Las cuevas de Sugoi y Mikelatz

Las cuevas de Sugoi y Mikelatz
MAIKA SALGUERO

El Gobierno vasco protege las cavernas de Baltzola y Axlor, en Dima, mediante la declaración de Bien de Interés Cultural

ÓSCAR G. MANCERAS

El Ejecutivo vasco quiere preservar de la acción humana la morada de Sugoi o Sugar, genio que adopta la forma de serpiente y al que se conoce por ser el marido de Mari, la diosa de la mitología vasca. Así, el Consejo de Gobierno aprobó este martes declarar la cueva de Baltzola y las cercanas cavernas de Baltzola II y Axlor como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Monumental.

Ubicadas en Dima, en el parque natural de Urkiola, son parada obligada de senderistas, aficionados a la escalada y la espeleología, amantes de la fábula -Baltzola también es el hogar de otro ser legendario, Mikelatz, hijo de la dama del Amboto- y de excursionistas que se acercan al característico arco de Jentilzubi. El Departamento de Cultura aplicará a esta zona el nivel de «conservación», lo que impedirá la realización de actividades que deterioren el entorno.

El nuevo estatus regula la espeleología y la escalada para evitar daños en los yacimientos arqueológicos

«Referencia europea»

Esto no supone cerrar las cuevas de Baltzola -el acceso a la de Axlor está vallado desde hace años-, sino detallar qué se puede hacer en su interior para no dañar los yacimientos arqueológicos, que documentan, a través las cerámicas halladas, la existencia de asentamientos desde el Paleolítico Medio, hace entre 135.000 y 35.000 años. El abrigo de Axlor, que en realidad es la boca colmatada de una cueva, recoge de hecho «las más antiguas manifestaciones de la presencia del hombre neandertal en Bizkaia». Tras la decisión del Gobierno vasco, para realizar cualquier investigación o prospección a partir de ahora será necesario presentar un plan de trabajo en la Diputación.

A nivel de ocio y deporte, también se deberá cumplir con una regulación. En el caso de la espeleología, no será libre, y los amantes de esta disciplina tendrán que solicitar un permiso al Ayuntamiento. En cuanto a la escalada, el Gobierno vasco reconoce que Baltzola es «una referencia europea», por lo que no prohibirá que se practique, aunque no permitirá la reposición de clavos con el objetivo de desplazar esta actividad, que actualmente se suele desarrollar al inicio de una galería de más de kilómetro y medio situada justo sobre el yacimiento, hacia una de las tres bocas de entrada, la de Gibeltar. El propósito final consiste, en un futuro, cerrar de forma segura los restos arqueológicos para garantizar que no se alteren, algo que actualmente es difícil de compatibilizar con las visitas que recibe esta imponente caverna.

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