula Hawkins había publicado algunas novelitas románticas con un éxito cada vez menor, y se dio a sí misma una última oportunidad con 'La chica del tren', que está arrasando en el mercado anglosajón. ¿Es para tanto?

Vayamos por partes. El argumento destaca no tanto por la novedad como por la modernidad del enfoque. La historia es la siguiente: una joven divorciada, con graves problemas con el alcohol, que está en un camino de descenso hacia la marginalidad, coge cada mañana el mismo tren de cercanías que la deja en Londres. Ha sido despedida de su trabajo tras una cena con clientes en la que bebió demasiado, pero mantiene la ficción de que sigue en su puesto y cada día toma el convoy para luego pasar la jornada deambulando por la ciudad.

Todas las mañanas, el tren se detiene en un semáforo, frente a una casa –muy próxima a la misma en que ella ha vivido hasta su divorcio– habitada por una pareja. Cada día, los ocupantes están ahí, visibles para la protagonista, aparentemente felices. Hasta que una mañana, un desconocido irrumpe en escena y a partir de ahí todo cambia. Imposible no pensar en 'La ventana indiscreta', una de las obras maestras de Alfred Hitchcock.

La novela está articulada mediante tres voces narrativas: la protagonista, la nueva esposa de su exmarido y la joven que la primera ve cada mañana desde el tren. Cada una de ellas va contando episodios de su vida, que terminan por coincidir en el tiempo ya en el tramo final del libro.

El relato está escrito en primera persona, de forma muy ágil, y va creando un ambiente opresivo que crece a medida que el lector descubre que todos los personajes tienen un amplio catálogo de secretos y mentiras. Hay algunas trampas narrativas  (¿qué 'thriller' no las tiene?) y una traducción discutible por momentos, como cuando la narradora dice que la selección inglesa sufrió una "pérdida" ante la de Montenegro (¿no será una 'derrota'?). Pero el libro engancha. Será uno de los más leídos este verano en las playas.