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Un Mark Twain con sombrero de ala ancha

Terry Pratchett .
Terry Pratchett . / EFE
  • Fallece Terry Pratchett, uno de los mejores satiristas de la historia de la literatura inglesa, cuya creación más aplaudida es el 'Mundodisco', un lugar que refleja nuestra sociedad como un espejo deformante

Terry Pratchett (Inglaterra, 1948-2015) murió ayer a la edad de 66 años. Se lo ha llevado una rara forma de Alzheimer temprano, y con él desaparece uno de los mejores satiristas de la historia de la literatura inglesa. Una mente brillante y afilada, capaz de diseccionar con precisión las miserias del alma humana y de nuestra sociedad y al mismo tiempo celebrar con ternura la bondad y la belleza de la que también somos capaces. Un tipo que presumía de ser el autor más robado de las tiendas británicas, que anunció su enfermedad a sus lectores en una carta titulada "Una jodienda". Un Mark Twain con sombrero de ala ancha.

Su extensa obra abarca más de 70 títulos, pero su creación más aplaudida es el 'Mundodisco', un lugar que refleja nuestra sociedad como un espejo deformante. En ese disco, que descansa sobre los hombros de cuatro elefantes a lomos de la tortuga estelar Gran A'Tuin), hay magos y trolls y enanos y brujas, pero sobre todo hay seres humanos como nosotros, con nuestros mismos miedos y grandezas. Sus libros se han reído a carcajadas luminosas de la política, la religión, los ejércitos, la policía, la enseñanza, pero sobre todo de nosotros mismos, con una risa tierna para con los humildes y una fiereza indomable contra los poderosos.

Su literatura, que se hizo famosa con 'El color' de la magia como parodia de los tópicos de la fantasía, evolucionó rápidamente hacia la sátira y la crítica social. El componente fantástico no es un fin, sino el material alegórico que nos permite ver nuestro propio mundo con la distancia y perspectiva necesarias, como quien se asoma a las bambalinas sucias y apolilladas de una ópera. Pratchett dijo en una conferencia que lo bueno de los cuentos de vampiros es que nos recuerdan la existencia de las estacas. A través de sus historias nos ha mostrado el lado absurdo del mundo contemporáneo y nos ha recordado que el emperador, por malvado que sea, sigue yendo ridículamente desnudo; y que siempre, siempre se puede luchar contra él, siempre hay un sitio para la risa y la esperanza.

Extraordinario conocedor del folklore británico y con una cultura enciclopédica, su capacidad de reelaboración y relectura convierte cada libro suyo en una obra poliédrica, de inagotables lecturas. Pratchett fue un narrador de una agilidad extraordinaria, con un ingenio sin parangón en la literatura mundial y una extraordinaria capacidad de creación de personajes inolvidables; pero también un observador capaz de llegar de un solo vistazo al último rincón del corazón humano, un pensador que analiza y cuestiona sin piedad todos los elementos de nuestra vida cotidiana. Novelas como 'Dioses menores', 'El segador', 'Carpe jugulum', 'La verdad', 'Guardia de Noche' y 'Nación' son ya clásicos de la literatura contemporánea. Tras el eco de la risa, sus novelas dejan siempre una huella imborrable.

Terry Pratchett fue también un hombre de irrenunciables valores éticos, con una visión profundamente humanista del mundo. Durante años hizo campaña por causas diversas como el humanismo laico, la conservación del medio ambiente y los orangutanes. Tras diagnosticarle su enfermedad dedicó su fama y su fortuna a la investigación en busca de una cura para el Alzheimer, aun sabiendo que no llegaría a tiempo para él, y se dedicó a escribir (en sus últimos años dictar) cuanto pudo, que es tanto como decir que no dejó de vivir intensamente cada segundo. Pratchett, que fue nombrado caballero del Imperio Británico por sus méritos literarios, tenía como lema en su escudo de armas "No temas al Segador". Se ha ido como vivió: sin miedo a nada.

En sus últimos años luchó también por el derecho a una muerte digna; alguna vez manifestó su deseo de morir en su jardín, escuchando música y bebiendo brandy. La Muerte, que es el único personaje que aparece en todos los libros del Mundodisco, le ha devuelto el favor yendo a buscarlo en su cama, junto a su gato y rodeado de los suyos. Le sobreviven su esposa Lyn y su hija Rihanna. También millones de lectores que están convencidos de que sus vidas son un poco mejores por haber conocido su obra. Hoy el mundo es un sitio más triste. Mañana volveremos a reír como él habría querido, aunque esta vez con melancolía, al recordarle en sus páginas.

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