El Correo

25 años de agitación artística en la Sala Rekalde

Exposición de Alfredo Alcain, perteneciente a la última etapa de la Sala Rekalde, dirigida por Alicia Fernández.
Exposición de Alfredo Alcain, perteneciente a la última etapa de la Sala Rekalde, dirigida por Alicia Fernández. / E. C.
  • La primera iniciativa pública dedicada al arte contemporáneo en Euskadi ha alternado momentos críticos y apacibles

El Guggenheim era sólo una posibilidad que se podía quedar en nada cuando se inauguró la Sala Rekalde en 1991, hace un cuarto de siglo. La década anterior había sido muy movida en Bilbao –como en el resto de España– en cuanto al arte se refiere y semejante movimiento pedía algo más que el Museo de Bellas Artes, entonces una buena escuela para aprender historia pero carente del dinamismo y la cartelera que hoy tiene.

Bajo el título de ‘Pintores vascos ante el gran formato. 1886-1991’, se desarrolló la primera exposición como Sala Rekalde, pues ya antes se habían celebrado otras muestras en ese amplio espacio de la Alameda Rekalde propiedad de la Diputación de Bizkaia. Reunía los cuadros de mayor tamaño de artistas como Gustavo de Maeztu, Sistiaga y Agustín Ibarrola, entre otros, en el primer centro de Euskadi de iniciativa institucional dedicado en exclusiva al arte moderno y contemporáneo.

Su crecimiento a la par que el proyecto Guggenheim empujó a que se interpretara como un preludio del museo, como un centro destinado a educar –palabra que se repetía entonces– a los bilbaínos y a los vascos en el gusto por el arte que vendría después. La exposición de 1993 con una selección de obras de la colección Guggenheim de Nueva York firmadas por Picasso, Matisse, Braque y Chagall reforzó esta idea, lo mismo que la siguiente en 1995 con piezas de los mismos fondos, referidas al arte a partir de 1945 con el título de ‘La tradición de lo nuevo’. Sin embargo, en su origen, resulta difícil establecer un vínculo entre ambas iniciativas, y de hecho se barajó que esas muestras pre-Guggenheim se hicieran en el Bellas Artes.

La vida de la Sala Rekalde en estos 25 años ha sido agitada. En su apogeo se inauguró Rekalde Area-2 en un edificio industrial de Mazarredo para las propuestas más experimentales, que cerró a los pocos años. En esta etapa destacó la muestra del suizo Thomas Hhirschorn, que luego ha estado en el Guggenheim dentro de la exposición sobre la colección Daskalopoulos.

Precisamente, la puesta en marcha del museo de Abandoibarra en 1997 suscitó discrepancias entre los dos socios, la Diputación de Bizkaia y el Gobierno vasco. El Ejecutivo quería transformar la Sala Rekalde en parte del Bellas Artes, gestionado entonces por Miguel Zugaza, que volverá a ser su director el próximo año. El conflicto se resolvió con la salida de Lakua y la venta de sus acciones a la entidad foral por unas simbólicas 5.000 pesetas.

La crisis de los ceses

Un vídeo del joven artista Khuruts Begoña en la exposición de Ertibil de 2008 fue retirado por orden de la diputada de Cultura, Josune Ariztondo. La obra mostraba cómo una diana apuntaba a un todoterreno de la Guardia Civil y a una escultura de Vicente Larrea, ambos situados en la parte trasera de la subdelegación del Gobierno español en Bilbao. Begoña aducía en un texto que lo mismo podía pasar en Finlandia. «ETA mata y eso no sucede en Finlandia, sucede aquí», argumentó Ariztondo para retirar la obra.

Meses después era cesada de la dirección Pilar Mur, funcionaria que volvió a su puesto en el centro, lo que forzó la salida de su segunda, Leire Vergara, muy apreciada por el sector de los artistas vascos más cercano a las corrientes conceptuales. En una carta remitida a este periódico se quejaron porque estos ceses pretendían, a su juicio, «desacreditar la idea del arte contemporáneo como espacio de reflexión crítica». La Diputación justificó las salidas por las bajas cifras de visitantes.

Después entró Alicia Fernández, su actual directora, que ganó un concurso restringido con una propuesta que combina los artistas internacionales y nacionales con una especial atención a los del territorio vizcaíno, caso de Luis Candaudap, Javier Riaño y José Ibarrola.

En la primera época, dirigida por Javier González de Durana, hubo exposiciones del expresionista abstracto Philip Guston, del minimalista Sol Lewitt, que realizó uno de sus murales expresamente para este emplazamiento, y del conceptual ruso Ilya Kabakov. Andy Warhol estuvo presente a través de sus retratos en el verano de 1994 y logró unos números muy discretos para lo que se lleva ahora, diez mil visitantes desde el 5 de julio al 31 de agosto. También hubo una exposición y simposio sobre arte y nuevas tecnologías –hace más de veinte años– coordinado por Joseba Lopezortega, y un programa de videoarte con piezas elegidas por Gabriel Villota, profesor de la UPV, y Marcelo Expósito, hoy diputado de Podemos.

Más tarde entró en la dirección Chus Martínez, experta que giró la programación hacia las últimas tendencias. Estuvo entre 2002 y 2005, año en que fichó por el Frankfurter Kunstverein para seguir una fructífera carrera por Nueva York y Suiza, entre otros lugares. Expuso a norteamericanos como Doug Aitken y Mark Lewis, y a vascos como Sergio Prego y Manu Muniategiandikoetxea.

Alicia Fernández defiende el papel de la Sala Rekalde, iniciativa llevada en solitario por la Diputación y encuadrada en la red de museos Bizkaikoa, como un lugar de exposición para los artistas vizcaínos con una trayectoria sólida, pero abriéndose a otros ámbitos. «Hemos expuesto a Naia del Castillo, pero también a Marina Núñez y Cristina Lucas; a Jesús Pastor, pero también a Alfredo Alcain. Antes hubo exposiciones de Darío Urzay, Lazkano y los hermanos Roscubas. Lo más sensato es seguir esa línea». Los vínculos de la sala con la Fundación Mapfre han permitido mostrar las obras de históricos fotógrafos como Emmet Gowin y Lynne Cohen.

«Estamos en un buen enclave físico, entre el Guggenheim, el Bellas Artes y Azkuna Zentroa. Tenemos que aprovecharlo y colaborar con esas instituciones», precisa Fernández. Además de las exposiciones en el espacio más amplio,de carácter retrospectivo, Rekalde acoge dentro del programa ‘Barriek’ las muestras de los artistas emergentes que han disfrutado de una beca de la Diputación. Ana Riaño, Zaloa Ipiña, David Martínez Suárez, Eriz Moreno y Miriam Isasi han sido los jóvenes creadores que han expuesto este año. Todo esto más el programa educativo, que sigue creciendo, componen la realidad de la sala a los 25 años de su inauguración.

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